La próxima licitación de energías renovables con almacenamiento en República Dominicana genera alta expectativa entre los actores del sector, aunque aún no hay definiciones concretas sobre su diseño ni pliegos oficiales disponibles. Según lo anunciado por el Ministerio de Energía en abril de este año, la convocatoria se lanzaría en 2025 y podría implicar hasta 300 MW, aunque no se ha fijado ese número como un tope definitivo.
“La expectativa de una nueva licitación en base a fuentes renovables se observa con atención desde su primer intento en 2019”, comentó el consultor senior Rafael Velazco Espaillat, a Energía Estratégica.
Resalta que el momento clave que vive el país en materia de transición energética y que, a pesar de que no hay participación formal del sector privado en la elaboración de los términos, la presión del mercado se hace notar.
Esto se debe a que desde 2020, República Dominicana ha integrado más de 1.500 MW de proyectos renovables al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), distribuidos en 24 iniciativas de gran escala. Esto llevó a que el número de parques operativos pasara de 13 a 37 en todo el territorio, consolidando un ecosistema de generación limpia que sigue creciendo.
Además del despliegue operativo, la inversión privada ha superado los 1.200 millones de dólares desde la pandemia, con proyectos predominantemente solares fotovoltaicos.
En palabras de Velazco, “la escala más exitosa ha sido la de 50 a 100 MW, ideal para la estructura actual del SENI”, lo que marca un precedente importante para el tipo de ofertas que podrían configurarse en la próxima subasta.
Si bien no ha habido un acceso oficial a borradores ni a mesas de trabajo con el Ministerio de Energía o la Comisión Nacional de Energía (CNE), algunos funcionarios ya han anticipado el espíritu que podría guiar la nueva convocatoria.
Tanto el director de la CNE, Edward Veras, como el viceministro de Energía, Alfonso Rodríguez, han manifestado en foros públicos que “la licitación deberá buscar un equilibrio ante la reducción de precios de los sistemas fotovoltaicos”.
Velazco coincidió en la importancia de este objetivo y subrayó: “Tenemos que evacuar un modelo de licitación donde el distribuidor tenga un precio competitivo, pero que también el proyecto y el número resultante hagan sentido financiero”.
Esto implicaría diseñar reglas claras que permitan atraer inversiones sin comprometer la viabilidad económica de los adjudicatarios.
El escenario no es teórico. Actualmente existen más de 20 proyectos solares con sistemas de almacenamiento (BESS) ya aprobados por la CNE, y otros 20 se encuentran en proceso de evaluación, según reveló Veras durante el conversatorio “Almacenamiento de energía: baterías para una red eléctrica confiable y resiliente”, organizado por la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE) el pasado 8 de julio.
Para el consultor, estos desarrollos podrían tener un rol protagónico en la licitación si se habilita su participación: “Las autoridades deberán pensar en un mecanismo que permita integrar a algunos de estos proyectos BESS en evaluación actualmente”, señaló.
Además, destaca que la demanda para esta nueva capacidad renovable ya está garantizada.
“Las oportunidades que se abrirán tanto para desarrolladores como para distribuidoras son muchas, y por el lado de la demanda, la nueva capacidad tiene más que asegurado su consumo en el corto y mediano plazo”, determinó.
Las condiciones del mercado y el sistema
Este impulso renovable también responde a variables económicas estructurales. Hoy, la energía solar es la fuente más barata del sistema, con contratos que rondan o incluso se sitúan por debajo de los 9 centavos de dólar por kWh, mientras que el promedio de compra de las distribuidoras alcanza los 15,5 centavos, según datos oficiales de la CNE.
En este contexto, el país mantiene como meta alcanzar un 30% de participación de energías renovables no convencionales (ERNC) para 2030, una aspiración que exige avanzar con procesos competitivos y técnicamente integrables al sistema.
Pero el desafío no se limita a convocar. Velazco advirtió que el éxito de esta subasta no dependerá solamente del volumen adjudicado, sino también de la capacidad del sistema para operar adecuadamente con el nuevo flujo de generación.
“Para cualquier licitación de proyectos de energías renovables, siempre hay que tener en cuenta cuánta integración puede operar adecuadamente el sistema sin consecuencias”, concluyó, marcando una hoja de ruta clara: garantizar reglas económicas claras, diseñar una convocatoria técnicamente viable y asegurar la inserción de proyectos sin poner en riesgo la estabilidad operativa del SENI.
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