Guatemala podría retroceder en su camino hacia una matriz energética limpia si el diseño actual de la licitación PEG-5 se ejecuta sin ajustes. Esta es la observación que se destaca desde la Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER), que ve con preocupación el posible predominio de tecnologías térmicas en un concurso que representa el 60% del consumo nacional.

AGER enfatiza que Guatemala posee un vasto potencial de desarrollo en energía renovable, estimado en un 88%. Aprovechar este potencial sería fundamental para la estabilidad de las tarifas y reduciría la dependencia de las importaciones energéticas, beneficiando directamente al usuario final.

“Vemos que hay una decisión casi al cien por ciento tomada de que se contraten 700 megavatios de gas natural”, subrayó el presidente de AGER, Alfonso González en conversación con Energía Estratégica, quien insiste en que no se trata de rechazar el gas, sino de evitar una licitación que desvíe a Guatemala de su política energética.

La política vigente establece que el país debe alcanzar una matriz eléctrica 80% renovable, meta que actualmente se encuentra en un 66%

“En un año bueno de lluvia ya nos acercamos al 80%, pero con esta licitación podríamos caer por debajo del 40%”, alertó González. 

AGER enfatizó que no se opone a incluir el gas natural en la matriz de generación, siempre que se lo conciba como una tecnología de transición y no como un fin último.

El proceso PEG-5, impulsado por EEGSA, DEOCSA y DEORSA, y aprobado por el Ministerio de Energía y Minas (MEM), busca contratar 1.550 MW de potencia firme durante 15 años. AGER destaca que, si se adjudican los 700 MW esperados de gas natural, junto con 300 a 350 MW de carbón si es asociado con una parte renovable, y otros 500 MW sin restricción tecnológica, la matriz resultante podría ser hasta un 85% térmica.

Un riesgo para la competitividad y la estabilidad tarifaria

Una licitación mayoritariamente térmica pone en juego no solo las metas ambientales, sino la competitividad energética del país. AGER señaló que Guatemala no produce ningún combustible para generación, lo que la hace vulnerable a la volatilidad de los mercados internacionales.

“Todo es importado, y eso nos pone totalmente a merced de lo que pueda pasar en el mundo”, apuntó González. 

Recuerda que durante la crisis pospandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania, Guatemala evitó aumentos extremos de tarifas gracias a su matriz renovable.

En este sentido, AGER advirtió que una mayor proporción de plantas térmicas incrementará la exposición tarifaria y afectará la previsibilidad de precios, algo especialmente crítico en contratos a largo plazo.

Además, una matriz con bajo componente renovable podría desalentar inversiones extranjeras

“Los grandes centros de datos, de inteligencia artificial, robótica y manufactura avanzada están priorizando el consumo eléctrico limpio. Nos aleja de poder cumplir con esos requerimientos”, sostuvo González.

El diseño actual de PEG-5 establece un bloque base de 700 MW con operación 24/7, un bloque de curva de 700 MW con ajuste horario, y una reserva de 150 MW. Según AGER, esta estructura favorece tecnologías térmicas, capaces de garantizar firmeza, pero desincentiva la competencia renovable.

Añade que las condiciones actuales de la licitación no diferencia tecnologías según sus atributos.

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