A pesar de que la licitación de transmisión PET-3-2025 fue declarada desierta, Guatemala mantiene activa su expansión de infraestructura eléctrica. Según confirmó la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) a Energía Estratégica, actualmente hay en marcha más de 110 proyectos de transporte eléctrico, ejecutados por iniciativa propia de los transportistas, como lo permite el marco regulatorio del país.

Entre 2022 y la actualidad, se incorporaron más de 450 kilómetros de nuevas líneas de transmisión y alrededor de 1600 MVA de capacidad de transformación, lo que representa incrementos del 10% y 20%, respectivamente. Este crecimiento se sustenta en un esquema que habilita a los actores del sistema a impulsar obras sin depender de procesos licitatorios.

La PET-3 fue el primer llamado abierto en una década y, aunque no logró adjudicaciones, dejó lecciones claras para el futuro. El proceso se vio afectado por factores extra-regulatorios: demoras en trámites ambientales, disparidad en requisitos municipales y conflictos en torno al pago de servidumbres. Estas condiciones aumentaron la percepción de riesgo para los inversionistas, advirtió la CNEE.

Como respuesta, la entidad analiza modificaciones que permitan optimizar la estructura de riesgos, reformular esquemas de garantía y facilitar el desarrollo de proyectos en las regiones donde se requieren nuevas obras. Estas propuestas serán presentadas al Ministerio de Energía y Minas (MEM), que tiene la responsabilidad de aprobar las bases licitatorias.

El próximo hito en ese sentido está previsto para enero de 2026, cuando el MEM publique el nuevo Plan de Expansión del Sistema de Transporte. A partir de entonces, la CNEE tendrá dos meses para definir las obras obligatorias que se deberán licitar. En los cuatro meses siguientes, se avanzará en la elaboración, aprobación y convocatoria de un nuevo proceso, que podría concretarse como PET-4.

Ese plan incluirá nuevas proyecciones de demanda, análisis de topologías de red, criterios de confiabilidad y resiliencia, con horizonte al año 2035. En paralelo, la red continúa ampliándose con proyectos activos: más de 20 nuevas subestaciones distribuidas de forma equilibrada entre áreas centrales e interiores del país, junto a 50 ampliaciones de instalaciones existentes y 40 obras de líneas nuevas o repotenciadas, que añadirán 600 kilómetros adicionales.

En esta etapa, destaca también la incorporación del almacenamiento como herramienta estratégica. Aunque el crecimiento de la red no se detuvo, el PEG-5 incluyó por primera vez sistemas BESS dentro del diseño técnico. La medida responde a estándares internacionales que priorizan flexibilidad operativa y capacidad de respuesta.

“El almacenamiento siempre es fundamental para la correcta administración de un sistema eléctrico, manteniendo criterios de eficiencia”, explicaron desde la CNEE. Su uso no está limitado por ninguna barrera legal, lo cual habilita que usuarios, generadores o transportistas puedan incorporarlo para optimizar sus operaciones, gestionar demanda o resolver restricciones.

El organismo considera que esta tecnología puede convertirse en un complemento relevante ante el aumento de generación renovable variable, ayudando a mitigar vertimientos, mejorar la estabilidad del sistema y evitar inversiones innecesarias.

En cuanto a generación, Guatemala sumó 400 MW de energía solar en 2025 y se espera un crecimiento sostenido en este segmento durante los próximos años. La generación distribuida y nuevos proyectos hidráulicos ganarán protagonismo, junto a una novedad en la matriz: centrales térmicas a gas natural en la región de Petén, que permitirán diversificar fuentes sin afectar la descarbonización.

En paralelo, la CNEE analiza proyectos estratégicos que podrían incorporarse al nuevo bloque licitatorio, como las subestaciones Buenaventura, Los Pinos, Cobán II, San Mateo Ixtatán y el segundo circuito de la línea Guatemala Norte – Panaluya. Estas iniciativas permitirán seguir avanzando en las metas de crecimiento del sistema eléctrico y garantizar la seguridad energética de cara al 2030.

“El mercado eléctrico guatemalteco es tan abierto y libre que no existe ninguna limitación para incorporar los sistemas de almacenamiento en las diferentes actividades”, afirmaron desde la Comisión. Esta característica permite que las decisiones tecnológicas se adapten al contexto sin requerir reformas legislativas.

Con una red en expansión y una regulación flexible, Guatemala se posiciona para dar el siguiente paso en la integración de renovables y consolidar un sistema resiliente, eficiente y moderno.

La entrada Guatemala esquiva el freno de la licitación de transmisión y acelera obras eléctricas con 110 proyectos activos se publicó primero en Energía Estratégica.