Guatemala atraviesa un momento decisivo para consolidar su transformación energética. Aunque cuenta con un potencial renovable superior al 85% aún sin explotar y licitaciones estratégicas en curso, la falta de infraestructura de transmisión se posiciona como el principal cuello de botella para el avance del sector. Así lo consideraron desde la Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER), que agrupa a más de 70 empresas con una capacidad instalada conjunta de 1.700 MW.

Desde la entidad señalaron que sin capacidad para transportar energía, la generación renovable no podrá traducirse en suministro efectivo para los usuarios. Esta advertencia cobra especial relevancia en un contexto en el que la reciente licitación PET-3 fue declarada desierta, lo que reflejó de manera concreta las limitaciones actuales del sistema de transporte eléctrico.

La expectativa está puesta ahora en que el Estado reactive un nuevo proceso —el PET-4— con bases técnicas viables, que permita acompañar la adjudicación de proyectos en PEG-5 y otros futuros. Sin resolver ese eslabón, se podrían generar distorsiones tarifarias e incluso riesgos de abastecimiento en el mediano plazo.

El avance del sector solar, por su parte, contrasta con la rigidez del sistema de transmisión. Actualmente se están instalando proyectos adjudicados en la PEG-4-2022 que sumarán 190 MW de potencia máxima al sistema. Además, se encuentran en desarrollo cerca de 800 MW adicionales, impulsados por el atractivo de una tecnología competitiva y el potencial solar del país, estimado en 7.000 MW disponibles durante la mayor parte del año.

Gran parte de estos nuevos desarrollos apuntan a abastecer no solo la demanda regulada, sino también a sectores emergentes como centros de datos, manufactura avanzada y procesos de nearshoring, altamente intensivos en consumo eléctrico.

A nivel normativo, desde AGER remarcaron la necesidad de actualizar el marco regulatorio y la política energética, en línea con las nuevas dinámicas tecnológicas. Se trata de una modernización estructural que permita integrar tecnologías como el almacenamiento, habilitar mayor penetración solar y eólica, flexibilizar la operación del sistema, expandir la red de transmisión y digitalizar la operación eléctrica.

La actualización también debe contemplar nuevas tendencias de demanda, como el crecimiento urbano, la movilidad eléctrica, la electrificación rural y el bono demográfico que alcanzará su pico en 2030. Todo esto requiere una política energética construida con participación multisectorial, manteniendo como pilares la certeza jurídica, la competencia y la eficiencia.

En paralelo, AGER mantiene un canal técnico de diálogo permanente con las principales autoridades del sector energético, entre ellas el Ministerio de Energía y Minas, la CNEE, el AMM, el MARN y las empresas distribuidoras. La agenda compartida incluye temas clave como la actualización de la política energética, la modernización de normativa operativa y comercial, la planificación de transmisión, el impulso a la inversión renovable y la simplificación de trámites.

Sobre la licitación PEG-5, la expectativa de la asociación está centrada en que se configure como una oportunidad real para ampliar la capacidad instalada del país. Para lograrlo, se requiere que las bases técnicas y económicas del proceso no limiten la competitividad de las tecnologías limpias ni introduzcan condiciones que favorezcan opciones fósiles, más costosas y sujetas a la volatilidad internacional.

Esperamos que PEG-5 sea una oportunidad para incrementar la capacidad instalada sin limitar la competitividad de las tecnologías renovables ni favorecer las fósiles”, indicó la Directora Ejecutiva de AGER, Astrid Perdomo.

La cancelación de la PET-3 fue, para la asociación, una señal de alerta. Confirmó la necesidad de replantear la planificación de transmisión bajo una visión de largo plazo y condiciones que resulten atractivas para los inversionistas. Sin resolver este punto, el sistema no podrá absorber la energía que se adjudique en PEG-5 ni en futuras convocatorias.

Guatemala tiene la oportunidad de consolidarse como un país competitivo, seguro energéticamente y atractivo para la inversión renovable, si se atienden los elementos técnicos planteados. Este es el momento ideal para hacerlo”, concluyó Perdomo.

La entrada Guatemala podría perder 800 MW solares si no amplía su sistema de transmisión, advierte AGER se publicó primero en Energía Estratégica.