
La jornada de este lunes 9 quedará marcada en el historial de la industria de los hidrocarburos como un evento sin precedentes. En un contexto de extrema tensión global por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el mercado registró una oscilación de US$35 en la cotización del crudo Brent en un solo día.
Lo más impactante de esta jornada fue el recorrido completo del precio: tras una apertura de US$ 99,75 (con un cierre en la previa a US$92,69), el valor trepó casi 20 dólares hasta su techo de US$119.50, luego de tocar un mínimo de US$ 83,66 y reacomodarse finalmente en los US$98,96 para consolidar un alza de 6,76% al finalizar el día.
Este amplio umbral de cotización, que llevó al petróleo a fluctuar más de US$ 35 en menos de 24 horas, confirma que el mercado atraviesa una etapa de fragilidad técnica donde no existen antecedentes de una volatilidad tan aguda.
La semana abrió con la acumulación de datos que marcaban el incremento del enfrentamiento bélico lo que apuntaló la cotización al alza, pero durante la jornada al trascender el diálogo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con su par de Rusia, Vladimir Putin, el mercado reacción a la perspectiva de negociación.

Tras la conversación telefónica, Trump sugirió que la guerra en Irán podría estar cerca de su fin por el cumplimiento adelantado de los objetivos. En reacción a lo que se podría visualizar como un próximo alto al fuego, el Brent reaccionó fuertemente a la baja perforando el piso de los US$ 100 por barril.
El petróleo tipo Brent, cuya cotización se centraliza en el Intercontinental Exchange (ICE) de Londres bajo el símbolo LCOc1, opera a través de contratos de futuros y opciones que reflejan el ritmo del mercado internacional. Al ser la referencia para el crudo en Europa y gran parte del hemisferio oriental, su negociación en dólares estadounidenses (US$) actúa como el termómetro energético global.
Analistas locales explicaban que la extrema volatilidad registrada en este mercado no solo afecta a los contratos de corto plazo, sino que pone bajo presión toda la estructura de derivados financieros que utilizan al Brent como subyacente. Esto evidencia una distorsión de precios en el ICE londinense que puede desestabilizar las proyecciones económicas a escala mundial en minutos.
Por la magnitud de la brecha se destacaba que no se trató de una tendencia desarrollada a lo largo de una semana o un mes; fue una explosión de volatilidad concentrada en apenas unas horas de operación, lo que le otorga ese perfil de hecho inédito y que resalta el carácter de unicidad del fenómeno.

Para dimensionar la magnitud del movimiento, basta observar la escalada que se viene registrando desde el inicio del conflicto. El viernes 27 de febrero, día previo al agravamiento del escenario militar, el Brent cerró en US$ 72,48. En apenas diez días, la cotización escaló de forma agresiva hasta alcanzar ayer, 9 de marzo, un máximo intradía de US$ 119,50.
Comparativa con las grandes crisis
Al buscar referencias, la excepcionalidad de lo ocurrido resalta frente a cualquier hito de los últimos 30 años. Si bien en 2020, durante la pandemia, hubo jornadas de mayor movimiento proporcional, el crudo cotizaba entonces en torno a los US$20. Mover más de US$35 dólares con un barril orillando los US$100 es una muestra de una inestabilidad que supera los registros de la crisis de 2008 o la Guerra del Golfo en 1990.
A diferencia de aquellos procesos, donde los reajustes tomaban días o semanas, lo de ayer fue un «cisne negro» intradía. Así, sacando lo que fue la pandemia de 2020, es la primera vez que el petróleo tiene una evolución tan pronunciada en una sola jornada.
Este fenómeno de inestabilidad sistémica no se limita al petróleo, sino que se ve reforzado por el comportamiento errático del gas natural. El indicador Natural Gas TTF acompaña esta tendencia, evidenciando que la crisis energética es total.
Según los registros recientes, el gas pasó de cotizar US$ 31,34 a fines de febrero a tocar picos de US$ 54,09 el 9 de marzo, registrando de anera coincidente con el Brent fuertes tras alcanzar sus máximos.
El hecho de que el indicador TTF muestre variaciones de doble dígito mientras el Brent busca su equilibrio confirma que los mercados energéticos europeos operan bajo una incertidumbre absoluta, donde los fundamentos de oferta y demanda quedaron relegados ante el pulso de la geopolítica global.
, Ignacio Ortiz





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