El reglamento de la Ley N.º 31992 de Fomento de Hidrógeno verde de Perú continúa en revisión por parte del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), pese a que el plazo legal para su aprobación venció en septiembre de 2024. Una propuesta de este documento fue elaborada por la Pontifica Universidad Católica de Chile y presentada en enero de este año por la H2 Perú, Asociación Peruana de Hidrógeno, y La Embaja de UK en Lima, pero su estancamiento regulatorio podría empieza a generar un impacto directo en la competitividad internacional del país.
“Cada semana de demora pone a Perú en riesgo de perder competitividad en la carrera regional por el hidrógeno”, manifestó el presidente de H2 Perú, Daniel Camac, quien remarcó que actualmente el texto se encuentra bajo análisis en la Dirección General de Eficiencia Energética.
En un contexto regional dinámico, donde Chile ya opera plantas piloto de electrólisis, mientras que Brasil y Uruguay avanzan con estrategias y licitaciones.La ausencia de un marco regulatorio definido retrasa decisiones de inversión. “Potencialmente, cada mes de retraso desplaza a Perú en el radar de estos inversionistas, incrementando el riesgo de que capital y tecnología se dirijan a esos mercados vecinos”, advirtió el titular de H2 Perú en diálogo con Energía Estratégica.
Los consorcios internacionales evalúan propuestas en función de señales regulatorias claras y de incentivos económicos concretos. En ese sentido, Camac explicó que el reglamento debe articular cuatro piezas esenciales para generar certeza jurídica, primero un sistema de certificación y trazabilidad que garantice el origen renovable del gas.
“El propio artículo 5 de la Ley encarga al Ministerio la definición de los requisitos y el mecanismo de verificación, de modo que cada molécula peruana pueda competir en los mercados que ya exigen garantías de origen”, explicó.
En segundo lugar, el esquema debe integrar permisos claros, plazos definidos y una ventanilla única con funcionamiento ágil para los proyectos piloto, para reducir la incertidumbre temporal, la superposición de trámites sectoriales y enviar señales claras de que el gobierno acompaña la curva de aprendizaje de la industria.
El tercer punto es la estabilidad regulatoria. “el reglamento confirma que las inversiones en hidrógeno podrán acogerse a los convenios de estabilidad jurídica vigentes para la inversión extranjera”, y ello refuerza con el hecho de que Perú acaba de escalar cinco posiciones hasta el puesto 60 de 113 economías en el Índice Mundial de Estado de Derecho 2024, según destacó la Cámara de Comercio de Lima.
Finalmente, Camac apuntó que los inversionistas esperan “señales económicas tangibles: acceso preferente a líneas de crédito verdes, instrumentos que reducen el costo de capital y anclen la demanda inicial, entre otras”.
El escenario se vuelve aún más exigente si se considera la meta planteada por H2 Perú en 2021: activar hasta 8 Mt/año de hidrógeno limpio para 2030. Aunque hoy la cifra se ha moderado, el horizonte sigue vigente como una guía estratégica. “Con un reglamento vigente en 2025 y mecanismos de fomento como PPA y subastas de OPEX y CAPEX, Perú podría acercarse a 1 o 2 Mt/año hacia el cierre de la década”, aseguró Camac.
En paralelo, actores internacionales ya han mostrado interés por el potencial peruano. “Alemania necesita importar volúmenes crecientes de hidrógeno y derivados y ha identificado a Perú como proveedor potencial”, indicó. Según el presidente de H2 Perú, el país debe responder con “coherencia regulatoria, pilotos en puertos y zonas mineras de la costa sur, y memorandos de entendimiento que aseguren demanda de largo plazo y transferencia tecnológica”.
Otro eje de acción clave son las alianzas público-privadas, que se perfilan como instrumentos eficaces para acelerar el despliegue de la infraestructura. “Estas APP combinan la infraestructura y garantías del Estado con la capacidad innovadora y la agilidad financiera del sector privado”, explicó Camac.
El presidente de H2 Perú destaca casos emblemáticos que pueden inspirar al país. En Suecia, la iniciativa HYBRIT, ha demostrado la viabilidad del almacenamiento subterráneo de hidrógeno y la fabricación de acero libre de fósiles. En Estados Unidos, el programa federal de 7.000 millones de dólares para “Hubs de Hidrógeno” genera polos de coinversión público-privada que ya están descarbonizando el transporte pesado y la industria química.
“Replicar estas estrategias en Perú con APP, por ejemplo, en el corredor minero del sur o para flotas de camiones de largo recorrido, ofrecería demanda asegurada, reduciría el riesgo de los primeros proyectos y posicionaría al país en la vanguardia regional del hidrógeno peruano”, apuntó.
“Un proyecto típico tarda de 5 a 8 años entre concepción y puesta en marcha; por ello el periodo 2025-2030 será decisivo para madurar modelos de negocio, estandarizar contratos y cerrar la brecha de costos. Lo que hoy sucede en el sector es la base para una próxima ola de proyectos competitivos y financieramente robustos hacia la próxima década.”, concluyó Camac, por lo que la demora regulatoria puede generar que Perú quede al margen de la próxima gran ola de inversión energética.
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