Ayer, la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, participó del ‘Diálogo nacional para la Transición Energética Justa’ donde condensó los hitos que propone la ‘hoja de ruta de la transición energética justa en Colombia –DESCARGAR- en cuatro ejes –ver al pie-.

Indicó que luego de esta primera fase se llevará a cabo la segunda, que “permitirá definir las metas, los recursos y los tiempos en los cuales queremos hacer esta transición. Eso lo vamos a estar dialogando con las perspectivas étnicas, de género y territoriales”.

Y finalmente, una tercera etapa, donde se definirán los habilitadores regulatorios y sociales con los que finalmente se desarrollará todo el proceso que propone el Gobierno. Aunque, cabe destacar, esta hoja de ruta estará disponible para comentarios del sector público y privado.

En cinco meses tendremos una hoja de ruta que nos permitirá contar con una serie de decisiones, ambiciones, que le permitirán al país hacer una transición de manera que logremos cumplir con nuestros compromisos internacionales en materia de reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, descarbonización de los diferentes sectores de la economía pero también inclusión social”, propuso Vélez.

Fuente: Ministerio de Minas y Energía

En diálogo con Energía Estratégica, Germán Corredor, Director Ejecutivo de SER Colombia, opinó: “Creemos que la propuesta es interesante pero que todavía le falta mucho desarrollo”.

“Las comunidades energéticas nos parece muy interesante pero todavía no se conoce cómo se llevarán a cabo. Desde el Gobierno insisten en la participación de las comunidades pero a eso hay que aterrizarlo en las formas”, señaló.

Y planteó interrogantes al respecto: “Cómo se va a desarrollar; cuáles son los pasos; qué significa en concreto comunidades energéticas; de dónde saldrán los recursos para ejecutarlas; quién financiará los proyectos, a qué tasas y plazos; si habrá subsidios del Gobierno”.

“Creemos que estos cinco meses servirán para revisar estos temas”, contempló Corredor.

Al momento, las asociaciones empresarias le han pedido al Gobierno reuniones específicas para analizar cada uno sus propuestas y comentarios.

“Esta hoja de ruta debe plantear ejes concretos de acción, y ahí uno podría empezar a ver cómo participa el sector privado, cómo las empresas pueden ayudar, o qué tipo de barreras se presentan para ello”, sumó el Director Ejecutivo de SER Colombia, al tiempo que reconoció que el documento lanzado de la hoja de ruta al momento “es más metodológico que de propuestas” concretas.

Fuente: Ministerio de Minas y Energía

Los cuatro ejes

Durante su discurso de ayer, la ministra Vélez puntualizó sobre cuatro ejes respecto a la transición energética justa.

Por un lado la equidad, la que tildó como el “principio fundamental” de la hoja de ruta.

Puntualizó sobre darle no sólo acceso a la energía a aquellos que no la tienen, “sino también estamos pensando en la democratización de las energías. Esto nos lleva a pensar en lo que hemos nombrado Comunidades Energéticas y Economía Popular asociada a la producción de la energía”, indicó.

Llamó a “invitar a pensar este modelo en el cual las comunidades puedan ser partícipes de la generación de la energía”. “Es desde esa participación donde podemos asegurar que haya una distribución de la riqueza también en el sector energético”, resaltó la máxima autoridad energética de Colombia.

Propuso ir a tecnologías descarbonizadas y que “sean las comunidades las que puedan ser copropietarias de este tipo de tecnologías y procesos de generación”.

Como segundo eje señaló a la transición segura y progresiva. “Vamos a analizar cuáles son los pasos que tenemos que dar para la descarbonización de la generación de la energía pero también esto cómo se relaciona con una transición económica”, explicó.

Y agregó que “así como se necesita descarbonizar la generación de la energía, se necesita, a su vez, descarbonizar la economía”. Indicó que este es un hito que se está dando a nivel mundial y donde la preocupación pasa por reducir la huella de carbono de la producción de bienes.

Tercer eje es la participación vinculante. “Entender con la gente cuáles son la prioridades territoriales que hay en términos energéticos, desde las perspectivas de las necesidades y oportunidades y cuáles son tambien las relaciones sociales que se pueden impulsar dentro de este marco de energías renovables, particularmente no convencionales”, sostuvo Vélez.

Aseveró que esto es importante porque las comunidades no han estado vinculadas a las decisiones del sector minero energético. “Por lo contrario, las comunidades han sido receptoras de decisiones que les generan daños sociales y ambientales”, advirtió.

Y propuso: “Queremos que ellas decidan con nosotros cuál es el destino de esos territorios, cuál es la visión que tenemos también en la generación de la energía”.

Y arrojó el cuestionamiento: “¿Para qué la energía y con quién la energía?”. “Son dos preguntas cruciales que debemos hacernos hoy: ¿Es una energía para exportación? ¿Es una energía para que las comunidades puedan generar unos medios de vida que le sean sustentables y les permitan salir de la pobreza?”, interpeló.

Como cuarto eje, habló de la intensificación del conocimiento. “Para poder transitar de una economía extractivista a una productiva necesitamos conocimiento”, aseguró, por lo que propuso una incorporación amplia de la academia.

“Estamos hablando de formación en los colegios; de formación técnica y tecnológica muy articulada con el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje); de las universidades y cómo las mujeres van a participar de manera estratégica en carreras STEM; de cómo los centros de investigación pueden fortalecerse y ese conocimiento responde a los desafíos que tenemos no sólo tecnológicos sino inter y trans disciplinarios”, cerró la ministra de Minas y Energía.