La reducción de costos en proyectos fotovoltaicos no garantiza por sí sola su competitividad. Así lo planteó Alberto Cuter, vicepresidente LATAM & Italia de Jinko Solar, en el Future Energy Summit (FES) Perú, al advertir que enfocarse únicamente en el CAPEX puede arruinar la rentabilidad de las plantas.
El especialista recordó que los paneles, que antes representaban el 50% del CAPEX de un proyecto, hoy equivalen apenas a un 10-12%. Sin embargo, señaló que este cambio en la estructura de costos no debe llevar a subestimar el impacto de la operación y ejemplificó: “Hay países que apostaron al menor CAPEX y luego descubrieron un OPEX mucho más alto del previsto”.
Este desbalance genera que la rentabilidad proyectada al inicio se pierda rápidamente, afectando el retorno de la inversión y la competitividad de largo plazo.
Jinko Solar viene impulsando soluciones tecnológicas que buscan precisamente reducir estos riesgos. La compañía ha consolidado su portafolio con módulos de alta eficiencia basados en tipología de celda TopCon, que hoy dominan el mercado global, y ha comenzado a introducir la tecnología back-contact.
No obstante, el verdadero salto lo proyecta en las celdas tipo Tandem, que combinan silicio con perovskita y ya alcanzan eficiencias cercanas al 35%. Según Cuter, estas innovaciones deberán industrializarse garantizando durabilidad, estabilidad y costos competitivos para que el beneficio tecnológico se traduzca en proyectos rentables a largo plazo.
Para mejorar la competitividad de las plantas, se enfatizó en la necesidad de trabajar de manera integrada en toda la cadena de valor. En su experiencia, varios proyectos europeos dejaron de producir energía porque las decisiones de compra se hicieron mirando solo el Excel de inversión. Por lo que la lección que se debe aprender es que una planta fotovoltaica eficiente no depende solo del precio del módulo o del inversor, sino de la coordinación de todos los componentes y servicios asociados durante los 20 a 30 años de operación.
A este desafío se suma la transmisión, un aspecto que suele ser relegado en el diseño de los proyectos, de manera que Cuter fue contundente: “Uno puede tener la mejor tecnología, pero si la red no acompaña, el proyecto no es rentable”.
En este sentido, retomó ejemplos como los de Chile y Brasil, donde existen plantas de gran escala que no logran inyectar más del 30% de la energía producida por limitaciones en los nodos de conexión.
Casos similares se observan en España e Italia, lo que demuestra que incluso con las tecnologías más avanzadas, sin infraestructura de red adecuada, el valor de la inversión se diluye.
Para evitarlo, el directivo recomendó al sector peruano anticiparse a esos cuellos de botella. La expansión de la transmisión, acompañada por una planificación estratégica del desarrollo renovable, será un factor determinante para que los proyectos puedan entregar toda la energía que generan y no queden subutilizados.
Claves para el futuro del sector
La discusión sobre competitividad también abarcó la fiabilidad de los fabricantes. En esa línea, el referente de Junko Solar indicó que los módulos suelen ofrecer 15 años de garantía de producto y 30 años de garantía de producción, pero este respaldo puede quedar en nada si el fabricante desaparece del mercado.
“¿Qué pasa si después de 4 o 5 años el fabricante ya no existe? La garantía no vale nada”, comentó, subrayando la importancia de elegir socios confiables que puedan acompañar a las plantas durante toda su vida útil.
La reflexión se amplió hacia el futuro del mercado peruano, donde Cuter destacó el potencial de complementar la matriz hidroeléctrica con proyectos solares y eólicos, considerando que alrededor del 10% de la electricidad del país proviene de renovables no convencionales, lo que deja un amplio margen para crecer.
“Perú tiene una oportunidad enorme porque su matriz energética es bastante limpia por la hidro, pero todavía tiene un porcentaje renovable bajo. La hidro y la solar se complementan perfectamente”, apuntó.
Sin embargo, insistió en que el éxito no dependerá únicamente de desplegar proyectos solares a gran escala, sino de hacerlo con el soporte de almacenamiento.
FES Perú marcó un punto de partida para esta discusión en el país. Con más de 400 líderes del sector reunidos en su primera edición, el evento dejó en claro que Perú se enfrenta a un desafío estratégico: transformar su abundante recurso solar en proyectos competitivos, sostenibles y alineados con la transición energética global. La hoja de ruta dependerá de cómo el país gestione hoy sus decisiones de inversión, regulación y planificación de infraestructura.
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