Por Redacción Runrún Energético

El megaproyecto Josemaría dejó de ser una promesa para convertirse en el núcleo de la mayor reconfiguración financiera de la minería argentina. Tras el histórico acuerdo entre Lundin Mining y BHP —que selló un joint venture 50/50 y la adquisición de Filo del Sol por u$s 3.000 millones— el denominado Distrito Vicuña en San Juan se consolida como un bloque geoeconómico con una inversión total proyectada de u$s 18.000 millones.

La alianza no solo incorpora la espalda financiera de la minera más grande del mundo (BHP), sino que integra la infraestructura de Josemaría y Filo del Sol, optimizando el CAPEX compartido y acelerando el recupero bajo los beneficios del RIGI. Esta arquitectura financiera permite modelar un flujo de fondos más robusto, con menores costos marginales y una estructura operativa unificada que reduce riesgos y mejora la bancabilidad del distrito.

La proyección económica es contundente: una vez estabilizada la producción, el complejo generará más de u$s 3.500 millones anuales de cashflow operativo, apalancado en una matriz polimetálica donde el oro y la plata funcionan como créditos que reducen el costo del cobre.

Con una producción estimada de 395.000 toneladas de cobre, 225.000 onzas de oro y 1.000.000 de onzas de plata por año, el Distrito Vicuña aportará u$s 6.000 millones anuales en exportaciones, duplicando por sí solo el valor total de las exportaciones mineras actuales del país.

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En un contexto de riesgo país elevado, la presencia de BHP actúa como ancla de credibilidad para bancos multilaterales y fondos de inversión, habilitando líneas de crédito internacionales a tasas competitivas. La estabilidad fiscal por 30 años que otorga el RIGI completa un marco de previsibilidad inédito para un proyecto de esta escala.

La viabilidad energética depende de la Línea de Extra Alta Tensión (LEAT) 500 kV Rodeo–Josemaría, una obra de 260 km que demandará u$s 200 millones y garantizará los 300 MW necesarios para las plantas de molienda y flotación. Este corredor eléctrico será, además, la columna vertebral para futuros desarrollos en la cordillera.

El impacto en el empleo será masivo: 5.900 puestos directos en la etapa de construcción y una red de 1.000 proveedores que ya ajustan sus balances para ingresar al ecosistema del distrito. La obra civil comenzará en el segundo semestre de 2026, en plena ventana de precios del cobre que los analistas internacionales proyectan como alcista para el período 2026–2030.

En el plano regional, mientras Chile y Perú atraviesan ciclos de inestabilidad política y regulatoria, Argentina emerge como la nueva frontera de inversión minera. El Distrito Vicuña se posiciona así como el mayor polo de generación de divisas genuinas de la cordillera y como el caso testigo de cómo la integración de activos, la ingeniería financiera y la infraestructura energética pueden redefinir la competitividad de un país entero.

Visión de Runrún Energético

Desde Runrún observamos que el Distrito Vicuña inaugura una nueva etapa: la minería como arquitectura sistémica, donde infraestructura, financiamiento, energía y geopolítica se integran en un único vector de desarrollo. No se trata solo de un proyecto: es un reordenamiento territorial y económico que redefine la frontera productiva argentina.

El “Coloso de Vicuña” marca el inicio de un modelo donde los grandes jugadores globales no vienen a extraer, sino a construir ecosistemas completos. Y ese es el verdadero cambio estructural.

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