
Con la revocación por parte de la Corte de Apelaciones de Nueva York de una sentencia emitida por la jueza Loretta Preska en el caso YPF, el país pareciera que finalmente va a evitar el pago al fondo Burford Capital de más de 18.000 millones de dólares, incluyendo intereses. Juan José Carbajales, politólogo, abogado, consultor y ex titular de la Subsecretaría de Hidrocarburos de la Nación; y Nicolás Gadano, economista, experto en energía y ex gerente general del Banco Central, analizaron el fallo en una emisión especial de Dínamo – Charlas de Energía.
“Lo que se intentó exponer sin éxito en la primera instancia, se sostuvo en la apelación. Afortunadamente, ahora la Cámara atendió la postura del Estado argentina”, celebró Carbajales. “Lo más sorprendente es que había pocos antecedentes de reversión de este tipo, además de que las acciones de Burford revelaban otras expectativas del mercado”, apuntó Gadano.
Al discutir sobre a quién se le debe atribuir lo sucedido, sostuvo, corresponde adoptar una visión institucionalista. “Prefiero pensar que a todos fueron responsables«, indicó el experto, destacando la continuidad de la labor de la Procuración del Tesoro y la solidez argumental mantenida a pesar de los cambios de signo político.
No obstante, admitió, el actual Gobierno puede capitalizar el hecho de que, bajo su gestión, se obtuvo el primer resultado favorable tras una seguidilla de traspiés. “En definitiva, es un éxito del país”, resumió.
Carbajales, por su parte, reforzó esta idea de continuidad, afirmando que «todos los presidentes que pasaron desde 2015 hasta hoy son los padres de la victoria«. Más allá de los diferentes discursos o narrativas, afirmó, en los escritos judiciales la Procuración siempre defendió los intereses argentinos con la misma línea técnica. “Hubo una política de Estado en defensa del patrimonio nacional que merecía una foto de unidad entre los mandatarios involucrados en el proceso”, expresó el analista, quien anticipó que gracias a la millonaria suma que evitará desembolsar, “la Argentina será un país más rico para su población y para su desarrollo en los próximos años”.
Alineamiento estratégico
Un eje ineludible del debate fue la posible influencia del contexto geopolítico, contemplando el peso del alineamiento del presidente Javier Milei con la administración de Donald Trump.
Resulta innegable, desde la perspectiva de Carbajales, que el Gobierno de Estados Unidos ha actuado en favor de la postura argentina a lo largo de todo el expediente, incluso durante la gestión de Barack Obama, comprendiendo los riesgos de violar la inmunidad de estados extranjeros. “No obstante, si la diplomacia actual logró influir en que la Justicia norteamericana acelerara un análisis crítico del derecho argentino, es una herramienta lícita y bienvenida”, reconoció.
Según Gadano, es verdad que buena parte de la sentencia replica lo argumentado por el actual gobernador bonaerense Axel Kicillof, pero así como puede discutirse quién es el gran hacedor político de esta solución judicial, también puede evaluarse quién creó el problema. “La demanda, en verdad, no fue iniciada por Burford, sino por las empresas del Grupo Petersen. La pregunta es quién llevó a esas empresas a tener el 25% de YPF”, cuestionó en alusión a lo sucedido durante el Gobierno de Cristina Fernández.
Además de la demanda de Petersen, precisó Carbajales, estaba la del fondo Eton Park, que sólo tenía un 3% de las acciones. “Fueron dos juicios que se unificaron bajo la representación de Burford”, aclaró.
Por otro lado, añadió, en la causa hubo un relevante matiz regional: no sólo Washington brindó apoyo a la Argentina, sino que en 2024 los gobiernos de Uruguay, Brasil, Chile y Ecuador se presentaron como “Amicus Curiae”. Estos países, desde su óptica, entendieron la imposibilidad de atraer inversiones extranjeras si cualquier desacuerdo termina en tribunales foráneos que ignoran el derecho local.
Mecanismo erróneo
Al profundizar en la letra del fallo, Carbajales expuso la pirámide jurídica para explicar por qué la Justicia norteamericana le dio la razón al país. En el ordenamiento jurídico, puntualizó, la Constitución y las leyes de expropiación dictadas por el Congreso tienen una jerarquía superior a los estatutos o contratos entre particulares. “La Cámara dice que el estatuto no es un contrato bilateral que genere daños, sino una regla de organización multilateral», explicó el especialista, remarcando que Burford equivocó el accionar al reclamar daños contractuales en lugar de haber impugnado oportunamente las asambleas de YPF en Buenos Aires. “Es como si los jueces le hubieran ‘mojado la oreja’ al fondo: ‘estuviste cerquita, pero le pifiaste al mecanismo’”, parafraseó.
Gadano recordó que la familia Eskenazi, dueña del Grupo Petersen, ingresó a la petrolera en 2008 en función de lo que calificó como un “vicio de origen”. “No se trataban de aquellos accionistas minoritarios para los cuales se había diseñado un estatuto con protecciones. Pero Eton sí lo era, ya que tenía total derecho a que se le formulara una Oferta Pública de Adquisición (OPA)”, distinguió.
Si en lugar de comprarle un 51% del paquete accionario a Repsol, aseguró, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le hubiera comprado un 50% a la firma española y un 1% a los Eskenazi, se habría evitado la demanda, pero remarcó en ese momento se consideró que era inviable políticamente indemnizar a Petersen luego del modo en que se había quedado con el 25% de la compañía con la venia oficial.
Riesgos remanentes
Con respecto a los pasos a seguir por parte de Burford Capital, los especialistas se mostraron cautos. Gadano advirtió que, aunque la chance de desembolsar una cifra ruinosa para las arcas nacionales parece haber quedado atrás, el juicio no ha terminado de manera definitiva. En ese sentido, mencionó que el fondo litigante podría pedir una revisión por el pleno de los jueces de la Cámara o recurrir a la Corte Suprema de Estados Unidos. “Sin embargo, las probabilidades de éxito allí son ‘cuánticas’ por lo bajas”, calificó.
Carbajales descartó que un eventual paso al CIADI sea una solución real para Burford, ya que no existe un acuerdo bilateral previo que habilite esa vía directa para un fondo que compró derechos de litigio. No obstante, lamentó el cierre de la Escuela de Abogados del Estado bajo la gestión de Milei. “Festejamos con el mameluco de YPF puesto, pero destruimos el sistema donde se forman los profesionales que tienen que enfrentar a estos ‘monstruos’ como Burford”, se quejó.
Formato exitoso
En el tramo final, el debate derivó hacia el rol estratégico que desempeña la principal petrolera argentina. Carbajales indicó que lo anómalo fue su privatización y defendió la expropiación de 2012 como el hito que permitió iniciar la curva de aprendizaje de los hidrocarburos no convencionales. “Hoy Vaca Muerta sostiene al país y eso es gracias a que el Estado decidió terminar con la fiesta de los dividendos de Repsol y reinvertir a través de YPF«, afirmó.
Gadano marcó una disidencia en este punto. Sostuvo que, si bien YPF es un actor central, el desarrollo de Vaca Muerta responde a un ecosistema mucho más plural, por un lado, y a la estabilidad de las reglas de juego, por otro. “El actual conglomerado de empresas es más amplio y diverso”, ponderó. No obstante, enfatizó que el formato actual de gestión profesional en YPF (con un 51% de control estatal y un 49% de participación privada) configura un modelo exitoso que ha sido respetado por los distintos gobiernos de los últimos años.
De acuerdo con Carbajales, no puede omitirse que la empresa es mixta, pero con predominancia del Estado nacional. “Esta YPF no es un invento argentino. Se trata de una national oil company, tal como las que existen en muchas partes del mundo”, resaltó el politólogo, quien planteó que todos los argentinos deberían “ponerse el mameluco” de la petrolera.
Panorama alentador
Si el Gobierno de Milei decidiera avanzar con la privatización de YPF a partir de este fallo judicial, advirtió Carbajales, su espacio tendría que volver a proponerlo en el Congreso, tal como lo hizo con la versión original de la Ley Bases.
No obstante, intervino Gadano, las autoridades no muestran ninguna intención de hacer eso. “El proyecto con Horacio Marín es fuerte y las acciones se están revalorizando”, acotó.
Tampoco habrá grandes cambios, a criterio de ambos, en relación con el acceso a financiamiento externo para concretar proyectos de gran envergadura. “Este era un tema entre el Estado nacional y los demandantes”, reflexionó Gadano.
Por supuesto, admitió, que generaba “algún ruidito”. “Pero existen otros ruidos más grandes como el riesgo país o las dificultades para volver al mercado que muchas empresas privadas ya sortearon”, expuso el economista, quien adelantó que a partir de lo acontecido en Nueva York el título de su próximo libro sobre el juicio a YPF podría ser “Un Final Feliz”.
, Redaccion EconoJournal





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