En el proceso de calificación de instalaciones de transmisión parece haber una indiscutida sintonía en la industria eléctrica, aún más, incluso el legislador estuvo de acuerdo en que es necesario revisar ciertos aspectos. El Diálogo ACEN “Líneas de transmisión dedicadas y zonales: ¿hay que ajustar el reglamento que las califica?”, que se realizó el 23 de julio, reflejó esa unanimidad con matices por supuesto entre los cuatro gremios directamente involucrados.
Quizás la más citada fue la palabra estabilidad, cuya falta, según ACEN, se puede convertir en una barrera hacia los clientes elegibles al tomar decisiones. El contexto legal fue abordado en la intervención inicial por Javiera Méndez, socia y directora ejecutiva en Valgesta Legal, quien remarcó que la función y la definición original de las líneas tiene que seguir estando en el centro de la calificación.
“Hoy día no cambia la funcionalidad de una línea zonal, sigue siendo de servicio público, si es que su principal función es abastecer a los clientes en zonas de distribución. Bajo esa lógica, recalificarla cada cuatro años genera una serie de inconvenientes y no se justifica. Lo que está sucediendo es que son los propios clientes regulados elegibles, que hoy día son más dada la baja de umbral a 300 kilos, quienes por optar por tarifas más baratas en generación están cambiando el guarismo de las líneas de uso mixto”, sostuvo Méndez.
Por su lado, Andrés Vicent, Director de Regulación y Estudios en Empresas Eléctricas, comentó que a veces es necesario una recalificación “porque la topología de la red de transmisión cambia. Estamos en un mundo dinámico donde es necesario cada cierto tiempo revisar y pensar, dada la mecánica y las dinámicas del mercado y de los clientes»
«Ahora, con la frecuencia y volatilidad que se está viendo, ahí creemos que no. Todos se ven perjudicados en una recalificación permanente que genera inestabilidad, incertidumbre, volatilidad y eso en la toma de decisiones de las inversiones es aún más complejo”, agregó.
Según Jorge Candia, Director de Estudios y Regulación en Transmisoras, esto se relaciona con la vocación funcional de las instalaciones de transmisión, “si tengo instalaciones que son calificadas para abastecer demanda regulada, no tiene sentido que cada 4 años se tenga que recalificar según la capacidad instalada de agentes que decidieron entrar al mercado y cambiaron totalmente la posición de agentes incumbentes que no participaron de esa decisión. El problema es la variabilidad que tiene el guarismo para la calificación de esas instalaciones. Por parte de Transmisoras, no nos hace sentido muchas veces que este guarismo dependa por ejemplo de la capacidad instalada y no de la generación real, en un contexto de transición energética donde tenemos mucha generación renovable variable”.
Añadió que las decisiones que toman los últimos clientes pueden terminar impactando a todo el resto de los clientes incumbentes porque, nuevamente, modifican este guarismo que es variable en el tiempo dependiendo de las decisiones de generación y de la demanda. “Buscamos que la recalificación sea acotada, sea previsible e idealmente sea invariable. Buscamos una previsibilidad y una estabilidad en los umbrales que se utilizan en la recalificación”, enfatizó.
El Secretario Ejecutivo de ACEN, Eduardo Andrade, explicó que el Decreto 10 estableció que aquellas instalaciones que sean utilizadas por clientes libres en más de un 51% pasan a ser instalaciones dedicadas. Antes ese guarismo era 90%, por lo tanto, ello daba más estabilidad a la calificación. “El guarismo no depende de una ley, basta con una definición de alguien que esté inmerso en la redacción del decreto para cambiarlo”.
Sin duda, según Javier Bustos, Director Ejecutivo de Acenor, “aquí hay un riesgo, una incertidumbre que los actores no lo están pudiendo gestionar y esto genera ineficiencias. Nuestra regulación debería avanzar es no complicarles la vida a los clientes. Coincido en que hay que buscar algún equilibrio que vaya más en la lógica del nuevo sistema eléctrico que tenemos y con foco en las necesidades del cliente”.
En tanto, Andrade señaló que la visión de ACEN es que la Ley y el Reglamento fueron bastante claros en señalar qué instalaciones tenían que ser de cada uno de estos segmentos. “La Ley dice que pertenecen a estos segmentos aquellas instalaciones que están dispuestas esencialmente. De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), dispuestas esencialmente son aquellas cosas que fueron construidas para. No se está hablando del uso posterior, sino que del uso original. Conforme a esa interpretación de la Ley, nuestra posición es que las instalaciones de transmisión zonal fueron construidas para atender a usuarios en servicio público, por lo tanto, independiente del uso posterior de la línea eso es algo invariable. Lo que fue construido para atender a clientes regulados, independiente del uso que se les dé posteriormente, tiene que continuar siendo calificado en esa instancia”.
Más aún, puntualizó que la Ley es clara al señalar que solamente hay una condición bajo la cual puede ser recalificada y se refiere específicamente a instalaciones de transmisión dedicadas que han sido objeto de algún tipo de ampliación, modificación definida por los planes de expansión. En ese caso, tiene que pasar a ser parte de alguno de los otros segmentos ya sea transmisión nacional, zonal o de polo de desarrollo.
Añadió que la mirada de ACEN “es que la calificación sencillamente no se puede estar recalificando. El día de mañana cuando tengamos niveles de elegibilidad más bajo, ósea niveles de potencia conectada más bajos, este problema se nos va a presentar de nuevo, más allá del ajuste que podamos hacer a este guarismo. Si avanzamos en el mercado libre podría darse en un futuro, usando la metodología actual, que todas las instalaciones pasarían a ser dedicadas”.
En la oportunidad, remató los comentarios anteriores Paulina Muñoz, Jefa de Gestión de Infraestructura del Departamento Eléctrico de la Comisión Nacional de Energía, quien indicó que para la CNE “el proceso de calificación es un proceso que es necesario que esté contenido dentro de la regulación del sistema».
«Obviamente hay que evaluar y hacer algunas mejoras. Su periodicidad está en Ley, por lo tanto, es difícil de cambiar y creo que vamos a seguir un buen rato con el tema de cada cuatro años. Es evidente que hay que ir revisando la funcionalidad como para qué están dispuestas las instalaciones. Tenemos que reconocer que hay una evolución del sistema, no solamente por la calificación centralizada, sino que también cuáles han sido las decisiones de distintos actores y agentes que están presentes en el mercado. Eso también genera distintas condiciones, situaciones, para un montón de otros agentes. La forma, el guarismo son perfectibles. Tenemos el espacio para hacerlo. Ahora estamos en la modificación del Reglamento”, enfatizó.
Finalmente, Muñoz agregó que “sabemos que hay cosas que son perfectibles y otras que efectivamente se deberá modificar conforme a la Ley 21.721 que fue publicada en diciembre pasado. Reconocemos que acá hay un espacio, tenemos que hacer mejoras en los procesos”.
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