China confirmó que eliminará el reembolso del impuesto al valor añadido (IVA) a las exportaciones de productos fotovoltaicos a partir del 1 de abril de 2026, una medida que marcará un antes y un después en los precios globales del sector solar. El beneficio fiscal, que ya había sido recortado en 2024 del 13% al 9% para obleas, células y módulos, será completamente retirado.
Esto introducirá un nuevo coste estructural para todos los productos solares exportados desde el gigante asiático, consolidando un cambio de tendencia tras años de precios artificialmente bajos.
En este nuevo escenario, los expertos proyectan una subida significativa en el precio de los paneles solares. Rafael Jiménez, director comercial y de desarrollo de negocio en VIRA Energy, estima que “los paneles subirán entre un 10% y un 15% a partir de abril”, una variación que representa un ajuste relevante respecto a los niveles de 2025.
Para Jiménez, este aumento no implica una crisis, sino una vuelta a la normalidad: “Estamos volviendo a la lógica de costes real tras un 2025 de precios artificiales”.
En la misma línea, el consultor energético Alejandro Diego Rossel prevé una presión alcista, aunque moderada. A su juicio, “se cierra definitivamente la etapa del módulo artificialmente barato”, al desaparecer el incentivo fiscal. Si bien no anticipa una subida mecánica equivalente al porcentaje eliminado, cree que el cambio sentará las bases de un nuevo equilibrio.
Roberto Cavero García, consultor de energía, evita cuantificar una cifra cerrada, pero afirma que el orden de magnitud de la subida se alinea con el 9% del incentivo que desaparece. A su juicio, los precios tenderán al alza en el corto y mediano plazo, aunque matiza que dependerá del contexto competitivo.
“A 6 o 12 meses, el escenario más probable es un repunte por expectativas y compras anticipadas antes de abril; después, un escalón al alza en el coste exportado desde China, con la magnitud final dependiendo de cuánto absorba el fabricante y cuánto traslade el mercado”, sostuvo el consultor en diálogo con Energía Estratégica.
A mediano plazo, “si persiste la sobrecapacidad, seguirá habiendo presión competitiva; si se acelera la consolidación y se reducen descuentos artificiales, los precios tenderán a normalizarse”, apuntó Cavero García.
Ante esta perspectiva, todos los expertos coinciden en que se desatará un fenómeno de compras anticipadas (pre-buy) a escala global. “Va a pasar, sin duda. Sobre todo para los instaladores que ya tienen proyectos cerrados con precios de 2025”, afirmó Jiménez. Este comportamiento permitirá a los desarrolladores con mayor capacidad financiera asegurar stock a precios previos al ajuste. Quienes no logren anticiparse, deberán renegociar márgenes o asumir mayores costes.
Cavero señala que las fechas “corte” como el 1 de abril activan estos mecanismos de anticipación de manera sistemática. Y el mercado ya lo está evidenciando: “Desarrolladores, EPCs y distribuidores intentan cerrar precio y asegurar disponibilidad antes de que cambien las condiciones”. Desde su visión, estas compras adelantadas sostendrán temporalmente los precios FOB y generarán una posterior reposición más cara.
En cuanto al impacto territorial, España será uno de los países más afectados, según Jiménez. “Aquí trabajamos con márgenes mucho más ajustados que en el resto de Europa. En otros países, los proyectos tienen más holgura para absorber una subida de costes. Aquí, ese 10% de aumento puede ser directamente la diferencia entre que un proyecto sea viable o no”, explicó.
Las condiciones de financiación, red y permisos seguirán pesando más que el coste del módulo, pero el encarecimiento será crítico para proyectos con PPA ajustados o esquema merchant.
Respecto al efecto en la cadena de suministro, el ajuste fiscal puede convertirse en una presión descendente para todo el ecosistema industrial. “En este sector, cuando el fabricante del panel estornuda, toda la cadena de suministro se resfría”, advirtió Jiménez.
Los proveedores de vidrio solar, silicio, marcos de aluminio y otros insumos podrían recibir presiones por parte de fabricantes que intenten proteger márgenes frente al nuevo entorno fiscal.
“Esta medida va a acelerar una ‘limpieza’ de fabricantes que ya estaban operando al límite de coste operativo”, anticipó Jiménez. Para Cavero, el “efecto dominó” no será automático, pero sí elevará la volatilidad a corto plazo: tanto por la sobrecarga logística derivada del pre-buy como por la posible caída de volúmenes tras la entrada en vigor de la norma.
Sobre una posible diversificación de proveedores fuera de China, el consenso es claro: no será inmediato. Jiménez señaló: “A corto plazo es prácticamente imposible desplazar la producción fuera de China y seguir siendo competitivos”. Aunque puedan surgir iniciativas en Europa, India o el sudeste asiático, la brecha de costes, la escala y la bancabilidad aún juegan a favor de China.
Rossel, sin embargo, observa una oportunidad de posicionamiento para proveedores no chinos. “Los fabricantes no chinos tendrán más opciones en proyectos donde importen el origen, la trazabilidad y el cumplimiento normativo, no únicamente el euro por vatio”, subrayó. Esa ventaja se traducirá en licitaciones públicas, fondos con criterios ESG o acuerdos donde el componente ético y regulatorio cobre más peso.
De cara al mediano plazo, Rossel confía en que la eliminación del incentivo fiscal ayudará a estabilizar el mercado. “Menos dumping extremo y precios más racionales ayudan a estabilizar márgenes y planificación”, aunque reconoció que esa estabilidad dependerá de que no se abra una nueva guerra de precios por otras vías.
El consenso entre los analistas es que 2026 marcará el final de una etapa y el inicio de otra más realista.
La entrada La era del panel «ultra barato» llega a su fin: se espera una suba de hasta 15% en 2026 tras el ajuste fiscal en China se publicó primero en Energía Estratégica.





0 comments
Write a comment