La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) avanza con una de las licitaciones más importantes de su historia: la contratación de 1.500 MW de potencia firme y energía asociada. El proceso es observado de cerca por todo el ecosistema energético de Honduras, pero su continuidad está sujeta al resultado de las elecciones generales programadas para el último domingo de noviembre de 2025.

Desde la óptica técnica, el proceso ha sido recibido positivamente por el sector privado, de manera que consideran que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica realiza un «muy buen trabajo» y que los generadores toman positivamente el proceso, en el que se busca sea totalmente transparente.

Hubo reuniones toda la semana con las diferentes partes: ENEE, CREE, SNE, generadores y demás”, informaron fuentes del sector en diálogo con Energía Estratégica. 

Sin embargo, uno de los elementos más sensibles que podrían modificar el curso de esta histórica licitación es el escenario político, ya que en noviembre habrá elecciones presidenciales. 

«Si gana el mismo Gobierno, creo que la licitación será un éxito. Si cambia, todo dependerá de las ganas de la nueva administración de seguir adelante (o no) con la subasta”, alertaron.

La advertencia no es menor, considerando que el proceso ha sido trabajado con múltiples actores, y apunta a dotar al país de energía firme a través de proyectos renovables despachables, además de una mejora sustancial en términos de planificación y costos.

Lecciones aprendidas y desafíos en precios

La licitación actual también recoge aprendizajes de procesos anteriores tanto en Honduras como en otros países. Aunque no detalla los aspectos específicos, sugiere que la experiencia técnica acumulada está siendo considerada en cada fase del diseño del concurso.

Respecto a los precios que podrían surgir de esta convocatoria, el ejecutivo se mostró prudente y reconoció que «todo dependerá 100% de la oferta y competencia que exista».

Cabe recordar que el proceso tiene un componente técnico relevante: la estructuración regional de la oferta. Según lo establecido por la ENEE y difundido por la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), la capacidad máxima de inyección se ha distribuido en nueve zonas geográficas, con límites que van desde los 15 MW en la zona 4 hasta los 300 MW en la zona 3, que incluye los departamentos de Atlántida, Colón, Yoro y parte de Olancho.

Este esquema responde a los estudios realizados por la empresa Manitoba Hydro International (MHI), que identificó cuellos de botella en la red y propuso límites según la infraestructura de transmisión disponible.

Un proceso que marca un quiebre

La ENEE apuesta a transformar el abastecimiento energético del país mediante un mecanismo competitivo que incorpore generación renovable firme y reduzca los costos de suministro. La apertura del concurso público internacional está contemplada para este segundo semestre, y ya genera expectativa entre inversores y generadores locales e internacionales.

La licitación, que será estructurada en bloques de potencia y energía, contempla la celebración de contratos de hasta 15 años, lo que permitirá amortizar inversiones a largo plazo y garantizar estabilidad financiera a los adjudicatarios.

Pese al sólido diseño técnico y al consenso multisectorial, la advertencia de los consultores como Quantum América es clara: la decisión política del próximo Gobierno será determinante para la continuidad del proceso.

Lo vemos muy bien al proceso. Solo falta que no se frene por decisiones ajenas al sector técnico”, concluyeron fuentes cercanas al sector renovable de Honduras.

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