Luz del Sur avanza con una agenda renovable sólida en Perú que contempla nuevas inversiones en energía limpia, enfocadas en proyectos hidroeléctricos y parques eólicos, bajo un enfoque de crecimiento paulatino, eficiencia operativa y sostenibilidad económica.
Uno de los desarrollos clave será la Central Hidroeléctrica Santa Teresa II, ubicada en Cusco. Esta infraestructura representa la segunda etapa del complejo que aprovecha el caudal del río Vilcanota y cuya primera fase ya se encuentra operativa.
La construcción está proyectada para iniciar en el primer semestre de 2027, mientras que su entrada en operación se espera para 2031 con una potencia de 280 MW.
“A futuro pensamos en construir proyectos pequeños pero inteligentes. Apuntamos a un crecimiento gradual”, manifestó Mario González del Carpio, CEO de Luz del Sur, durante el encuentro Future Energy Summit (FES) Perú.
En paralelo, la compañía viene consolidando un portafolio de activos renovables en operación. En 2023 adquirió los parques eólicos Tres Hermanas y Marcona (Ica), con una capacidad conjunta de 129,3 MW, y las plantas solares Majes y Repartición (Arequipa), que suman 40 MW.
Estos proyectos ya han sido optimizados para mejorar su rendimiento, maximizando el aprovechamiento de los recursos naturales y asegurando retornos sostenibles.
Además, este año Luz del Sur firmó un acuerdo para adquirir el 100% de las acciones del Parque Eólico San Juan de Marcona (Ica), con una potencia instalada de 135,7 MW y una inversión prevista de hasta US$253 millones, operación sujeta a condiciones contractuales, incluida la aprobación de Indecopi.
“También tenemos concesiones de generación hidroeléctrica listas para desarrollar, esperamos hacerlo pronto. Una es de 280 MW y otra de 300 MW, pero para cuando el mercado esté dispuesto a aceptar esa inversión”, afirmó el especialista.
Pese a este avance, González del Carpio advirtió que las barreras estructurales del sistema eléctrico peruano limitan el desarrollo renovable, ya que consideró que los proyectos de generación distribuida no logran avanzar en el país porque no están las redes preparadas ni se han dado las normas que permitan al distribuidor estar preparado para recibir inyecciones de energía.
“Hay normas que se tienen que dar por seguridad, temas técnicos y a qué precio se va a fijar. Es lo que yo creo que faltaría en Perú para que, de manera ordenada, llegue en 5 o 10 años a desarrollar todo el potencial que tiene”, planteó.
El CEO también llamó a realizar ajustes normativos que otorguen seguridad jurídica y predictibilidad al sector, a fin de que los inversores puedan realizar las inversiones y fomentar cambios de manera gradual.
Este desfase también se refleja en las condiciones económicas del mercado. “Los costos marginales los vemos en los próximos cinco años en alrededor de USD 30 por MWh, por lo que, salvo que crezca mucho la demanda, no se va a poder invertir mucho”, puntualizó.
En ese sentido, la compañía apuesta por una evolución progresiva de su matriz de generación, sin desalinearse de los fundamentos del mercado. Sumado a que el ejecutivo remarcó que existe la exclusión de una parte significativa del consumo eléctrico del proceso de transición.
“Queda fuera el 50% de la demanda, unos 8,5 millones de usuarios regulados, por ese desafío de falta de regulación”, subrayó.
Para superar estas limitaciones, Luz del Sur propone una transformación del rol de las empresas distribuidoras, alineada con el desarrollo de redes inteligentes: “Se debe cambiar la regulación de la empresa de distribución, con una visión de desarrollo óptimo de una red inteligente”.
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