El movimiento empresario que protagonizan José Luis Manzano y sus socios suizos tomó una dimensión más amplia en las últimas horas.

A la expansión anunciada en el flanco oriental de Vaca Muerta —un megaproyecto de USD 6.000 millones impulsado por Phoenix Global Resources y Mercuria— ahora se suma el interés por ingresar en el negocio local de Shell, operado por Raízen. Ambas operaciones forman parte de una misma estrategia: construir un bloque energético integrado que abarque producción, infraestructura, refinación y comercialización.

El proyecto presentado ayer en Runrún Energético detalla la apuesta por ampliar la frontera productiva de Vaca Muerta, con inversiones en perforación, midstream y logística para sostener un crecimiento de largo plazo. La participación de Mercuria aporta financiamiento global, capacidad de trading y acceso a mercados internacionales, mientras que Phoenix concentra su operación en el desarrollo del shale neuquino. Ese plan territorial implica más infraestructura, más capacidad de transporte y una mayor presencia en zonas que buscan diversificar su matriz productiva.

La novedad de hoy agrega la otra mitad del tablero. El grupo Manzano–Mercuria está en conversaciones para ingresar al negocio downstream de Shell en Argentina, que incluye estaciones de servicio, plantas logísticas y la refinería de Dock Sud. Se trata de activos premium en un mercado altamente competitivo, donde la marca Shell mantiene uno de los tickets promedio más altos del país. Para el holding suizo-argentino, el movimiento representa la posibilidad de cerrar la cadena de valor: del pozo al surtidor.

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La integración vertical es el eje que conecta ambas operaciones. Con presencia en upstream, midstream, energía eléctrica y minería, el desembarco en combustibles completa un esquema que permite capturar márgenes en todas las etapas del negocio. Para Mercuria, uno de los mayores traders globales, la sinergia con logística y refinación local potencia su capacidad de arbitraje y abastecimiento. Para Manzano, consolida su posición como uno de los actores más influyentes del sector energético argentino.

El mercado observa estos movimientos como señales de una reconfiguración profunda. Shell reorganiza su portafolio global, Raízen evalúa alternativas en un contexto de transición energética y los grupos con espalda financiera buscan posicionarse antes del próximo ciclo de inversiones. En paralelo, Vaca Muerta avanza hacia una etapa de mayor escala, que exige infraestructura, mercados externos y jugadores capaces de integrar producción con comercialización.

Si ambas operaciones se concretan, el bloque Phoenix–Mercuria–Manzano quedará posicionado como uno de los conglomerados energéticos más relevantes del país, con presencia simultánea en shale, transporte, refinación y venta minorista. Un movimiento que no solo cambia el mapa empresario, sino que anticipa cómo se reorganizará el sector en los próximos años, en un escenario donde la integración será clave para competir en un mercado cada vez más exigente.

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