Meins, empresa especializada en soluciones eléctricas prefabricadas de media y alta tensión, avanza en la consolidación de negocios estratégicos vinculados al sector de energías renovables, hidrógeno y Data Centers, mientras impulsa una ambiciosa expansión internacional.

La compañía refuerza su presencia en mercados clave como España, Alemania, Reino Unido o Irlanda, al tiempo que trabaja en los requisitos normativos para ingresar al mercado estadounidense y proyecta su posicionamiento en otros países de Latinoamérica y en el Centro y Norte de África.

“Estamos preparados para dar un salto en escala, tecnología y mercados mediante la optimización de las técnicas de construcción basándonos en soluciones modulares y prefabricadas. Partiendo de nuestro know how internacional en el suministro de centros de transformación, queremos replicar la misma proyección con el suministro e instalación de nuestro producto de subestaciones compactas”, explicó en diálogo con Energía Estratégica el CEO de Meins, Alejandro González García.

Desde su perspectiva, los próximos años estarán definidos por la capacidad de la industria para responder con soluciones eficientes, escalables y confiables, en entornos cada vez más exigentes y con una creciente limitación de recursos humanos suficientemente cualificados.

La empresa española desarrolla centros de transformación y subestaciones de media y alta tensión, con aplicaciones tanto para plantas renovables como para entornos industriales e infraestructuras críticas. Actualmente, tiene presencia activa en 35 países y ha superado los 11 GW de potencia suministrada a través de sus soluciones.

Las cifras del último ejercicio respaldan esta expansión. Meins prevé cerrar sus balances de 2025 con una facturación superior a los €60 millones, lo que representa un crecimiento del 20 % respecto al año anterior. Durante ese periodo se entregaron más de 300 centros de transformación y subestaciones, sumando más de 1.500 MW de potencia asociada a soluciones suministradas, y se avanzó en la comercialización de dos nuevos desarrollos en los campos del hidrógeno, la eficiencia energética y la biotecnología, impulsados desde su área de I+D+i.

Para 2026, las metas son ambiciosas: superar los €70 millones de ingresos, entregar más de 450 soluciones y avanzar con fuerza en sectores industriales donde el suministro eléctrico requiere infraestructura crítica, segura y de rápida implantación.

Uno de esos sectores es el de los Data Centers, donde Meins ya prepara una línea específica de soluciones eléctricas para desplegar en Europa, con la intención de replicarla posteriormente en América Latina y África.

González García ve una oportunidad clara en este mercado:

“El crecimiento de la demanda global de centros de datos es enorme. Son megaproyectos que buscan eficiencia, confiabilidad y rapidez de ejecución, y ahí aportamos muchísimo valor”.

En el caso del hidrógeno, el enfoque es más estratégico y de medio plazo. Meins no solo busca participar mediante el suministro de infraestructura eléctrica asociada, sino también desarrollar su propio sistema de generación, basado en tecnologías alternativas a la electrólisis. Aunque el ritmo de inversión en este vector energético se ha ralentizado, la compañía considera que habrá una segunda ola de crecimiento con aplicaciones más concretas y escalables.

Innovación, expansión industrial y visión estratégica del mercado energético

La clave del modelo de negocio de Meins radica en el diseño y fabricación de centros de transformación en media tensión y subestaciones elevadoras en alta tensión, con una arquitectura modular y prefabricada que acorta tiempos, reduce riesgos y mejora la calidad de la solución global. Esta especialización le permite atender tanto plantas generadoras renovables como instalaciones industriales complejas e infraestructuras críticas.

Una de las apuestas más disruptivas es la nueva subestación compacta CSET, pensada para afrontar la creciente escasez de recursos técnicos especializados en alta tensión. Esta solución puede alcanzar 100 MVA por transformador y 138 kV, y su implementación en obra resulta radicalmente más eficiente: menos de 10 días, incluyendo obra civil, instalación electromecánica y pruebas funcionales, frente a los tradicionales seis a diez meses de una subestación convencional. La reducción de la huella física puede llegar a ser hasta diez veces menor.

Tras consolidar esta innovación en el mercado español durante 2025, el foco de la compañía está ahora en escalar la solución CSET a nivel internacional, para lo cual Meins se prepara tanto a nivel operativo como regulatorio y comercial.

Otro de los hitos estratégicos es el traslado previsto de su sede a unas nuevas instalaciones de 85.000 m² en Salamanca en el horizonte 2030, que, junto con la planta industrial que actualmente operan en Coreses (Zamora), permitirá superar los 100.000 m² de superficie industrial. En estas nuevas instalaciones se integrarán las oficinas centrales, el centro de I+D+i, la fábrica de cuadros de baja tensión y las áreas de integración y almacenaje de soluciones de media y alta tensión.

El análisis del mercado español también forma parte del diagnóstico de Meins. La compañía identifica un retroceso de la inversión fotovoltaica asociado a la caída de precios de los PPAs, lo que ha impulsado un mayor interés por el almacenamiento en baterías y las soluciones híbridas como alternativa para mejorar los modelos financieros.

En este contexto, González García advierte que la incertidumbre regulatoria sigue afectando el despliegue del almacenamiento en países como España y reclama mayor claridad normativa para atraer inversiones sostenidas.

En cuanto a su base de clientes, Meins ha evolucionado hacia un modelo de relaciones a medio y largo plazo, apoyado en contratos marco con EPCistas internacionales y desarrolladores. Más del 50 % de su cartera actual corresponde a empresas alemanas, un 31 % a compañías españolas, y el resto se distribuye en otros mercados.

Este enfoque responde a una decisión estratégica: priorizar socios que valoren la flexibilidad de diseño, la calidad del producto y la reducción de riesgos.

Además, las soluciones de Meins destacan por su alto contenido de producto europeo, superando en algunas ocasiones el 95 % de contenido, lo que refuerza las cadenas de suministro locales y reduce la dependencia externa. Los edificios prefabricados en hormigón representan otra ventaja diferencial frente a soluciones metálicas, al ofrecer mayor durabilidad, mejor comportamiento frente al fuego, mejor aislamiento térmico y acústico, y un menor coste de mantenimiento a lo largo de la vida útil del activo.

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