Nordex Group ve en Colombia una oportunidad estratégica para el crecimiento eólico en Latinoamérica. Con más de 80 GW contratados a nivel global, la compañía considera que el recurso en La Guajira es uno de los más competitivos del continente por su alto rendimiento y la posibilidad de generar energía estable durante todo el día.
Sin embargo, José Esteva, Technical Sales Engineer Latam de la compañía afirmó: “No hay forma de que ningún proyecto eólico aquí sea viable si no resolvemos la transmisión”, durante su participación en el Future Energy Summit Colombia.
El ejecutivo remarcó que, si bien existe un interés claro de inversión en el país, la infraestructura de transmisión representa el principal obstáculo para el desarrollo de nuevos parques y la entrada en operación de los ya adjudicados.
La falta de avance en la línea colectora no sólo retrasa el cronograma de los desarrolladores, sino que también incrementa los costos por equipos inmovilizados y afecta la confianza de los inversionistas internacionales.
La desactualización arrastra una compleja combinación de factores. El tramo adjudicado en 2019 debía entrar en operación el 30 de noviembre de 2022, pero se ha visto sujeto a extensos retrasos por más de 9 000 dias adicionales, según el consorcio ejecutor.
Entre las causas se han declarado: consultas previas con más de 200 comunidades étnicas que se extendieron debido a la pandemia; trámites de licencia ambiental aún pendientes; y concesión de servidumbres en zonas de difícil acceso.
En concreto, más de 1.5 GW de capacidad eólica adjudicada permanecen parados por esta obra. Según la compañía, la señal del mercado es clara: si se habilita la evacuación de energía, el capital podría activarse de forma inmediata para completar las obras y expandir la capacidad renovable del país.
“Las voces están elevadas. Lo que hay que hacer es escucharlas y poner en ejecución los cambios”, remarcó el representante de Nordex.
Además de la transmisión, existen otros desafíos que impactan la materialización del pipeline eólico colombiano. Entre ellos, la transportabilidad de equipos en ciertas regiones del país, donde puentes y accesos limitan el traslado de componentes de gran escala.
A su vez, se mencionó en el panel la importancia del vínculo con las comunidades como un factor clave para el desarrollo sostenible de los proyectos, una variable que —indicó el vocero— requiere tiempo, diálogo permanente y una comprensión precisa de cada territorio.
Superar estas limitaciones permitirá que el recurso eólico más competitivo de Latinoamérica —ubicado en la costa Caribe colombiana— pase del potencial a la operación, consolidando nuevas inversiones y aportando energía firme al sistema eléctrico nacional.
Adaptarse al mercado colombiano
En la lista de proyectos en los que Nordex está involucrada se señalaron aquellos que trabajan con la modalidad de contratación, donde se ofrece al mercado dos esquemas según la experiencia y necesidades del desarrollador.
“Para clientes con menos experiencia trabajamos con un modelo llave en mano, donde asumimos obra civil, eléctrica y montaje del aerogenerador”, explicó Esteva.
Por otra parte, para operadores con mayor trayectoria y control sobre el proyecto, la propuesta más común es el modelo Turbine Supply Agreement (TSA), que garantiza el suministro, montaje y comisionamiento del aerogenerador con fechas acotadas, permitiendo optimizar costos y eficiencia en la ejecución.
En este marco, Nordex considera que el país se encuentra frente a un punto de inflexión: con decisiones rápidas sobre infraestructura y gestión territorial, Colombia podría recuperar el ritmo de ejecución y posicionarse como un hub eólico de referencia en la región andina.
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