Nuevo León busca posicionarse como polo de innovación energética de México, con soluciones orientadas al usuario final como generación solar distribuida, almacenamiento con baterías, eficiencia energética industrial y electrificación de flotas. Sin embargo, estos avances se ven limitados por cuellos de botella regulatorios, saturación de redes eléctricas y escasa injerencia estatal en la infraestructura de transmisión y distribución, advirtió Eleazar Rivera Mata, director general del Clúster Energético del Estado de Nuevo León.
“La generación distribuida sigue siendo muy atractiva para el sector industrial, sobre todo en parques industriales que buscan garantizar competitividad energética”, señaló Rivera Mata, en diálogo con Energía Estratégica, y aseguró que la generación distribuida es el segmento que más inversiones atrae.
El 90% de la población y la actividad económica del estado se concentra en el área metropolitana, generando una alta presión sobre el sistema eléctrico. El crecimiento demográfico y económico acompaña esta tendencia. Rivera Mata destacó que en menos de cinco años, ciudades como Monterrey casi duplicaron su población, lo que incrementa las necesidades energéticas de los sectores residencial, comercial e industrial además del almacenamiento ante los retos de intermitencia y saturación de la red.
No obstante, el despliegue de estas soluciones enfrenta desafíos importantes. “Tenemos generación y tenemos demanda, pero no hemos hablado del otro tema clave: la transmisión y la distribución”, advirtió Rivera Mata. Explica que, aunque el Estado puede impulsar decisiones dentro de sus industrias,el desarrollo de infraestructura eléctrica recae principalmente en el ámbito federal, lo que representa una oportunidad de mejora en la coordinación entre niveles de gobierno.
“Todavía estamos esperando un marco jurídico y regulatorio más claro, que sea predecible y brinde certidumbre a las inversiones”, remarcó. Otro desafío es la lentitud en los permisos de interconexión, especialmente para proyectos solares. “Queremos ser facilitadores de la industria privada, porque capital y necesidad hay. Lo que falta es agilidad”, subrayó el directivo.
A pesar de las trabas, Nuevo León aprovecha su posición estratégica dentro del fenómeno del nearshoring y fortalece su ecosistema mediante alianzas globales. “Visualizamos al Estado como un actor estratégico en la transición energética del país”, sostuvo Rivera Mata. Entre los acuerdos más relevantes, menciona el reciente convenio con la Agencia Danesa de Energía, enfocado en descarbonización y eficiencia energética, así como un proyecto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para desplegar una hoja de ruta de talento energético hasta 2030.
El clúster también trabaja con la Agencia Estatal de Energías Renovables y la Secretaría de Economía en iniciativas como ProSolar y Pymes Verdes, orientadas a capacitar técnicos y pequeñas industrias en generación distribuida y eficiencia energética.
Rivera Mata destacó que el potencial energético de Nuevo León es diversificado. En el norte del Estado se exploran proyectos de biometano, vinculados a la fuerte actividad agrícola y la necesidad de procesos térmicos en la industria alimenticia. También menciona el uso intensivo de HVAC (calefacción y refrigeración) como un vector clave de consumo energético.
En cuanto al futuro, el directivo pone el foco en el desarrollo de capital humano. Junto al BID, lanzaron un proyecto para crear un observatorio de talento energético, con el fin de facilitar la empleabilidad y la reconversión laboral hacia final de la década. “Un ingeniero mecánico puede adaptarse fácilmente al sector energético con microcredenciales. Uno puede especializarse en fluidos, otro en fotovoltaico y otro en eficiencia energética”, ejemplificó, y reconoció que las necesidades del sector son dinámicas y cambiantes: “Un año hablamos de hidrógeno verde, y al siguiente de baterías de litio”.
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