Con una extensión de 12.600 km² y un potencial recuperable de 10.000 millones de barriles, la formación santacruceña entra en una etapa crítica de evaluación. La alianza entre YPF y CGC busca validar la productividad de la roca para replicar el modelo de desarrollo de Vaca Muerta.

Mientras la atención de la industria suele concentrarse en la Cuenca Neuquina, los avances en Palermo Aike comienzan a definir un nuevo horizonte para la matriz hidrocarburífera argentina. La formación, ubicada en la provincia de Santa Cruz, se perfila como la alternativa más sólida para diversificar la producción de no convencionales en el país, apalancándose en su ubicación estratégica y el aprendizaje técnico acumulado en la última década.

Geología y Potencial: La “frontera” del sur

Palermo Aike es considerada la formación con características geológicas más similares a Vaca Muerta en toda la región. Sin embargo, su desarrollo presenta particularidades propias:

Recursos Estimados: Se proyectan cerca de 10.000 millones de barriles equivalentes de petróleo, lo que la posiciona como la segunda reserva de shale en importancia del país.

Ventaja Logística: A diferencia de Neuquén, esta cuenca posee una cercanía inmediata a terminales marítimas y puertos de exportación en el Atlántico, lo que podría reducir significativamente los costos de transporte y evacuación una vez alcanzada la escala comercial.

El cronograma de operaciones para 2026

El consorcio integrado por la operadora estatal YPF y CGC (Compañía General de Combustibles) lidera la campaña exploratoria. Tras la finalización de los primeros pozos de rama horizontal, el foco de este año está puesto en el monitoreo de los caudales de producción y la presión de los reservorios.

Los próximos meses serán decisivos para determinar la viabilidad económica de los proyectos. El objetivo técnico es optimizar las técnicas de completación y fractura adaptadas a las condiciones específicas de la Cuenca Austral, donde la profundidad y las temperaturas de la formación presentan retos distintos a los de la Cuenca Neuquina.

Impacto en la competitividad regional

El desarrollo de Palermo Aike no solo implica un incremento en las reservas nacionales, sino que también representa una reactivación para la industria de servicios petroleros en Santa Cruz. La posibilidad de establecer un segundo “hub” de hidrocarburos no convencionales permitiría a Argentina:

Descomprimir la saturación de infraestructura en Vaca Muerta.

Atraer inversiones internacionales bajo el marco del RIGI, orientadas específicamente a proyectos de exportación desde el sur.

Fortalecer la autonomía energética mediante la explotación de una cuenca con larga tradición de gas y crudo convencional, ahora volcada al shale.

La industria sigue de cerca los resultados de esta ventana productiva, que podría marcar el inicio de una nueva etapa de expansión para el sector energético argentino en el mercado global.

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