Río Negro lanzó el Programa Provincial de Incentivos a la Producción Convencional, una herramienta diseñada para frenar el declino de los yacimientos maduros y atraer nuevas inversiones en petróleo y gas. El beneficio central es directo: las operadoras que incrementen su producción pagarán solo el 6% de regalías sobre ese volumen adicional, la mitad de la alícuota habitual.

El incentivo se mantiene por diez años o hasta el vencimiento de cada concesión, lo que genera previsibilidad en un segmento que enfrenta costos crecientes y menor productividad.

El programa se aplica exclusivamente a la producción incremental, lo que obliga a las empresas a presentar un Plan de Actividades e Inversiones Complementario y a certificar una curva de producción base auditada por un tercero habilitado por la Secretaría de Energía de la Nación.

No reduce impuestos sobre la producción existente: premia la inversión nueva, desde pulling y workover hasta optimización de extracción, compresión e inyección. Es un esquema focalizado, pensado para reactivar pozos que hoy no serían viables bajo el régimen fiscal tradicional.

El dato clave es el contexto. Entre 2015 y 2025, la producción convencional cayó más del 40% en petróleo y más del 50% en gas a nivel nacional, mientras la inversión se concentró en Vaca Muerta. En Río Negro, la explotación convencional sigue representando más del 60% del petróleo y más de la mitad del gas provincial, pero mantiene una tendencia descendente desde 2013.

El nuevo programa apunta a revertir esa curva, sostener empleo y extender la vida útil de áreas maduras que aún son relevantes para la seguridad energética.

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Qué pasa en otras provincias

El movimiento de Río Negro no es aislado. Varias provincias productoras están desplegando herramientas propias para sostener la producción convencional:

• Chubut trabaja en un esquema de incentivos para pozos marginales, con foco en la Cuenca del Golfo San Jorge.

• Santa Cruz evalúa beneficios fiscales para reactivar áreas maduras y evitar el cierre de pozos de baja productividad.

• Neuquén, aunque concentrada en Vaca Muerta, mantiene programas de estímulo para campos convencionales que aportan estabilidad a la red de producción.

• Mendoza avanza con licitaciones de áreas maduras bajo modelos de inversión incremental y regalías reducidas.

La tendencia es clara: mientras el país avanza hacia un esquema energético más competitivo y con mayor participación privada, las provincias buscan retener producción, evitar el abandono de áreas y capturar inversiones que hoy exigen estabilidad regulatoria. Río Negro se suma a este movimiento con un programa que combina incentivos fiscales, reglas claras y un enfoque pragmático para sostener la actividad.

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