En un movimiento clave para el rumbo energético del país, el presidente José Raúl Mulino oficializó la designación de Rodrigo Rodríguez como nuevo secretario nacional de Energía de Panamá, en reemplazo de Juan Manuel Urriola, quien presentó su renuncia este 30 de julio tras poco más de un año en funciones.

Rodríguez llega al cargo con una sólida trayectoria técnica en el sector energético. Hasta el momento de su nombramiento, se desempeñaba como director nacional de Electricidad en la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), desde donde lideró procesos vinculados al sistema eléctrico panameño, incluyendo regulación, planificación y modernización de infraestructura.

La salida de Urriola marca un giro en el equipo energético del Gobierno, a poco de iniciado el mandato de Mulino. El ahora exsecretario había sido designado en mayo de 2024, durante la administración de Laurentino Cortizo, y su continuidad en el nuevo gobierno generaba expectativas de estabilidad. Sin embargo, su renuncia abre una nueva etapa para la Secretaría.

Durante su gestión, Urriola impulsó una agenda basada en la descarbonización del sector energético, con foco en la incorporación de energías renovables y la mejora del marco institucional para la transición. Aunque desde el Ejecutivo no se han brindado detalles sobre los motivos de su salida, su reemplazo ocurre en un momento donde el sector enfrenta definiciones estratégicas clave.

Uno de los temas más urgentes que deberá gestionar Rodríguez es la licitación energética actualmente en curso. Se trata de un proceso convocado por la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), a través del cual se espera contratar más de 400 MW de potencia firme y energía asociada a largo plazo, con entregas previstas a partir de 2027.

Con la designación de Rodríguez, el Ejecutivo apuesta por un perfil técnico con conocimiento profundo del marco regulatorio. En su paso por la ASEP, el nuevo secretario se destacó por su gestión de procesos técnicos y normativos, lo que podría aportar agilidad en la articulación entre regulación, planificación e implementación de proyectos.

Entre los desafíos que asumirá Rodríguez se encuentran:

  • Concretar los compromisos internacionales de Panamá en materia climática.

  • Acelerar el despliegue de energías renovables y almacenamiento.

  • Impulsar la electromovilidad y digitalización del sistema eléctrico.

  • Fortalecer el marco tarifario y la equidad en el acceso a la energía.

  • Ejecutar de forma transparente y eficiente la licitación de más de 400 MW en curso.

El sector espera además que Rodríguez dé continuidad —o redefina— el Plan Energético Nacional, especialmente en aspectos relacionados con la diversificación de la matriz, la inversión privada en energías limpias, y el avance hacia una infraestructura resiliente y sostenible.

El contexto regional también impone presión. Países vecinos como Costa Rica, Colombia y República Dominicana están fortaleciendo sus políticas de transición energética. Panamá, como hub logístico y financiero, deberá posicionarse con propuestas concretas para no quedar rezagado.

Si bien aún no se han emitido declaraciones oficiales por parte del nuevo secretario, fuentes del sector ven con buenos ojos su perfil técnico y esperan señales claras sobre la continuidad de las líneas de acción prioritarias, así como una apertura al diálogo con actores públicos y privados.

La Secretaría Nacional de Energía es una de las carteras clave para el cumplimiento de los compromisos ambientales del país, y su liderazgo resulta determinante para garantizar una transición energética ordenada, sostenible y alineada con las metas globales de reducción de emisiones.

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