Por Redacción Runrún Energético
El Gobierno de Tierra del Fuego, a través de la Secretaría de Energía, ha iniciado un programa de fiscalización intensiva para supervisar el cierre y abandono técnico de 107 pozos de hidrocarburos que han llegado al final de su ciclo productivo.
Esta medida busca garantizar que las operadoras responsables ejecuten los protocolos de sellado y remediación de suelos según los estándares ambientales más rigurosos. La gestión de pasivos ambientales en cuencas maduras se ha vuelto una prioridad para la provincia, que busca asegurar la integridad del entorno natural mientras se planifica la transición hacia nuevas áreas de exploración.
Protocolos de abandono y seguridad ambiental: El proceso de cierre de un pozo no es simplemente su inactividad, sino una operación de ingeniería compleja que implica la colocación de tapones de cemento a distintas profundidades para aislar permanentemente los horizontes productores y proteger los acuíferos de posibles migraciones de fluidos.
La supervisión estatal en Tierra del Fuego se centrará en verificar la hermeticidad de estas barreras y la limpieza de las locaciones superficiales, eliminando restos de instalaciones, cañerías y posibles suelos empetrolados. Este control riguroso evita que pozos inactivos se conviertan en focos de contaminación a largo plazo o riesgos para la seguridad física en la zona.
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Responsabilidad empresarial y gestión de pasivos: La normativa vigente estipula que el costo y la ejecución del abandono de pozos recaen exclusivamente en las compañías concesionarias. Con este plan de supervisión, la provincia busca evitar que los pasivos ambientales queden desatendidos tras el agotamiento de los yacimientos.
Para las empresas, el cumplimiento eficiente de estos cierres es vital para mantener sus licencias sociales y cumplir con sus propios reportes de sustentabilidad corporativa. La recuperación de estas áreas permite, además, que el suelo sea devuelto a su estado original o sea reconvertido para otras actividades económicas, minimizando la huella industrial de la actividad petrolera en la isla.
La Visión de Runrún Energético:
El cierre de estos 107 pozos en Tierra del Fuego es una señal de madurez para la industria argentina. No se trata solo de producir y exportar, sino de saber retirarse con responsabilidad. Una gestión eficiente de los pasivos ambientales es lo que diferencia a una industria extractiva de una industria energética sostenible. Tierra del Fuego está marcando un precedente importante: el control estatal debe ser tan firme en el momento del primer barril como en el del último, garantizando que el legado de la energía no sea una deuda ambiental para las generaciones futuras.
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