A días de las elecciones generales, el respaldo público del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al candidato Nasry Asfura reconfigura el escenario político en Honduras y suma presión a un proceso observado con atención por el sector energético.

A través de su red Truth Social, Trump pidió a los hondureños que votaran por el exalcalde de Tegucigalpa, a quien describió como “el único verdadero amigo de la libertad”. Asimismo, descalificó a Rixi Moncada, por su cercanía con el comunismo, y a Salvador Nasralla, por dividir el voto opositor. También recordó la gestión de Asfura como alcalde y advirtió: “No puedo colaborar con Moncada y los comunistas, y Nasralla no es un aliado confiable para la libertad”.

Asfura, candidato del Partido Nacional, expresó su gratitud por el respaldo del mandatario estadounidense y reafirmó su postura en defensa de la democracia y las libertades. A través de redes sociales, manifestó: “Firmes para defender nuestra democracia, nuestra libertad y los valores que hacen grande nuestro país. ¡Honduras, vamos a estar bien!”

Una elección con impacto directo en la energía

Aunque cinco figuras compiten por la presidencia, las encuestas identifican a tres candidatos con posibilidades reales de ganar. Se trata de Rixi Moncada, del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre), alineada con la continuidad política de Xiomara Castro; Salvador Nasralla, del Partido Liberal (PL), exvicepresidente del actual gobierno, con un perfil liberal y propuestas de apertura económica; y Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional (PN), empresario y exalcalde de Tegucigalpa, con un enfoque conservador, promercado y orientado a la inversión.

Más allá de los discursos de campaña, ninguno de los tres ha definido aún cómo reorganizará la arquitectura institucional del sector energético. Persisten las dudas sobre el futuro del Ministerio de Energía, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) o el Consejo Nacional de Energía (CND).

Según fuentes cercanas a Energía Estratégica, “ninguno de los candidatos ha definido aún cómo se conformará el Ministerio de Energía, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), la CREE o el CND”. Esta falta de claridad genera incertidumbre en el mercado y limita la planificación de proyectos de largo plazo.

Mientras tanto, el gobierno de Xiomara Castro mantiene activa una licitación de 1500 MW en generación renovable, que incluye proyectos solares, eólicos y de biomasa. Su continuidad será una de las primeras señales que el nuevo gobierno deberá emitir al mercado, en un contexto donde el país busca reducir su dependencia de fuentes térmicas.

En materia de posicionamiento, los tres candidatos abordan el tema energético desde perspectivas distintas. Nasralla promueve un modelo competitivo con mayor apertura de mercado, mejor acceso al crédito y cooperación público-privada. Asfura enfatiza la estabilidad institucional, la descentralización y la previsibilidad regulatoria como base para atraer inversión. Moncada propone fortalecer el rol estatal, priorizando la transparencia y el control del gasto, aunque desde sectores técnicos se reconoce que su liderazgo podría aportar institucionalidad si se garantiza apertura al diálogo y marcos normativos estables.

Desde el sector remarcan que “lo fundamental es que Honduras consolide principios clave como el libre mercado, la seguridad jurídica y la estabilidad regulatoria”. Un consenso sobre estos pilares permitiría convertir las energías renovables —hidráulica, solar, eólica, biomasa o almacenamiento— en la base de una economía más resiliente y competitiva.

La elección de este domingo no solo definirá quién gobernará Honduras. Definirá cómo se gobierna el sector energético en la próxima década.

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