La iniciativa degradada hidrocarburos en suelos petroleros para bajar el riesgo cancerígeno en la comunidad y disminuir el daño a las plantaciones de verdura.
Mientras el sistema universitario resiste al ajuste y presiona al gobierno de Milei por mejores condiciones en el Presupuesto 2026, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) anunció que avanza con una estrategia científica que busca mitigar la contaminación en aguas y tierras, uno de los mayores peligros ambientales de la industria petrolera, principalmente en Vaca Muerta.
Investigadoras del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (Cindefi), dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas (UNLP-Conicet), desarrollan un proyecto que busca reducir la contaminación de la tierra y el agua, afectadas con compuestos orgánicos de alto riesgo cancerígeno.
Se trata de una tecnología basada en microorganismos nativos para degradar hidrocarburos en suelos contaminados por derrames o desechos del petróleo como los de Vaca Muerta.
La iniciativa utiliza bacterias aisladas de suelos salinos de Neuquén, seleccionadas por su capacidad para descomponer residuos del petróleo y resistir las condiciones adversas del ambiente patagónico. El bioinsumo resultante es un inoculante microbiano diseñado para acelerar la biorremediación de zonas afectadas por la actividad extractiva.
.

Según Marianela Macchi y Bibiana Coppotelli, a cargo del proyecto, “esta investigación surge a partir de la demanda de diversas empresas tratadoras de residuos peligrosos o que comercializan inoculantes (microorganismos para mejorar el cultivo y la fertilidad) en la provincia de Neuquén, que en los últimos años se acercaron al grupo de trabajo con interés en el desarrollo de inoculantes locales”.
El grupo ya había probado con éxito esta tecnología en suelos de la provincia de Buenos Aires y ahora busca adaptarla al contexto geológico y climático de la cuenca neuquina.
A diferencia de los productos comerciales importados -que suelen estar compuestos por microorganismos no autóctonos- este desarrollo se ajusta a la normativa neuquina, que prohíbe el uso de especies foráneas por sus posibles impactos ecológicos.
La tecnología apunta a una solución de bajo impacto ambiental, mediante la técnica del bioaumento se introducen bacterias específicas que “consumen” los hidrocarburos del suelo. Es decir, degradan compuestos tóxicos contaminados hasta convertirlos en sustancias inofensivas para el ambiente y la salud humana. Se trata de un mecanismo biológico que evita el uso de métodos fisicoquímicos o la incineración, prácticas que deterioran los suelos y elevan las emisiones de carbono, según explican Macchi y Coppotelli.
.
Además de utilizar bacterias nativas, el equipo científico emplea residuos agroindustriales, como los generados por la industria de la sidra, para producir grandes volúmenes de biomasa microbiana. Este enfoque reduce los costos de producción y promueve una lógica de economía circular.
Los hidrocarburos policíclicos aromáticos (PAHs), objetivo principal de esta tecnología, son compuestos orgánicos persistentes, con alto poder cancerígeno y difícil eliminación. Su presencia en el suelo representa una amenaza para los ecosistemas y las comunidades locales, ya que afectan a todo tipo de plantaciones de vegetales que luego se consumen en las casas, al igual que al agua. “No eliminar estos pasivos ambientales en la zona contaminada, podría generar que estos se distribuyan en el ambiente, percolando en napas de agua y causando grandes daños a la salud humana y ambiental”, advierte la Dra. Coppotelli.
Actualmente, muchas empresas de la región acumulan los suelos contaminados a la espera de tratamientos, lo que genera un stock de pasivos ambientales sin resolver. “La solución paliativa de las empresas de la región frente a la creciente generación de estos contaminantes es acopiar los suelos contaminados hasta poder tratarlos con métodos fisicoquímicos o incinerarlos, los cuales tienen un efecto negativo sobre el medio ambiente y conllevan a la pérdida del valor del suelo, dejándolos inutilizables o muy pobres para el cultivo u otras actividades productivas”, remarca la Dra. Macchi.
.
El equipo de investigación utiliza “consorcios sintéticos”, combinaciones de bacterias seleccionadas por su capacidad de cooperar y degradar distintos compuestos en conjunto. Estos consorcios ya demostraron eficacia en la eliminación de PAHs como fenantreno, antraceno y fluoreno.
La ventaja de usar bacterias autóctonas radica en que ya están adaptadas a las condiciones ambientales de la región compuestas de alta salinidad, metales pesados y variaciones extremas de temperatura. Esto mejora su supervivencia y potencia la efectividad de la biorremediación. De este modo, una vez realizadas las pruebas en el suelo neuquino y con los resultados en mano, se analizarán los pasos a seguir para escalar el proyecto en la región.
El proyecto fue reconocido recientemente con el primer premio del certamen “Ideas de Exactas 2025”, organizado por la Dirección de Vinculación Tecnológica de la UNLP. El equipo está conformado por Coppotelli (Conicet), la Macchi (CIC-PBA), Déborah Colman (CPA-Conicet), y los estudiantes Franco Damián Parra y Octavio Ellehoj (Bentre-CIC-PBA).
Ciencia pública en un contexto complejo
Sin embargo, la continuidad de este tipo de desarrollos enfrenta un escenario crítico. En lo que queda del año, el gobierno nacional buscará aprobar el Presupuesto 2026, que prevé asignar 4,8 billones de pesos al sistema universitario. Sin embargo, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) considera que la cifra es insuficiente y reclama un piso de 7,2 billones para sostener el funcionamiento básico, los salarios y el mantenimiento de las instituciones.
Para seguir leyendo haga click aquí
Fuente: Página 12
The post Vaca Muerta: La UNLP busca reducir la contaminación first appeared on Runrun energético.




