Para entender el presente de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), es necesario retroceder a 1958. Lo que nació como un sueño de desarrollo entre una universidad y una provincia, se convirtió en un laberinto judicial que recién en este 2026 parece encontrar una hoja de ruta clara.
El reciente acuerdo conciliatorio entre la provincia de Catamarca y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) no es solo un trámite administrativo; es la definición de cómo se repartirán miles de millones de pesos provenientes del suelo catamarqueño.

1. El origen: ¿Por qué una universidad recibe dinero de la minería?
La Ley 14.771 creó YMAD para explotar los yacimientos de oro y plata en el “Pedimento Peirano” (Catamarca). Estableció un reparto de utilidades netas muy específico:
- 60% para la provincia de Catamarca.
- 40% para la UNT, con una condición: ese porcentaje era para construir su “Ciudad Universitaria”. Una vez terminada la obra, el beneficio de la UNT debía bajar al 20%, y el otro 20% restante distribuirse entre todas las universidades nacionales del país.
2. El conflicto: El acta de 2008 y las causas judiciales
En 2008, las autoridades de la UNT de aquel entonces declararon la obra “terminada” y aceptaron reducir su parte al 20% para tener libre disponibilidad del dinero (sin tener que rendir cuentas por obras).
Esto desató un escándalo: la Ciudad Universitaria estaba lejos de terminarse y los fondos recibidos hasta entonces fueron objeto de denuncias por administración fraudulenta, sobreprecios y colocaciones financieras irregulares. La justicia federal procesó a ex directivos, y Catamarca comenzó a reclamar un mayor control sobre la empresa.
3. El escenario 2026: La “deuda” de los 135.000 metros cuadrados
Tras años de litigio, el nuevo acuerdo ratificado para este año redefine la “deuda” de YMAD con la UNT no en pesos, sino en ladrillos. Se determinó que para considerar finalizada la Ciudad Universitaria, resta construir el equivalente a 135.000 m² de infraestructura moderna.
Las cifras del impacto económico:
- Monto estimado: Considerando un costo de construcción de USD 2.000 por m², la inversión necesaria asciende a unos $405.000 millones de pesos.
- Comparación: Para tomar dimensión, esta cifra supera en un 15% todo el presupuesto de obra pública que la provincia de Catamarca tiene previsto para 2026 ($351.317 millones).
- Origen de los fondos: El dinero sale principalmente de la operación propia de Farallón Negro y de las utilidades que generan las asociaciones con empresas privadas en el área de reserva.
4. ¿Qué cambia a partir de ahora? (Control y Auditoría)
A diferencia del pasado, el flujo de dinero para la UNT en 2026 tiene “candados”:
- Restitución condicionada: La UNT vuelve a percibir el 40% de las utilidades, pero solo podrá aplicarlos a planes de obra auditables y aprobados por el directorio de YMAD.
- Fondo de Garantía: Se retiene un 8% de los fondos de la universidad para cubrir eventuales juicios, protegiendo el patrimonio de la empresa y de la provincia.
- El “Vencimiento” del beneficio: Una vez que se certifique la construcción de los 135.000 m², la UNT pasará definitivamente al 20% de participación, permitiendo que el sistema universitario nacional empiece a percibir su parte por primera vez en la historia.
Conclusión: Una nueva gobernanza
Con el Estado Nacional fuera del directorio desde enero de 2026, YMAD queda bajo control mayoritario de Catamarca (que tiene la presidencia y 3 de los 5 directores). El desafío para la gestión actual será garantizar que cada gramo de oro extraído se convierta efectivamente en infraestructura educativa verificable, cerrando una herida de casi 70 años de promesas incumplidas.
Por Redacción Runrún Energético
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