La publicación de los nuevos mapas de capacidad de acceso de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) pone en evidencia un límite crítico del sistema eléctrico español: la red ya no acompaña el ritmo del crecimiento renovable. Más allá de la transparencia que introduce la herramienta, el sector advierte que el problema de fondo es estructural.

La nueva plataforma integra información de generación y demanda que hasta ahora estaba dispersa entre operadores de red, permitiendo identificar nudos con capacidad disponible según múltiples variables. Sin embargo, esta mejora en la visibilidad del sistema no altera el diagnóstico central: la disponibilidad real de acceso sigue siendo limitada en amplias zonas del territorio.

En este contexto, Jorge Antonio González Sánchez, Deputy General Manager de REBI, manifestó: “No es especulación, son proyectos que aún no se materializan”, en referencia a la ocupación de capacidad en numerosos nudos de la red .

El directivo explicó en diálogo con Energía Estratégica que buena parte de la saturación responde a desarrollos que aún no han avanzado por factores ajenos al acceso eléctrico, como permisos administrativos o decisiones de inversión.

A pesar de ello, el impacto de esta situación es directo sobre la evolución del mercado, ya que limita la entrada de nuevos proyectos en zonas con alto potencial renovable.

“Los desarrolladores o generadores que quieran avanzar lo tienen que hacer a través de los gestores”, subrayó el ejecutivo, destacando que el mapa no sustituye los procesos técnicos y regulatorios vigentes.

Por su parte, el ingeniero energético José Alfonso García Jiménez aporta una lectura estructural del fenómeno, al señalar que la saturación de los nudos es una manifestación directa de las limitaciones del sistema eléctrico.

“Un número significativo de nudos se encuentra saturado o con capacidad prácticamente nula”, advirtió, lo que implica una restricción concreta al crecimiento de nueva generación. Esta situación impacta de forma directa en la transición energética, ya que ralentiza la incorporación de nuevas instalaciones renovables no por falta de recurso o inversión, sino por la imposibilidad de evacuar la energía generada.

No obstante, esta mayor claridad también expone con mayor nitidez los cuellos de botella del sistema, especialmente en zonas donde la capacidad disponible es prácticamente inexistente o altamente restringida. Regiones del interior peninsular como Madrid y su entorno, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Extremadura concentran niveles de saturación elevados, a pesar de ser áreas con fuerte desarrollo renovable.

Este desajuste responde a la propia configuración del sistema eléctrico español, donde la generación se concentra en polos como el valle del Ebro, el noroeste y el sur, mientras que la demanda se ubica en grandes centros urbanos como Madrid, Barcelona o Valencia. Esta dinámica obliga a transportar grandes volúmenes de electricidad a largas distancias, tensionando los corredores de evacuación y limitando la capacidad disponible en múltiples nudos estratégicos .

En este sentido, los mapas permiten identificar visualmente estos puntos críticos, donde la combinación de alta penetración renovable y limitaciones de red genera restricciones estructurales. Subestaciones con escasas posiciones libres, nudos reservados por criterios regulatorios y barras de tensión superiores a 1 kV con capacidad nula son algunos de los indicadores que reflejan esta situación.

A su vez, comienzan a destacarse ciertos corredores eléctricos clave, especialmente aquellos que conectan zonas de alta generación con centros de consumo, como los ejes noreste-centro, sur-centro y noroeste-meseta. En estos tramos, la presión sobre la red es particularmente elevada, lo que refuerza la necesidad de ampliaciones y refuerzos para evitar bloqueos al desarrollo de nuevos proyectos.

«La mayor transparencia supone un cambio estructural relevante. La inversión en el sistema eléctrico español se va a reconfigurar territorialmente de forma progresiva”, sostuvo García, al destacar que permitirá mejorar la toma de decisiones y reducir la incertidumbre en el desarrollo de proyectos .

El desplazamiento del interés inversor hacia redes, subestaciones y corredores de evacuación refleja un cambio de paradigma, donde la disponibilidad de infraestructura comienza a pesar más que el recurso renovable en sí mismo. “La inversión futura estará cada vez más condicionada por la infraestructura de red existente”, agregó García.

En este escenario, comienzan a identificarse también señales de liberación y creación de nueva capacidad en el sistema, aunque de forma gradual y condicionada a múltiples factores.

«Nueva capacidad va a aflorar fruto de los concursos de capacidad en nudos grandes, también fruto de la necesidad de nuevas garantías para proyectos de demanda, no para generación, y también por el nuevo ciclo inversor en redes por lo que sería muy interesante que la CNMC elaborará alguna estadística o nuevo mapa para ver la evolución temporal de estas capacidades de acceso y ver donde va surgiendo nueva capacidad para tomar decisiones de inversión», señaló González.

Este punto se conecta con la hoja de ruta regulatoria en España, donde los concursos de capacidad empiezan a consolidarse como herramienta para desbloquear nudos saturados. Tras la adjudicación de 928 MW, el sistema identifica al menos 75 nudos susceptibles de nuevos procesos, lo que anticipa una nueva etapa en la gestión del acceso a red, especialmente vinculada a proyectos de demanda.

En este sentido, el foco comienza a desplazarse parcialmente desde la generación hacia la demanda, en línea con la necesidad de equilibrar el sistema y optimizar la infraestructura existente. Esto introduce una nueva lógica donde el consumo energético adquiere un rol más activo en el desarrollo del sistema.

A su vez, el especialista subraya la necesidad de evolucionar hacia herramientas más dinámicas de análisis. “Sería muy interesante que la CNMC elaborara alguna estadística o nuevo mapa para ver la evolución temporal de estas capacidades de acceso”, planteó González, destacando la importancia de contar con información que refleje tendencias y no solo una fotografía puntual .

Finalmente, los expertos coinciden en que estos mapas deben interpretarse como una herramienta dinámica y no como una solución en sí misma. “El mapa de red no debe interpretarse como una fotografía estática”, concluyó García, enfatizando la necesidad de analizar la evolución de la capacidad en el tiempo para tomar decisiones estratégicas .

En definitiva, la CNMC aporta transparencia a un sistema que ya muestra signos claros de saturación, pero también deja en evidencia que el principal desafío no está en la información disponible, sino en la capacidad real de una red que deberá expandirse si pretende sostener el crecimiento del sector renovable en los próximos años.

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