
La suba en la cotización del petróleo podría traducirse este año en un significativo incremento de las exportaciones. Economía y Energía estimó en su último informe que si el crudo promedia los US$80 las exportaciones hidrocarburíferas aumentarán de US$11.086 a US$13.478 millones solo por el factor precios, si llega a US$100 sumarán US$16.820 millones y si cierra en US$120 treparán hasta US$ 20.218 millones. La pregunta es qué hará la industria con ese ingreso inesperado que podría percibir como consecuencia de la Guerra en Medio Oriente.
El ejercicio formulado por la consultora que dirige Nicolás Arceo es en algún punto conservador porque en los tres escenarios supone que los niveles de producción de crudo no sufrirían modificaciones sustantivas.
Ese dato podría estar determinando una subestimación en la mejora comercial si se toma en cuenta que el año pasado la producción trepó un 13% y con estos precios la actividad seguramente seguirá mejorando. De hecho, dado el vertiginoso crecimiento que se observa, el informe tomó como base los niveles de producción y exportación de crudo del cuarto trimestre de 2025.
Aún siendo conservador con los niveles de producción proyectados, si la cotización del barril promedia US$80 las exportaciones sumarán nada menos que US$2392 millones. A su vez, el saldo comercial sectorial se incrementaría en US$1866 millones, menos que las exportaciones porque la suba de la cotización del petróleo también impacta en los precios de los combustibles que se importan.
En el escenario de un crudo a US$100 el incremento que reportarán las exportaciones será de US$ 5734 millones con una mejora del saldo comercial de US$4285 millones. Por último, si el barril promedia US$120 dólares las exportaciones crecerían US$ 9132 millones y el saldo comercial sumaría un diferencial de US$6707 millones.
Qué harán las petroleras con los ingresos adicionales
La duda es qué harán las petroleras con ese ingreso extra impensado hace apenas algunos meses. ¿Lo van a reinvertir en la industria o lo va a sacar del negocio, ya sea tratando de girar mayores utilidades o apostando por activos financieros?
En el caso de YPF, que el año pasado concentró el 45% de la producción total de crudo y lideró el aumento de la producción, se da casi por hecho que todo el ingreso adicional que obtenga la compañía va a ser reinvertido en Vaca Muerta. Uno de los cuellos de botella que venía teniendo la compañía es la falta de financiamiento para apuntalar la producción, pero con esta suba del crudo ese problema en parte se despeja ya que tendrá fondos propios para hacer frente a su plan de inversión.
El CEO, Horacio Marín, anunció en febrero ante inversores que este año el plan de la compañía controlada por el Estado Nacional es invertir entre US$5200 y US$5800 millones.
Respecto a su salud financiera, la empresa había proyectado a comienzos de año un flujo de caja libre entre neutral y ligeramente negativo para 2026. Este equilibrio se explica porque el elevado EBITDA previsto se iba a ver compensado por el plan de inversiones, el pago de impuestos y los aportes de capital a proyectos de infraestructura, sumado a un ratio de apalancamiento de 1.6x. Ahora se supone que los ingresos extra facilitarán la concreción de ese plan.
¿Qué pasará con el resto de las compañías? No hay tantas certezas sobre lo que harán como ocurre con YPF, pero hay un dato que permite suponer que aprovecharán para incrementar la inversión: la tasa de rentabilidad que se obtiene a partir de la perforación de un pozo petrolero en Vaca Muerta no es equiparable actualmente por casi ningún instrumento financiero.
En abril del año pasado, cuando el precio del crudo presionaba a la baja, Marín había señalado que Vaca Muerta se puede desarrollar con un barril de US$45. “Por supuesto ganamos menos plata. Pero no perdemos plata. Y se puede desarrollar. Eso es lo que se llama break-even price en la jerga petrolera”, explicó. Además, el gobierno oficializó en febrero la extensión del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones a las actividades del upstream de hidrocarburos. Si se toman en cuenta esos datos, no hay dudas de que con un barril por encima de los US$100 la explotación petrolera es una actividad altamente rentable. Por lo tanto, no hay grandes incentivos para que las petroleras privadas hagan como hizo Repsol en YPF antes de la expropiación, cuando toda la ganancia que obtenía la repartía como dividendos y la sacaba del país.
El contexto actual también ayuda porque este ingreso extraordinario de dólares coincide con un período de expansión de la mayoría de las firmas. Por ejemplo, Pluspetrol está desarrollando Bajo del Choique y La Calera, sus dos campos estrella de Vaca Muerta. “Para el 2025 estamos invirtiendo más de US$ 1000 millones para el desarrollo de nuestros activos y continuaremos en 2026 con montos de similar magnitud, tanto en facilities como en drilling”, aseguró en septiembre Julián Escuder, country manager de Pluspetrol Argentina.
El plan de Pampa Energía contempla el desembolso de entre US$1500 y US$ 2000 millones en Rincón de Aranda, Tecpetrol unos US$2000 millones en Los Toldos II y PAE tiene por delante la perforación de pozos en Aguada Pichana Oeste. Además, Vista es una compañía que ya ha demostrado que si recibe señales de precios incrementa la inversión muy rápido. Por lo tanto, es probable que esos mayores ingresos por mayores precios refuercen esos planes en Vaca Muerta.
, Fernando Krakowiak





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