En conversación con Energía Estratégica, Rafael Díaz Maciel, CEO de OPSLAG Green Power, empresa especializada en la distribución de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) en América Latina, con foco en la integración de sistemas bajo modalidad EPC, ofreciendo soluciones llave en mano y opciones de financiación para clientes industriales y gubernamentales, explica por qué su propuesta tecnológica busca cambiar la lógica del sector desde la raíz. 

Cabe destacar que OPSLAG Green Power es distribuidor de XYZ Storage Technology Corp. Ltd.,  filial del gigante estatal chino State Power Investment Corporation (SPIC), uno de los mayores grupos energéticos del mundo y parte del Fortune Global 500. 

Entrevista con Rafael Díaz Maciel, CEO de OPSLAG Green Power

Mencionas que tienen una tecnología distinta en almacenamiento… pero si tuvieras que explicarlo simple, ¿qué dirías?

Mira, lo más simple es esto: nuestras celdas están completamente sumergidas en un fluido dieléctrico. Y eso hace que no haya posibilidad de ignición.

¿Literalmente cero?

Literalmente cero..A diferencia de otras tecnologías donde tienes que gestionar el riesgo —con sistemas contra incendios, monitoreo térmico, etc.— nosotros eliminamos directamente la posibilidad de que ocurra. No es que lo controlas mejor. Es que no puede pasar.

¿Y eso cómo cambia la conversación con un cliente?

Cambia completamente. Porque hoy, cuando hablas con cualquier empresa, especialmente industriales o data centers, siempre aparece la misma preocupación: “¿qué pasa si falla?”.

Todos tienen protocolos, sistemas de seguridad… pero nadie puede garantizar el 100%. Nosotros sí podemos.

¿Es es una mejora o es otra cosa?

Es otra cosa. El almacenamiento históricamente se diseñó asumiendo que el riesgo era parte del sistema. Nosotros rompemos con esa lógica.

No estamos optimizando una tecnología existente. Estamos replanteando cómo debería funcionar desde el diseño.

¿Y eso es lo que permite, por ejemplo, instalar baterías dentro de edificios?

Exacto. Ahí está uno de los grandes cambios. Hoy muchas tecnologías no pueden instalarse dentro de instalaciones críticas justamente por el riesgo. En nuestro caso, al eliminar la ignición, puedes llevar el almacenamiento adentro de plantas, edificios o data centers.

Te llevo a ese punto… ¿Por qué tanto foco en data centers?

Porque hoy probablemente es donde más sentido hace. Un data center no puede asumir riesgos. Y al mismo tiempo necesita energía constante, confiable y cada vez más eficiente.

Entonces, cuando aparece una tecnología que elimina ese riesgo, automáticamente se vuelve muy relevante.

Es su diferencial para este segmento, ¿cierto?

Te diría que hoy es prácticamente la única opción viable para instalar almacenamiento dentro de las instalaciones sin comprometer seguridad.

¿Y qué pasa a nivel rendimiento? Porque uno podría pensar: “vale, es más seguro… pero ¿funciona igual?”

Funciona mejor. Al estar las celdas en un entorno térmicamente estable, reduces degradación, mantienes eficiencia y alargas la vida útil. Entonces no solo ganas en seguridad, también en performance y en negocio.

¿En negocio en qué sentido?

En todo. Mayor vida útil, menos fallas, más estabilidad… eso mejora la rentabilidad del proyecto y también la confianza para financiarlo. Termina impactando en la bancabilidad.

Me interesa entender el contexto… ¿Por qué crees que esta tecnología aparece ahora?

Porque el problema ya es evidente. La energía dejó de ser un tema secundario. Hoy define si una industria se instala o no, si puede crecer o no.

En México, por ejemplo, no falta demanda industrial. Falta capacidad energética para sostenerla.

Coincidís en que el almacenamiento pasa a ser algo más estructural…

Totalmente. Deja de ser un complemento y pasa a ser parte de la infraestructura clave. Nosotros siempre decimos: la energía no es un gasto, es un activo.

¿En qué punto están hoy? ¿Esto ya es realidad o todavía es promesa?

Ya es realidad. La tecnología acaba de llegar a México, ya instalamos un sistema en Puebla para validación y ahora estamos empezando a hablar con los principales actores.

¿Qué viene después?

Ahora viene la escala. Vamos a traer alrededor de 100 unidades en el primer año y empezar a trabajar con distribuidores para expandirnos.

¿México como base y después región?

Exacto. México es la punta de lanza. Luego vamos a Centroamérica y más adelante Sudamérica.

Si tuvieras que priorizar mercados, ¿dónde ves más oportunidad?

Guatemala es uno de los principales. También Panamá y República Dominicana. Pero en general toda la región tiene potencial porque el problema energético es estructural.

Cuando hablas con clientes hoy, ¿qué es lo primero que te piden?

Dos cosas: ahorro y seguridad. Siempre esas dos. Y en seguridad es donde más dudas hay, porque todos saben que es un punto crítico.

Para cerrar, ¿nos cuentas más de la historia de OPSLAG?

Nosotros empezamos en 2020. En 2023 comenzamos nuestra relación con el gobierno chino y hoy somos los únicos representantes de esta tecnología en México.

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