Esta semana concluye el período de 45 días que YPF se dió para no seguir incrementando los precios de sus combustibles líquidos en el delicado contexto de fuertes subas en la cotización internacional del petróleo y del gas, en particular el GNL, que vienen ocurriendo en los últimos meses como consecuencia de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, y las réplicas de este país, con sus efectos en toda la región de Medio Oriente, sobre todo a partir del cierre de la navegación de buques tanqueros por el Estrecho de Ormuz.
Consultado al respecto, el presidente de YPF. Horacio Marín, reveló que en el arranque de esta semana “vamos a hacer un análisis de situación, que incluye la evolución de la oferta y de la demanda (de naftas y gasoil) en el mercado interno, y las perspectivas de los precios internacionales”.
Del referido análisis participarán otras importantes operadoras, que adoptaron un criterio similar al de YPF, condicionadas por la principal refinadora y comercializadora, que detenta más del 55 % de participación en el mercado local.
Igual que YPF, estas compañías aspiran a una relativa estabilización (incluso a una baja) de los precios del crudo para “recuperar ingresos” que fueron postergados para no empujar una suba de la inflación. La Secretaría de Energía, dependiente del ministerio de Economía, jura y perjura que no está interviniendo en este asunto.
Tras haber alcanzado niveles de 119 y 114 dólares hace un par de semanas, a finales de la semana pasada los precios del barril Brent y WTI se ubicaron en torno a los 101 y 97 dólares, respectivamente.
Se trata de una baja que se explica en parte por el cese de los bombardeos, condicionado a una “negociación” que podría derivar en un acuerdo de paz. Pero nadie apuesta a un final definitivo de las hostilidades por las condicionalidades opuestas que plantean tanto Estados Unidos como Irán, sobre todo en lo referido al desarrollo de las actividades nucleares que Irán defiende para sí, y que Estados Unidos (con Israel como telón de fondo) pretende impedir.
Mientras tanto, Irán mantiene restricciones a la circulación de los barcos por ésa vía navegable, que transportan un volumen equivalente al 20 por ciento del crudo y del GNL que consumen los principales mercados demandantes de éstos insumos energéticos en el mundo.
Marín espera que se produzca una reapertura del Estrecho de Ormuz, pero advirtió que se trata de “un conflicto muy complejo”.
Así las cosas, tras la evaluación podría definirse incluso una continuación del buffer de precios dispuesto a comienzos de abril, un esquema mediante el cual YPF absorbió parte de la escalada del crudo internacional, evitando trasladarla plenamente a los surtidores.





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