Guatemala duplicó su generación solar entre 2023 y 2025, en un contexto de expansión sin precedentes en la demanda de electricidad. Durante ese período, el consumo aumentó un 15 % y sobrepasó los 14575 GWh, lo que puso presión sobre un sistema que respondió con más energía limpia y mayor cobertura territorial.

Según datos oficiales del Ministerio de Energía y Minas (MEM), la solar fue la fuente de más rápido crecimiento en el período, mientras que la hidroelectricidad se recuperó tras un año 2024 afectado por limitaciones hídricas.

Como resultado, la participación de renovables en la matriz alcanzó un 62.3 % en 2025, revirtiendo la caída del año anterior.

La reconfiguración de la matriz obligó a reducir el uso de tecnologías térmicas como el diésel y el carbón, que habían ganado terreno transitoriamente. El MEM subrayó que este avance fue posible gracias al ingreso de nueva capacidad renovable y a la mejora en condiciones climáticas e hidrológicas.

En paralelo, la cobertura eléctrica también mejoró. Para 2025, el 91.74 % de los hogares contaba con acceso a electricidad. El salto fue más notable en zonas rurales, donde muchas soluciones se basaron en sistemas fotovoltaicos aislados.

La transformación no es casual. Guatemala definió una hoja de ruta energética que prevé incorporar 1000 MW de capacidad renovable antes de 2040, con inversiones en transmisión, almacenamiento y digitalización de redes. Para 2050, el país proyecta que el 81.5 % de la generación provenga de fuentes limpias.

Actualmente, ya hay más de 800 MW renovables contratados y otros 700 a 1000 MW en desarrollo, lo que permitiría duplicar la capacidad actual sin incentivos fiscales, según proyecciones del sector. Pero cumplir ese objetivo exigirá resolver cuellos de botella clave, como la infraestructura de transmisión.

La AGER alertó recientemente que hasta 800 MW solares podrían quedar fuera del sistema si no se amplía la red, en un contexto donde el país cuenta con un potencial solar de más de 7000 MW aún sin aprovechar.

Mientras tanto, el comercio eléctrico se revirtió. En 2025, Guatemala importó 1823 GWh, un 5 % más que en 2023, y exportó apenas 556 GWh, una caída del 41 %. El MEM explicó que esta decisión respondió a la necesidad de cubrir la creciente demanda interna y evitar riesgos de desabastecimiento.

La señal para el sector es clara: Guatemala no solo incrementó su consumo y producción eléctrica, sino que lo hizo apostando por una matriz más limpia, más amplia y más estratégica. La expansión solar y el repunte hídrico marcaron el ritmo. Ahora, el desafío pasa por sostenerlo con infraestructura y planificación.

Boletín energía 360 feb 06 print

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