El esquema será de adhesión voluntaria, por lo que su impacto dependerá de la estrategia comercial de cada compañía.

La Secretaría de Energía avanzaría en los próximos días con una serie de resoluciones que apuntan a flexibilizar las especificaciones técnicas de los combustibles líquidos con el objetivo de habilitar una mayor mezcla de biocombustibles en naftas y gasoil, según revelaron a EconoJournal fuentes al tanto de los cambios.

La medida busca aliviar la presión sobre los precios en el surtidor en un contexto de fuerte suba del petróleo por la guerra en Medio Oriente y disminuir también la necesidad de importaciones en un mercado que sigue tensionado por la demanda estacional.

La iniciativa contempla modificar transitoriamente los parámetros de calidad de las naftas —en particular, la cantidad de partes por millón de oxigeno por cada litro de nafta— para permitir que las petroleras puedan incrementar el porcentaje de bioetanol en las mezclas.

La Ley 27.640 establece que el corte obligatorio de bioetanol en naftas puede alcanzar hasta el 12%, con posibilidad de elevarse al 15% bajo determinadas condiciones. En la práctica el nivel de mezcla se mantiene en torno al 12% debido a restricciones técnicas vinculadas a las especificaciones de calidad del combustible.

“La idea es flexibilizar el límite de oxígeno para que las refinadoras puedan, de manera voluntaria, aumentar el porcentaje de bioetanol hasta el máximo permitido”, explicó una fuente con conocimiento de la medida.

El incentivo es claro: con los precios actuales del crudo, el bioetanol resulta más competitivo que la nafta fósil, lo que permitiría reducir el costo de producción de combustibles.

El esquema será de adhesión voluntaria, por lo que su impacto dependerá de la estrategia comercial de cada compañía. Empresas como YPF, Raízen o Trafigura podrían optar por una mayor incorporación de biocombustibles en función de su conveniencia económica.

Gasoil: mayor margen para subir el biodiesel

El Gobierno también analiza medidas para incrementar el corte de biodiesel en gasoil. La normativa vigente fija un porcentaje obligatorio del 7,5%, aunque habilita incrementos discrecionales hasta niveles cercanos al 20%.

Hasta ahora, el bajo nivel efectivo de mezcla respondió a razones económicas: el biodiesel —producido mayormente a partir de aceite de soja— resultaba más caro que el gasoil importado.

Sin embargo, el escenario cambió con la suba del precio internacional del petróleo. Argentina importa alrededor de 500.000 metros cúbicos anuales de gasoil para cubrir picos de demanda, especialmente en el sector agropecuario y el transporte.

Con valores del barril en torno a los US$ 100, el costo del gasoil importado de alta calidad se ubica cerca de US$ 1.100 por metro cúbico. En contraste, el biodiesel de soja producido localmente se acerca a los US$ 1.000 por metro cúbico —e incluso podría ubicarse por debajo—, lo que reconfigura la ecuación económica.

En ese contexto, Energía busca habilitar un mayor uso de biodiesel para sustituir importaciones y reducir el costo del abastecimiento interno.

Las resoluciones se publicarían en los próximos días y marcarían un cambio relevante en la política de biocombustibles, al priorizar criterios de costo y abastecimiento por sobre restricciones técnicas que, hasta ahora, limitaban el uso pleno de los cupos previstos por la normativa.

, Redaccion EconoJournal