Los precios del gas natural licuado (GNL) en Asia registraron una fuerte caída en los últimos días, impulsados por el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, aunque el mercado continúa bajo presión ante la persistencia de riesgos logísticos y estructurales en la oferta.
De acuerdo con el último informe de la agencia Reuters, el precio spot promedio del GNL para entregas en mayo en el noreste asiático se ubicó en US$ 17,00 por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu), lo que representa una baja de US$ 2.- respecto de la semana previa y el nivel más bajo desde fines de febrero, cuando se intensificó el conflicto en la región.
Comercio
El comercio global de gas natural licuado (GNL) muestra una creciente participación de operaciones flexibles: actualmente entre el 30% y el 40% de las ventas se realizan en modalidad spot o de corto plazo, mientras que el 60%–70% restante continúa bajo contratos de largo plazo. Dentro de ese 30%–40% se incluyen tanto operaciones estrictamente spot (entregas inmediatas o en pocas semanas) como contratos de corta duración, generalmente de hasta 1 a 3 años, que en las estadísticas suelen agruparse en la misma categoría.
Esta participación ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas: a comienzos de los 2000 el spot representaba menos del 10% del comercio global, en la década de 2010 se ubicó en torno al 20%–25%, y en los últimos años se consolidó en el rango actual del 30%–40%, con picos superiores durante crisis como la de 2022–2023 en Europa. El crecimiento responde a una mayor liquidez del mercado, la expansión de exportadores con contratos más flexibles —como Estados Unidos— y el desarrollo de hubs de referencia como JKM en Asia y TTF en Europa; aun así, los contratos de largo plazo siguen predominando, ya que sostienen inversiones que requieren grandes volúmenes y estabilidad en el tiempo.
Asunto estrecho
Analistas del sector atribuyen esta corrección principalmente a la reducción de la prima de riesgo geopolítico. Go Katayama, de la firma Kpler, señaló que la tregua entre Washington y Teherán generó un alivio inmediato en los mercados energéticos globales. Sin embargo, advirtió que persisten factores de riesgo, especialmente vinculados a posibles daños de largo plazo en instalaciones clave como Ras Laffan, en Qatar, uno de los principales polos exportadores de GNL del mundo.
En paralelo, la situación en el Estrecho de Ormuz continúa siendo un punto crítico. El tránsito marítimo en la zona se mantiene por debajo del 10 % de los niveles habituales, reflejando la cautela de los operadores ante un escenario todavía inestable. En los últimos días, incluso se registraron incidentes con buques metaneros que debieron revertir su curso tras ser interceptados por fuerzas iraníes.
Según estimaciones de la consultora ICIS, al menos 15 buques cargados de GNL permanecen actualmente dentro del estrecho, a la espera de condiciones seguras para retomar sus rutas. A esto se suma la posibilidad de contar con volúmenes adicionales almacenados en terminales de Qatar y Emiratos Árabes Unidos, lo que permitiría reactivar parcialmente los envíos en el corto plazo. No obstante, expertos coinciden en que recuperar los niveles normales de exportación —entre 90 y 100 cargamentos mensuales en el caso qatarí— demandará tiempo.
En Europa, los precios también reflejaron la volatilidad del contexto internacional. El índice de referencia para el noroeste del continente se ubicó en torno a los US$ 15,1 por MMBtu para entregas en mayo, según distintas evaluaciones del mercado. La estructura de la curva de futuros, con tendencia plana o en retroceso, continúa afectando la rentabilidad del almacenamiento y limitando la liquidez en los hubs europeos.
Aun así, la demanda mostró señales de sostén. Intereses de compra por parte de Turquía y Argentina para cargamentos en los próximos meses contribuyeron a apuntalar el mercado, en un contexto de elevada sensibilidad a factores geopolíticos.
En el segmento del transporte, las tarifas de flete de buques metaneros registraron caídas tanto en el Atlántico como en el Pacífico, ubicándose en torno a los US$ 89.750 y US$ 73.000 diarios, respectivamente. Esta reducción, junto con una mejora en el diferencial de precios entre Asia y Europa, volvió a favorecer el arbitraje de cargamentos estadounidenses hacia el mercado asiático.
De este modo, aunque la tregua entre Estados Unidos e Irán introdujo un alivio temporal en los precios del GNL, el equilibrio del mercado sigue dependiendo de la evolución del conflicto y de la normalización de las rutas críticas de suministro energético global.





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