Un fin de semana de tensión renovada en Medio Oriente echó por tierra las expectativas de distensión que habían dominado la semana pasada.

El crudo arrancó junio con fuerza. El Brent tocó US$ 94,05 por barril este lunes, un 3,2% más que el cierre del viernes. El WTI siguió la misma dirección y llegó a US$ 90,72, con una suba del 3,9%. Ambas referencias venían de cerrar la semana pasada en mínimos de mes y medio, después de que las conversaciones de paz en Washington generaran cierto optimismo sobre el Estrecho de Ormuz.

Ese optimismo duró poco. La tensión volvió durante el fin de semana y los mercados lo descontaron apenas abrió Asia.

Mayo quedó como uno de los peores meses del año para el crudo: el Brent perdió un 19% y el WTI un 17%, ambos presionados por rumores de acuerdo diplomático que nunca se concretaron. El rebote de hoy no recupera ni una fracción de eso.

Goldman Sachs puso un asterisco sobre las perspectivas: la demanda floja en China y Europa es un riesgo real a la baja para su estimación de US$ 90 por barril en el cuarto trimestre, aunque reconoce que mientras el suministro del Golfo siga comprometido, el piso es difícil de estimar.

Las exportaciones argentinas de crudo acumulan un contexto favorable en lo que va del año. Si el precio se sostiene, 2026 podría terminar como el mejor ejercicio de la historia en términos de divisas energéticas. Pero la volatilidad de las últimas semanas recuerda que ese escenario puede cambiar en un fin de semana.