El precio internacional del petróleo registró este miércoles un fuerte salto superior al 5% luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera por terminado el memorando de entendimiento alcanzado con Irán y descartara retomar las negociaciones con Teherán. La escalada de tensión en Oriente Medio volvió a encender las alarmas sobre una posible interrupción del suministro mundial de crudo, mientras los inversores abandonaron los activos de mayor riesgo.
La reacción del mercado se produjo después de que Trump afirmara que el acuerdo de alto el fuego firmado el pasado 17 de junio “se acabó” y calificara al régimen iraní de estar dirigido por “locos”. Sus declaraciones llegaron tras una nueva oleada de ataques estadounidenses contra objetivos iraníes y la respuesta de Teherán contra instalaciones militares norteamericanas en el Golfo.
Las declaraciones de Trump también evidenciaron un nuevo giro en su discurso sobre Irán. En las últimas semanas, el mandatario había asegurado en reiteradas ocasiones que existían avances hacia un acuerdo e incluso sostuvo que Teherán había aceptado las bases de un entendimiento. Sin embargo, tras el fracaso de las negociaciones en Qatar y la reanudación de los ataques militares, dio por terminada la tregua, afirmó que ya no quiere negociar con el régimen iraní. El cambio de tono refuerza la incertidumbre sobre el rumbo de la política estadounidense hacia Irán y alimentó la preocupación de los mercados por una mayor escalada del conflicto.
El acuerdo provisional, negociado con la mediación de Pakistán, había establecido una tregua de 60 días para avanzar hacia una solución permanente. Sin embargo, las conversaciones indirectas celebradas en Qatar finalizaron la semana pasada sin avances significativos, mientras el recrudecimiento de las operaciones militares terminó por desmoronar el proceso diplomático.
En este contexto, los futuros del crudo Brent subían más de un 5%, hasta ubicarse en torno a los US$78 por barril, mientras que el WTI avanzaba hasta los US$74,76. Aunque ambos valores permanecen por debajo de los máximos superiores a US$120 registrados durante el punto más crítico del conflicto, el repunte representa la mayor suba diaria desde finales de mayo y reavivó las preocupaciones por un nuevo impulso inflacionario a nivel global.
Los mercados financieros también reflejaron el aumento de la incertidumbre. Las bolsas internacionales operaban con fuertes bajas y los rendimientos de los bonos soberanos aumentaban ante la expectativa de que un petróleo más caro complique el proceso de desaceleración de la inflación. En Estados Unidos, el rendimiento del bono del Tesoro a diez años alcanzó el 4,56%, su nivel más alto en un mes, mientras que en Europa los bonos alemanes e italianos también registraron importantes subas en sus tasas.
La preocupación de los operadores se concentra especialmente en el estrecho de Ormuz, corredor estratégico por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Durante las últimas horas, tres embarcaciones fueron atacadas frente a la costa de Omán, dos de ellas vinculadas al transporte de productos energéticos: un buque metanero catarí con bandera de las Islas Marshall y un petrolero saudí de gran porte. Si bien no se reportaron víctimas, los incidentes elevaron significativamente la percepción de riesgo para la navegación en la zona.
El Centro Conjunto de Información Marítima elevó el nivel de amenaza para el estrecho de Ormuz a “grave”, mientras que el organismo británico UK Maritime Trade Operations (UKMTO) advirtió que el entorno continúa siendo altamente peligroso y recomendó extremar las medidas de seguridad para todas las embarcaciones que transiten por la región.
Los datos de seguimiento marítimo muestran que algunos buques petroleros continúan atravesando el estrecho, incluido un superpetrolero fletado por ExxonMobil con una carga de dos millones de barriles de crudo. Sin embargo, otras embarcaciones decidieron detenerse o modificar su ruta a la espera de una mejora en las condiciones de seguridad, reflejando la creciente incertidumbre entre armadores y operadores.
La tensión se produce además en un momento particularmente sensible para el mercado energético. Las reservas de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se encuentran en su nivel más bajo desde 1983, lo que reduce la capacidad de respuesta ante eventuales interrupciones del suministro y aumenta la sensibilidad de los precios frente a cualquier escalada militar en Oriente Medio.
Con el colapso de la tregua entre Washington y Teherán y el recrudecimiento de los enfrentamientos en el Golfo, los mercados vuelven a poner el foco en el riesgo de una interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, un escenario que podría provocar nuevas alzas del petróleo y una mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales.





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