Los mercados internacionales del petróleo volvieron a cerrar en alza este miércoles y acumularon cuatro jornadas consecutivas de ganancias, impulsados por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el temor a nuevas interrupciones en los envíos de crudo desde el estrecho de Ormuz.

El barril de Brent, referencia para Europa, se mantuvo por encima de los US$85 tras avanzar cerca de un 0,8%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, superó nuevamente los US$80. Desde el viernes pasado, ambas referencias acumulan una suba cercana al 12%, reflejando la rápida incorporación de una prima de riesgo geopolítico.

Fuente: Reuter e ICE

El detonante fue la suspensión del alto el fuego entre Washington y Teherán y el cierre virtual del estrecho de Ormuz. En los últimos días, el tránsito de petroleros se redujo drásticamente tras la reanudación del bloqueo naval estadounidense, alimentando la incertidumbre sobre la continuidad de las exportaciones.

En este contexto, Irán endureció su postura al advertir que las exportaciones regionales de crudo y gas, podrían verse afectadas más allá del estrecho. En un comunicado difundido por la agencia estatal IRNA, sostuvo que “las exportaciones regionales de energía se comparten entre todos o se les niegan a todos”, una declaración interpretada por el mercado como la posibilidad de ampliar las represalias contra las rutas de abastecimiento.

Las preocupaciones ya no se limitan a Ormuz. Analistas advierten que el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, podría convertirse en un nuevo foco de tensión. Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, han amenazado con bloquear ese corredor si Arabia Saudí mantiene sus operaciones militares, lo que pondría en riesgo una de las principales vías de exportación de crudo saudí desde la terminal de Yanbu, en el Mar Rojo.

Factor seguridad

Con dos de los principales corredores hidrocarburíferos del planeta bajo amenaza, el mercado volvió a concentrarse en la seguridad del suministro. Este cambio de enfoque modificó rápidamente la narrativa que predominó durante gran parte del año: el temor a un exceso de oferta quedó desplazado por el riesgo de que una parte significativa del petróleo producido no pueda llegar a los consumidores.

Los operadores recuerdan que el mercado petrolero no responde únicamente al equilibrio entre producción y demanda, sino también a la percepción sobre la continuidad del abastecimiento.

En ese escenario, disponer de capacidad ociosa de producción, como ocurre en algunos países de la OPEP, no garantiza que ese petróleo pueda compensar de inmediato una interrupción causada por un conflicto militar o por el cierre de rutas estratégicas. La oferta potencial no siempre equivale a oferta disponible.

Los fundamentos del mercado, además, continúan mostrando señales contradictorias. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) volvió a recortar su previsión de crecimiento de la demanda mundial para 2026, mientras que las importaciones de crudo de China registran una marcada caída interanual, reflejo de una economía menos dinámica.

Sin embargo, esos indicadores quedaron temporalmente relegados. En períodos de elevada incertidumbre, los inversores suelen priorizar el riesgo de interrupción del suministro por encima de las variables tradicionales de oferta y demanda.

La lógica del mercado cambió en pocos días. Si hasta hace poco predominaba la idea de que existía suficiente petróleo para abastecer al mundo y que los precios tendían a moderarse, ahora la preocupación pasa por la capacidad efectiva de ese crudo para llegar a destino. Aunque la producción global siga siendo elevada, la posibilidad de interrupciones en las principales rutas marítimas basta para sostener las cotizaciones.

Mientras persista la incertidumbre en Medio Oriente y continúe la amenaza sobre los corredores estratégicos de exportación, todo indica que la geopolítica seguirá imponiéndose sobre los fundamentos tradicionales como el principal factor que determinará la evolución del precio internacional del petróleo.