Un crudo firme y récords de producción del presal empujaron las ganancias 55,3% para arriba. Con esa caja, la petrolera brasileña financia su plan de inversión a 2030.

Petrobras cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio neto atribuido de US$ 16.627 millones, según el balance que presentó esta semana la mayor empresa de Brasil. Son un 55,3% más que un año atrás. Las ventas, en tanto, treparon a US$ 57.142 millones, con un alza del 35,7%, y dentro de ese total los derivados del petróleo aportaron US$ 31.029 millones. ¿De dónde salió el grueso de los ingresos? De ambos frentes: la facturación en Brasil llegó a US$ 36.401 millones y la del exterior a US$ 20.741 millones, esta última con un salto del 82,4%. Todas las cifras corresponden a los valores en dólares que la compañía informa a los mercados internacionales.

El segundo trimestre fue el motor del resultado. Ahí las ganancias sumaron US$ 10.428 millones, muy por encima de las de un año atrás, en un período que la empresa explicó por dos vías: el crudo caro a raíz del conflicto en Medio Oriente y una tanda de récords operativos. La producción total tocó los 3,34 millones de barriles equivalentes por día, mientras que la extracción propia de crudo en Brasil escaló hasta los 2,7 millones de barriles diarios. Con semejante trimestre a cuestas, la petrolera acompañó el balance con una remuneración a los accionistas de unos R$ 17.400 millones, un reparto que el mercado ya venía anticipando.

Detrás de esos números hay una definición estratégica de fondo. Petrobras sostiene un plan de inversión de US$ 91.000 millones para el período 2026-2030, y cerca de US$ 69.000 millones de esa cifra apuntan al upstream. El destino principal es el presal, esa formación que yace bajo una gruesa capa de sal en aguas profundas del Atlántico y que se convirtió en el activo estrella del país. Allí la compañía calcula que su costo de equilibrio puede perforar el piso de los US$ 28 por barril, lo que la mantiene rentable aun cuando el crudo cotiza barato.

Lo llamativo del semestre es que la empresa logró sostener a la vez tres frentes que suelen chocar entre sí: bombear en la franja alta de su guidance, premiar a los accionistas con dividendos gordos y bancar un capex de largo plazo que no da respiro. La suma de crudo firme, récords de producción y una deuda más baja que en marzo apuntala su caja para lo que viene. El único fantasma es de siempre: que el precio del petróleo pegue la vuelta y desarme la película.