Por Alejandro Lorenzo. Director Técnico de Camuzzi

En infraestructura energética, muchas veces el desafío no es construir nuevas obras, sino mantener en operación, de forma segura, aquellas que llevan décadas prestando servicio.

En Camuzzi operamos más de 12.000 kilómetros de gasoductos. Parte de esa red fue construida hace más de 70 años con tecnologías que hoy ya no se utilizan. Estas cañerías siguen siendo fundamentales para abastecer a millones de personas, pero también requieren un seguimiento permanente para garantizar su integridad.

Hace más de veinte años detectamos una serie de fallas asociadas a un tipo particular de soldadura presente en algunos gasoductos antiguos. Ese escenario nos impulsó a revisar en profundidad cómo evolucionan estos materiales con el paso del tiempo y, sobre todo, cómo las variaciones normales de presión pueden afectar su comportamiento. Es conocido que las variaciones de carga y descarga en los materiales puede ocasionar la rotura de estos por el fenómeno de fatiga. Creo que todos hemos roto un clip con muy poca fuerza luego de haberlo doblado repetidas veces.

A partir de ese trabajo desarrollamos una metodología propia que permite estimar qué tramos requieren mayor atención y qué condiciones operativas pueden acelerar la fatiga de los materiales. Más que un ejercicio teórico, se convirtió en una herramienta para tomar mejores decisiones de mantenimiento y prevención.

Los resultados fueron claros. Confirmamos que controlar las variaciones de presión y adaptar las condiciones de operación cuando es necesario reduce significativamente el riesgo de fallas. Lo más importante es que estas medidas permitieron que, desde su implementación, no hayamos vuelto a registrar roturas por fatiga en este tipo de cañerías

Este trabajo también dejó otra enseñanza: la seguridad de los sistemas no depende únicamente de la calidad con la que fueron construidos, sino de la capacidad de comprender cómo envejecen y de actuar antes de que aparezcan los problemas.

La buena noticia es que las cañerías fabricadas actualmente incorporan procesos de soldadura y controles de calidad mucho más avanzados, por lo que este tipo de riesgos es considerablemente menor. Sin embargo, la experiencia demuestra que la innovación también consiste en encontrar nuevas formas de gestionar los activos existentes y prolongar su vida útil de manera segura.

Este tipo de desarrollos refleja el compromiso de Camuzzi con la seguridad y la mejora continua. Gestionar una de las mayores redes de distribución de gas natural del país implica no solo mantener la infraestructura existente, sino también incorporar conocimiento y tecnología para anticipar riesgos, tomar mejores decisiones y asegurar la continuidad de un servicio esencial para millones de argentinos.

Porque, la mejor falla es la que nunca llega a ocurrir.