El presidente Donald J. Trump firmó la semana pasada la Orden Ejecutiva 14420, declarando una emergencia nacional para proteger el “bulk-power system” (sistema eléctrico a gran escala) de Estados Unidos ante la amenaza que representan los equipos fabricados en el extranjero. La pretende eliminar la dependencia de suministros críticos de países adversarios y abre una oportunidad de oro para la industria eléctrica estadounidense.
La medida, que revoca una orden similar de la administración Biden, prohíbe la adquisición, importación, transferencia o instalación de cualquier equipo eléctrico para la red de transmisión que haya sido diseñado, desarrollado o fabricado por entidades extranjeras consideradas adversarias.
En el texto de la orden, el mandatario argumenta que “ciertos actores extranjeros están creando y explotando cada vez más vulnerabilidades en el sistema eléctrico de Estados Unidos” y señala que “el rápido crecimiento de la manufactura avanzada, los centros de datos, la inteligencia artificial y la producción de defensa aumentó la dependencia de la nación de una electricidad abundante y confiable”. Trump también advirtió que los equipos importados podrían tener “puertas traseras digitales” que permitan a países hostiles acceder a ellos de forma remota.
La orden otorga al Secretario de Energía un plazo de 120 días para publicar las regulaciones que identifiquen los equipos y proveedores prohibidos. La medida aplica a una amplia gama de componentes críticos: transformadores de subestaciones, inversores conectados a la red, sistemas de almacenamiento de baterías, interruptores de alta tensión y sistemas de control industrial, entre otros. Quedan excluidas las instalaciones de distribución local de electricidad.
Oportunidad
La Asociación Nacional de Fabricantes Eléctricos (NEMA, por sus siglas en inglés), que representa a más de 300 empresas del sector que generan más de 500.000 empleos en todo el país, respaldó de inmediato la iniciativa. “La orden del presidente Trump eleva nuestro objetivo compartido de proteger el sistema eléctrico de Estados Unidos y las cadenas de suministro críticas que lo hacen posible”, declaró Debra Phillips, presidenta y CEO de NEMA.
Phillips destacó que la industria eléctrica estadounidense invertió más de US$ 200 mil millones en producción nacional desde 2018. “A medida que la administración avance, será importante fortalecer la red de manera que también se mantengan cadenas de suministro confiables y asequibles para construir la infraestructura eléctrica que Estados Unidos necesita”, agregó.
Empresas en la mira
La orden ejecutiva representa un impulso sin precedentes para las miles de empresas estadounidenses que ya producen equipos y componentes eléctricos para el mercado local. Entre los principales fabricantes domésticos que podrían ver incrementada su demanda se encuentran:
Entre los principales fabricantes domésticos destacan empresas consolidadas como Eaton Corporation —multinacional con operaciones clave en EE.UU. que invertió más de US$1.000 millones en manufactura norteamericana desde 2023 en la producción de transformadores de distribución e interruptores— y GE Vernova, que fabrica turbinas de gran potencia, transformadores y soluciones de modernización de redes desde su planta de transmisión en Charleroi, Pensilvania.
A ellos se suman Industrial Electric Mfg. (IEM), el mayor fabricante independiente de equipos de distribución eléctrica y sistemas de potencia integrados del país; Hubbell Incorporated, con sede en Connecticut y especializada en soluciones eléctricas y de servicios públicos; la emergente Ayr Energy, que ya aseguró más de US$ 250 millones en pedidos contratados para sus equipos de red; y S&C Electric, reconocida por su tecnología innovadora en redes inteligentes y resilientes, con producción en Illinois.
A estos se suman decenas de empresas especializadas en transformadores (Delta Star, HICO America, MEPPI, Pennsylvania Transformer), interruptores, sistemas de control, cables de energía, y componentes de protección contra sobretensiones. La NEMA reporta que sus miembros representan la mitad de toda la inversión manufacturera de EE.UU. en los últimos tres años y el segundo sector exportador del país.
Paradojas
Sin embargo, el panorama de la cadena de suministro revela una paradoja: varias de las empresas estadounidenses que dominan el mercado de equipos eléctricos mantienen una presencia productiva significativa en China.
Eaton, por ejemplo, cuenta con 19 bases de fabricación en el país asiático, incluyendo sus plantas inteligentes en Changzhou y Suzhou, donde produce desde interruptores hasta sistemas de distribución de media y baja tensión. De manera similar, GE Vernova opera una planta en Suzhou que fabrica interruptores, disyuntores y otro equipamiento de alta tensión para redes de transmisión en más de 75 países, además de tener una joint venture con la estatal Harbin Electric para producir turbinas de gas en China.

Tapa de Businessweek Bloomberg, 2018
Hubbell Incorporated también fabrica o ensambla productos en el país asiático a través de sus subsidiarias, como la planta de Dongguan que emplea a más de 1.100 personas. A estas se suma SNC Manufacturing, un fabricante especializado en transformadores con sede en Wisconsin, que opera una instalación en la provincia de Jiangsu.
Mas empresas
No existe una cifra oficial única sobre la cantidad de empresas estadounidenses del sector eléctrico que producen en China, ya que el universo varía según la definición de “industria eléctrica” y el tipo de compañías consideradas. Sin embargo, la información disponible permite estimar un rango de entre 1.600 y 5.500 empresas o establecimientos de origen estadounidense vinculados con la producción de bienes, partes y repuestos para esta industria.
Según el sitio Mergr, base de datos especializada en fusiones y adquisiciones (M&A) y private equity, el segmento de fabricantes de equipos eléctricos altamente especializados —correspondiente a la categoría NAICS 3353, que comprende transformadores, motores, generadores, interruptores, tableros de distribución y controles industriales— reúne entre 1.618 y 1.847 empresas. Por su parte, IBISWorld, contabiliza para 2026 1.639 empresas de origen estadounidense que producen en China dentro de esta categoría, a las que se suman 948 fabricantes de componentes eléctricos especializados —NAICS 33599—, entre ellos cableado, conectores y resistencias.
Si se amplía el universo a los proveedores y fabricantes de equipos eléctricos en general, las estimaciones se ubican entre 2.425 y 2.832 empresas, mientras que el número puede alcanzar aproximadamente 5.500 establecimientos al contabilizar todas sus localizaciones productivas y operativas. Esta última cifra no representa necesariamente 5.500 compañías independientes, sino el conjunto de plantas, instalaciones y oficinas pertenecientes tanto a empresas con una única localización como a grandes corporaciones con múltiples establecimientos.
Esta dependencia de la producción en China subraya la complejidad de la orden ejecutiva, que busca desmantelar la exposición a cadenas de suministro extranjeras aun cuando parte de esa exposición proviene de los propios gigantes industriales estadounidenses, obligándolos a reconfigurar sus operaciones globales para alinearse con las nuevas exigencias de seguridad nacional.
Reacciones
La orden, que entra en vigor de inmediato para transacciones iniciadas después de su firma, también instruye al Secretario de Energía a desarrollar, en un plazo de 180 días, recomendaciones para modificar el Reglamento Federal de Adquisiciones (FAR) y priorizar la compra de infraestructura energética fabricada en Estados Unidos.
Analistas de mercado señalan que los fabricantes nacionales y proveedores locales podrían experimentar un aumento significativo en la demanda, a medida que las empresas de servicios públicos se alejen de proveedores extranjeros antes del plazo de diciembre para la reglamentación del Departamento de Energía. La medida es vista como un movimiento clave para fortalecer la seguridad nacional y la resiliencia de la red eléctrica, al tiempo que se consolida la base manufacturera doméstica en un sector estratégico para la economía y la defensa del país.





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