La desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán empuja los precios a la baja desde los picos de más de US$ 120 por barril registrados en el pico de la crisis. Un estudio de la Reserva Federal de Dallas concluye que la economía norteamericana resistió el shock mejor de lo esperado. En Vaca Muerta, la baja del crudo presiona márgenes pero no detiene la marcha exportadora.

La corrección se profundiza

El Brent retrocedió el martes hasta los US$ 77,2 por barril, extendiendo las pérdidas de la sesión anterior y tocando su nivel más bajo en casi tres meses. El WTI, por su parte, cerró en US$ 73,67 por barril, una caída de 0,26% respecto de la jornada previa. En el acumulado del mes, ambos marcadores perdieron más del 21%.

La caída contrasta con los máximos del ciclo. El barril de Brent llegó a superar los US$ 120 durante el pico de la crisis, y el analista Tamas Varga, de PVM Oil Associates, consideró que la reapertura condicional del Estrecho de Ormuz, el levantamiento de la declaración de fuerza mayor de Kuwait y el fin del bloqueo naval norteamericano convencieron al mercado de que la perturbación que había impulsado los precios a esos niveles “ya terminó del todo”.

Negociaciones bajo tensión y Ormuz en movimiento

La dinámica del precio responde, ante todo, al estado de las conversaciones entre Washington y Teherán. Catar y Pakistán, que ofician de mediadores en Suiza, informaron que ambas partes acordaron una hoja de ruta de 60 días con vistas a un acuerdo definitivo. El Tesoro de los Estados Unidos autorizó además la producción, entrega y venta de petróleo e hidrocarburos iraníes por ese mismo plazo, lo que disparó las expectativas de una recuperación más rápida de la oferta.

El tráfico a través del Estrecho de Ormuz se reactivó: Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos retomaron rutas de exportación alternativas, mientras que Irán despachó más de 30 millones de barriles en la última semana. Una reapertura plena de la vía podría liberar unos 80 millones de barriles al mercado, sumando presión bajista en un contexto de demanda débil.

La incertidumbre, sin embargo, persiste. El programa nuclear iraní sigue siendo un punto de conflicto: el vicepresidente JD Vance afirmó que Teherán había aceptado el regreso de inspectores, afirmación que los medios iraníes desmintieron. Esa ambigüedad impide que el mercado descuente plenamente el fin de las hostilidades.

La Fed de Dallas y la resiliencia norteamericana

Paralelamente a la negociación diplomática, la Reserva Federal de Dallas publicó un análisis sobre el impacto del shock del crudo en la economía de los Estados Unidos. El estudio modeló cierres del Estrecho de Ormuz de uno, dos y tres trimestres, y encontró efectos moderados sobre la inflación, tanto en el índice de precios al consumidor general como en el núcleo, con consecuencias que se disiparon con relativa rapidez sin dejar huella inflacionaria persistente.

El reporte señala además que la economía norteamericana podría resultar aún más resistente ante este tipo de shocks que en años anteriores: la energía bajó de representar el 13,3% del PBI al 5,7% en los últimos 40 años. La Reserva Federal de Boston amplió esa perspectiva al identificar dos cambios estructurales que amortiguan el golpe: el crecimiento sustancial de la producción doméstica de petróleo y la caída en la proporción del gasto destinado a energía.

Con todo, la inflación PCE, el indicador de referencia de la Fed, saltó del 2,9% en febrero al 3,8% en abril, empujada principalmente por el alza en los precios de la energía.

Vaca Muerta: récord productivo en un mercado que baja

La corrección del crudo llega en un momento peculiar para el sector energético argentino: el mejor desempeño exportador de su historia.

De la mano de Vaca Muerta, Neuquén alcanzó en abril de 2026 un nuevo récord histórico de producción de petróleo, con 628.924 bbl/d. La cuenca explica el 67% del petróleo argentino y el 58% del gas, y la balanza energética aportó en ese mes el 52% del superávit comercial total del país, que cerró en US$ 2.711 millones, el más alto para un mes de abril.

Las exportaciones de crudo alcanzaron en mayo de 2026 los US$ 1.172 millones, un incremento interanual del 322%, consolidándose como el principal producto de exportación del país.

Ese desempeño coexiste con una tensión de fondo. El consultor Daniel Dreizzen, titular de Aleph Energy, advirtió que US$ 80 por barril sigue siendo un precio muy competitivo para invertir en Vaca Muerta, pero que los US$ 65 se acercan demasiado al breakeven, es decir, al precio de equilibrio para justificar nuevas inversiones.

Estimaciones privadas sostienen que, aun con precios internacionales más bajos durante el resto del año, el sector podría registrar un nuevo récord histórico de superávit energético, superando los US$ 7.289 millones de 2025, dado que el crecimiento de los volúmenes exportables compensa parcialmente la caída en el valor unitario del barril.

La advertencia de fondo la formula el propio mercado: una caída sostenida por debajo de los US$ 70 pondría en discusión el ritmo de inversión en nuevas almohadillas de shale, en un año en que el país depende del avance de la infraestructura de transporte para consolidar su salto exportador.