Trump llama “con soporte vital” a las negociaciones con Irán; la EIA extiende el cierre del estrecho hasta fines de mayo y no espera normalización del mercado antes de 2027
El Brent subió más de un 3% y cerró por encima de los US$ 107 el barril. El WTI superó los US$ 101. Dos jornadas seguidas de subas fuertes, y el mercado ya no las descuenta como ruido: empieza a pricear un conflicto largo.
Las negociaciones entre Washington y Teherán no avanzan. Trump dijo el lunes que las conversaciones de cese al fuego están “con soporte vital”. Irán pide el levantamiento del bloqueo naval, la reanudación de sus exportaciones de crudo y compensación por daños de guerra. También reivindicó soberanía sobre el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de la quinta parte del petróleo y GNL que mueve el mundo. Mientras eso no se resuelva, el paso sigue siendo una variable abierta.
La EIA corrió esta semana su estimación de reapertura: ya no espera que el estrecho vuelva a operar con normalidad antes de fines de mayo —el mes pasado calculaba fines de abril—. Y agregó que, aun cuando los flujos se retomen, la producción y el comercio global de crudo no van a recuperar los niveles previos al conflicto antes de fines de 2026 o principios de 2027.
Un déficit de mil millones de barriles y reservas estratégicas al límite
Los números que circulan en el mercado son difíciles de procesar. La EIA calcula que en abril se perdieron 10,5 millones (bp/d) de producción regional. Para mayo, esa cifra treparía a 10,8 millones de bp/d, con los tanques de almacenamiento de los países productores llegando al tope y forzando nuevos recortes. J.P. Hanson, de Houlihan Lokey, habla directamente de un hueco de 14 millones de bp/d y un déficit acumulado que ya ronda los mil millones de barriles. “Las reservas estratégicas están drenadas y la capacidad de reemplazar los volúmenes perdidos es limitada”, escribió.
El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, puso el número de otra manera: se pierden unos 100 millones de barriles por semana, y la estabilidad del mercado podría no volver antes de 2027.
La OPEP produjo en abril lo menos que produjo en más de dos décadas. Las refinerías independientes chinas también están achicando operaciones, golpeadas por márgenes que no cierran y una demanda doméstica que no repunta.
Del lado norteamericano, los inventarios de crudo cayeron cerca de 2,1 millones de barriles la semana pasada, y se estima que los de combustibles siguieron el mismo camino. Macquarie prevé que las exportaciones marítimas de crudo y productos se mantengan elevadas en las próximas semanas.
La otra cita que el mercado tiene marcada es la reunión entre Trump y Xi Jinping prevista para esta semana. El contexto no ayuda: Washington acaba de sancionar a tres personas y nueve empresas por facilitar exportaciones de crudo iraní a China. Las compras chinas de petróleo y GNL norteamericano —que sumaron 8.400 millones de dólares en 2024— están prácticamente paralizadas desde que arrancó el segundo mandato de Trump.





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