Mercedes Pereyra Boue es ingeniera química, experta en energías renovables, particularmente en energía solar. Vivió durante más de cinco años en el exterior y hace tres meses que regresó al país porque, explica, aquí hay proyectos, inversiones y oportunidades.

A fines de abril trajo su experiencia a la capital provincial, en concreto al Foro de Graduados y Graduadas de la UNL que reunió durante dos jornadas a especialistas de distintas disciplinas, con el Paraninfo como sede.

Como se dijo, Pereyra Boue volvió hace apenas meses a la Argentina de donde partió con un título de la Universidad Tecnológica Nacional de Avellaneda, y una maestría en renovables que cursó por una beca del Bicentenario de la UTN. Luego aplicó a una beca Fulbright para hacer una segunda maestría en energías renovables y allí comenzó su viaje. Dos años y medio estuvo en Estados Unidos y otros tres en Brasil trabajando para una empresa líder en componentes a la que representa para América Latina.

Así que su trabajo la llevó, además, por México, Colombia, Ecuador y Guatemala. De todos esos países se trajo una enorme experiencia y la posibilidad de cotejar distintas realidades, además de un acento rico en matices.

“Mi especialidad son los códigos de red”, cuenta, como para ponernos en tema.

— ¿Qué son los códigos de red?
— Son los requisitos que tiene cada país para aprobar o no la interconexión de un proyecto de energía renovable. Los proyectos de energía renovable que tienen naturaleza intermitente, o sea de generación de energía, necesitan ciertos aspectos técnicos a tener en cuenta y en cada país esos aspectos son diferentes y las regulaciones son distintas. Desde el punto de vista de un fabricante como somos nosotros (la firma japonesa para la que trabaja), hay que adaptarse a cada país. En la Argentina hace tres o cuatro años no había reglamentación, no había ley ni industria. Por eso yo trabajaba en otros mercados. Ahora hay mercados en la Argentina. Hubo varias licitaciones RenovAr que organizó el gobierno nacional para fomentar los proyectos en energías renovables. Hay licitaciones provinciales como en Santa Fe por 50 MW para la que se abrirán los pliegos el 15 de mayo. Lo que es interesante de esa licitación es que hicieron proyectos más chicos y los distribuyeron en varios puntos. Lo que está cambiando con las renovables es que se modificó el paradigma de cómo uno genera energía y cómo la consume.

— ¿Cómo se puede explicar ese cambio?
— Antes uno generaba puntualmente y distribuía la energía. Hoy en día uno va a generar la energía, vos en tu casa con paneles; yo en un parque solar más chico, la industria en su techo; la universidad también. Entonces vamos a empezar a generar en distintos puntos e inyectar a la red en distintos puntos y consumirla en el lugar también. El beneficio es que en el futuro uno no va a perder energía transmitiéndola a distancias muy largas. Los puntos de consumo en el país son los centros urbanos y si genero en el sur, en una hidroeléctrica o eólica en medio de la Patagonia, tengo que traerla hasta acá y se pierde un montón. Se está haciendo otra licitación del gobierno que se llama RenovAr MinRed para proyectos de menor escala en lugares donde sabían que tenían capacidad en la red eléctrica para transportar, que no es algo menor.

— ¿Cuál es el desarrollo de renovables en los países donde estuviste trabajando?
— Estados Unidos es, dentro del continente, el lugar con más años de desarrollo, con más proyectos, más generación y más reglas también. Lo que voy a contar (en la jornada para graduados y graduadas) es la experiencia de lo que pasó allá, donde había pocas reglas, empezaron a tener mucha generación de renovables y se empezaron a dar cuenta de los desafíos que tenían estos proyectos. California tiene una meta del 60 % de generación con energía renovable al 2030 y cuando eso ocurra tiene que tener una red eléctrica robusta que pueda manejar esas variaciones: porque a las 12 del mediodía no tenés un pico de generación solar, pero a lo mejor tu pico de consumo es a la noche, cuando prendés el aire acondicionado. Allí empezaron a hacer proyectos de almacenamiento que es algo muy nuevo en la Argentina. Ésa es la red eléctrica del futuro. Pero no es un futuro lejano: cada año estos desarrollos van creciendo. Hay un montón de proyectos y de dinero de bancos internacionales que están invirtiendo para ayudar a los países en desarrollo a invertir en esto.

— ¿Y en el caso de Brasil?
— Allá trabajaba en San Pablo. Brasil tiene una ley de contenido local. Es un país que tiene muchos requisitos y si fabricás las cosas, allí tenés ciertos beneficios en créditos blandos que otorga el gobierno a través del Bndes, Banco de Desarrollo de Brasil. Muchos fabricantes se mudaron a ese país, cuyo mercado es enorme, para hacer inversores solares que es una máquina que conecta los paneles a la red eléctrica. Es el corazón del parque. Brasil sacó muchas licitaciones como las que hay en la Argentina y una ley de inyección de generación distribuida. ¿Qué significa eso? Que en tu casa podés poner paneles y generar tu energía. Ahora explotó Brasil. Argentina sacó la ley y Santa Fe tiene una norma desde hace cinco años y es pionera en el país. Para mí el objetivo siempre es tratar de generar (la energía) en el lugar donde se consume para poder ahorrar.

— Es un objetivo económico y ecológico.
— En parte es un objetivo ecológico para no perder energía. Y tenés un objetivo económico porque una línea de transmisión sale mucho dinero. Uno puede empezar a distribuir lo que consume: yo genero en mi casa, lo consumo, en un futuro cercano voy a tener mi auto eléctrico, lo voy a cargar, programo mi consumo, pongo el lavarropas inteligente para que funcione cuando no estoy en casa, pero a la hora en que genero más energía solar. Es lo que se conoce como Internet de las cosas, que es la manera en que todo va a empezar a ser inteligente para empezar a ahorrar. Y lo que sobra de energía se lo puede inyectar al vecino. Hacía allí es adonde vamos.

Trayectoria
– ¿Cómo fue tu formación?

– Soy ingeniera química de la Universidad Tecnológica Nacional de Avellaneda. Comencé a trabajar en la industria petroquímica, después pasé a la construcción y siempre tenía ese interés sobre energías renovables y, en particular, sobre energía solar. Lo que más me atrapó al principio fue la parte química de la energía solar. Apliqué a una beca del Bicentenario, para una maestría en la UTN sobre renovables. Empecé a trabajar en la empresa haciendo trabajos chiquitos y después apliqué en una beca Fulbright para hacer otra maestría en solar en Estados Unidos. Y empecé a involucrarme más en la parte eléctrica aunque mi expertise era el mundo de interconecciones. Desde allí empecé a trabajar para México, donde el mercado de repente hizo “boom” y hubo mucha demanda. Generalmente en estos mercados hay muchas empresas globales que trabajan donde hay mercado: hoy es México, mañana es Argentina, Chile, Brasil. Y van moviendo ese conocimiento por el mundo.

California tiene dos metas; al 2020 el 33 % y al 2030 el 60 %. Ya pasaron la primera meta, superando el 34 % de generación renovable.

“Para mí el objetivo siempre es tratar de generar (la energía) en el lugar donde se consume para poder ahorrar”.
Mercedes Pereyra Boue
Experta en energías renovables

“Brasil sacó muchas licitaciones como las que hay en la Argentina y una ley de inyección de generación distribuida. ¿Qué significa eso? Que en tu casa podés poner paneles y generar tu energía. Ahora explotó Brasil. Argentina sacó la ley y Santa Fe tiene una norma desde hace cinco años y es pionera en el país”.

 

 

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Fuente: http://www.miradorprovincial.com/?m=interior&id_um=196330-en-argentina-hay-mercado-para-las-energias-renovables-mercedes-pereyra-boue