Durante la Offshore Technology Conference (OTC) 2026 en Houston, John Ardill, vicepresidente de Exploración y New Ventures de ExxonMobil, destacó que la industria energética enfrenta una década marcada por un fuerte crecimiento en la demanda que exige mayores inversiones, estabilidad regulatoria y avances tecnológicos.

Ardill explicó que, aunque el reto de suministrar energía al mundo persiste desde hace décadas, la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en un aliado fundamental que acelera la toma de decisiones y minimiza riesgos en la exploración petrolera.

En el panel “Exploración en la Década de la Demanda”, se analizó cómo el crecimiento económico, la electrificación y la expansión de centros de datos impulsan un aumento sostenido del consumo energético global. Guyana se destacó como un caso de éxito: desde la extracción inicial en 2019, ExxonMobil y sus socios escalaron la producción hasta casi alcanzar un millón de barriles diarios.

“Cuando eso está en su lugar, se puede pasar de descubrimiento a producción en pocos años”, afirmó Ardill, refiriéndose a la coordinación entre gobierno, reguladores e inversores como clave para este avance.

En el plano tecnológico, ExxonMobil alcanzó un hito al perforar su primer pozo completamente autónomo en Guyana, donde “ningún perforador tocó los controles” y toda la operación, incluyendo el geosteering en la sección del reservorio, fue gestionada por IA, logrando un rendimiento y precisión superiores a los métodos convencionales.

Además, la empresa aplica técnicas de machine learning y deep learning para procesar grandes cantidades de datos sísmicos en días, en lugar de meses, lo que optimiza la identificación de los mejores sitios para perforar.

Estados Unidos, con su desarrollo de shale, sigue siendo un referente por su combinación de recursos de calidad, infraestructura consolidada y un entorno regulatorio ágil que permite escalar rápidamente. Ardill describió este modelo como un “sweet point” que otros países buscan replicar.

Sin embargo, para lograrlo en otras regiones es indispensable contar con estabilidad normativa, agilidad en los permisos y un ecosistema que fomente la inversión, aspectos que ExxonMobil señala como fundamentales para el éxito observado en Guyana y el shale estadounidense.

En un contexto donde las interrupciones en el suministro energético se producen cada 12 a 18 meses y la demanda no cesa, la IA se presenta como una herramienta de doble filo: incrementa el consumo eléctrico pero también potencia la eficiencia en exploración y producción.

Este enfoque cobra especial relevancia en países como Argentina, donde Vaca Muerta es el principal motor energético. La necesidad de reglas claras y alineación política, resaltada por ExxonMobil, coincide con los esfuerzos locales para atraer inversión mediante marcos de incentivos.

Ardill cerró su intervención con optimismo para la industria: “Nunca ha habido un mejor momento para entrar en esta industria, ya seas geólogo, ingeniero o trabajes en ciencia de datos” y agregó: “No hay mejor momento para explorar. Adelante”.

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