Las tensiones en el Golfo Pérsico volvieron a escalar después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que podría destruir pozos petroleros, centrales eléctricas y la isla de Kharg si Irán no reabre de inmediato el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

La advertencia se produjo en un contexto donde el crudo ya opera con una volatilidad extrema y los flujos marítimos permanecen prácticamente paralizados.

El cierre de Ormuz, vigente desde fines de febrero tras los ataques de EE.UU. e Israel, provocó un salto abrupto en los precios internacionales. El Brent superó los USD 115 por barril, su mayor nivel en años, mientras que las primas de seguro para navegar la zona se multiplicaron.

La interrupción del tránsito afecta tanto al petróleo como al gas, y obliga a los importadores asiáticos y europeos a redireccionar compras hacia África Occidental y Estados Unidos.

La isla de Kharg, principal terminal de exportación iraní, concentra alrededor del 90% del crudo que sale del país. Su eventual destrucción o captura militar implicaría un shock de oferta inmediato y un reacomodamiento forzoso de los flujos globales.

.
1 Oxbk

Analistas internacionales advierten que un ataque directo sobre infraestructura energética iraní podría empujar al Brent por encima de los USD 130, con impacto directo en inflación, logística y costos industriales.

Irán rechazó las condiciones de Washington y calificó las exigencias como “excesivas”. Mientras tanto, el mercado opera bajo la expectativa de una negociación que permita reabrir Ormuz, aunque sin señales concretas de desescalada. La incertidumbre mantiene en alerta a los grandes compradores de crudo y a los fondos que operan derivados energéticos.

La crisis en Ormuz vuelve a mostrar que el petróleo sigue siendo un activo geopolítico antes que un commodity. La amenaza sobre Kharg y la infraestructura iraní introduce un riesgo sistémico para el mercado energético global. Si el bloqueo persiste, el impacto se trasladará a precios, inflación y costos logísticos en todo el mundo.

Para los países importadores, el escenario obliga a diversificar proveedores y reforzar reservas estratégicas. Para los productores, abre una ventana de precios altos, pero bajo un nivel de volatilidad que puede ser peligroso.

The post La amenaza de Trump sobre Irán dispara el riesgo energético global y presiona al mercado del crudo first appeared on Runrun energético.