La bancabilidad de los proyectos renovables en Argentina está hoy determinada por una combinación de factores técnicos, regulatorios y financieros que deben alinearse desde las primeras etapas de desarrollo.
Esta fue una de las principales conclusiones que dejó Angie Salom, Energy Manager LAC en FMO, durante una entrevista exclusiva en el marco de FES Argentina 2026, donde analizó las condiciones actuales del mercado desde la perspectiva de la banca de desarrollo.
Desde ese enfoque, la evaluación de un proyecto comienza mucho antes del cierre financiero, integrando estructura de financiamiento, calidad contractual y solidez de la demanda.
“Comenzamos por la estructura financiera, sea project finance o financiamiento corporativo, y quiénes son los clientes de nuestro cliente”, explicó Salom, destacando que la visibilidad de ingresos y el perfil de los off-takers resultan determinantes.
Vea la entrevista completa: https://youtu.be/jWpOBt-k0Ls?si=PTp-X9ezSGAiDrvg
Además, en los últimos años, la evolución de los contratos PPA y de los incentivos permitió mejorar la calidad de los proyectos desde el punto de vista financiero, acercándolos a estándares internacionales.
Sin embargo, la consolidación de este proceso aún depende de la estabilidad de las reglas y de la capacidad del sistema para acompañar el crecimiento.
Dentro de este esquema, la infraestructura eléctrica emerge como una restricción estructural que condiciona directamente la expansión del sector, ya que la disponibilidad de capacidad de transporte no solo define la viabilidad técnica, sino que impacta en la estructuración de contratos y en la previsibilidad de ingresos.
Esta limitación se vuelve crítica en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), donde la saturación en distintos nodos restringe el ingreso de nueva generación.
En este contexto, las recientes definiciones regulatorias buscan ordenar el funcionamiento del mercado y generar nuevas señales para la inversión. Por un lado, la Resolución SE N°400/2025 establece las bases de un nuevo modelo eléctrico que redefine el funcionamiento del mercado a término, con mayor protagonismo de los contratos privados entre generadores y grandes usuarios, y reglas más claras para la comercialización de energía.
Por otro lado, la incorporación de esquemas como la ya adjudicada licitación AlmaGBA (713 MW designados) y la vigente convocatoria AlmaSADI (objetivo de 700 MW BESS) introduce nuevas herramientas para gestionar la capacidad del sistema y promover inversiones en almacenamiento con contratos de largo plazo —hasta 15 años— para proyectos que aporten flexibilidad al sistema.
Para los financiadores, estos instrumentos son determinantes porque reducen la incertidumbre operativa y mejoran la previsibilidad de los flujos de ingresos, dos variables clave en la evaluación de riesgo.
A pesar de estos desafíos, Argentina continúa posicionándose como un mercado con oportunidades relevantes dentro de la región, impulsado por la calidad de sus recursos y el desarrollo acumulado en la última década.
“Muchos proyectos se vuelven financiables, dan retornos y tienen certeza regulatoria y sectorial”, señaló Salom, al destacar los avances que permitieron consolidar una base de proyectos más robusta.
Este crecimiento fue acompañado por la participación activa de entidades internacionales como FMO, que mantiene presencia en el país desde hace más de diez años, apoyando principalmente proyectos eólicos y solares junto a los principales actores del mercado.
El rol de estos bancos no se limita al financiamiento, sino que incluye la estructuración de soluciones adaptadas a distintos perfiles de riesgo, combinando instrumentos como project finance, financiamiento corporativo y emisiones en mercados de capitales.
Además, la articulación con bancos multilaterales y europeos permite ampliar la capacidad de fondeo y distribuir riesgos, lo que resulta clave en proyectos de gran escala.
De cara al crecimiento esperado del sector, el principal desafío pasa por movilizar el volumen de capital necesario para acompañar el pipeline de proyectos. La magnitud de las inversiones requeridas obliga a activar todas las fuentes de financiamiento disponibles.
“Todas las opciones serán necesarias dado el gran volumen de proyectos y las necesidades de financiamiento”, afirmó Salom.
Esto implica no solo atraer capital internacional, sino también fortalecer el mercado local, desarrollar instrumentos financieros y generar condiciones que permitan escalar el financiamiento de manera sostenida.
En este escenario, la evolución del sector renovable en Argentina estará definida por la capacidad de consolidar condiciones de bancabilidad, resolver restricciones en transmisión y sostener un marco regulatorio que acompañe el crecimiento. La alineación de estos factores será determinante para que el país logre transformar su potencial en desarrollo efectivo.
La entrada FMO revela de qué depende la bancabilidad de renovables en Argentina se publicó primero en Energía Estratégica.





0 comments
Write a comment