El presidente del Brasil, Lula da Silva, junto al ministro de Minas y Energía en el anuncio del programa «Gas del Pueblo».

El presidente del Brasil, Lula da Silva, aseguró que anularán una subasta de GLP realizada por Petrobras por adjudicar precios con incrementos superiores al 100%. La petrolera estatal despidió a un gerente y ahora estudia cómo anular la subasta sin violar el estatuto de la empresa y normas de mercado.

La subasta reactivó el reclamo de las compañías distribuidoras de GLP que amenazan con abandonar el programa «Gas del Pueblo» si no se actualizan los valores de referencia. El programa es clave en las perspectivas de crecimiento de la demanda brasileña de GLP, un mercado crecientemente abastecido con producto argentino gracias a Vaca Muerta. De hecho, la mitad de las importaciones de GLP en Brasil en 2025 prácticamente provinieron de la Argentina.

Petrobras en el último día de marzo licitó la venta de 70.000 toneladas de GLP a distribuidoras en distintos puntos del país. La subasta arrojó precios que en algunos casos duplicaron el último valor promedio de venta informado por la empresa, lo que se traduce en incrementos de más de un 30% en el precio de venta al consumidor final en las garrafas de 13 kilos.

Lula marcó su disgusto con los precios adjudicados y presionó en público a Petrobras para que anule la subasta. «No vamos a subir los precios del GLP. Realizaron una subasta en contra de la voluntad de la gerencia de Petrobras, y vamos a revisar esa subasta. Vamos a anular esa subasta porque los pobres no pagarán bajo ninguna circunstancia el precio de esta guerra«, dijo el presidente brasileño.

Por qué Lula presiona a Petrobras por los precios del GLP

Los precios adjudicados se relacionan en principio con los aumentos en los precios internacionales de los hidrocarburos producto de la guerra en Medio Oriente. Brasil tiene un déficit estructural en la producción de GLP, con por lo menos un 30% de su consumo interno que es abastecido con importaciones.

A pesar de esa realidad de mercado, el gobierno brasileño entiende que Petrobras no hizo lo suficiente para absorber el encarecimiento del producto importado. Peor aún: esto ocurre justo a poco más de medio año del lanzamiento del programa Gas del Pueblo que subsidia el consumo doméstico de GLP para los sectores más vulnerables.

En concreto, Petrobras para su producto “gas de cocina”, que son garrafas de 13 kilos, realizó el 31 de marzo una subasta en la que vendió 70.000 toneladas de GLP a compañías distribuidoras, lo que representa un 15% de la demanda nacional mensual. El precio más alto se adjudicó en Duque de Caxias en Río de Janeiro, en donde vendió garrafas a un precio de R$ 72,77.

El valor adjudicado supera el doble del último precio promedio nacional informado por Petrobras, de R$ 34,73 por garrafa, según su información por ventas recolectada entre el 22 y el 28 de marzo. El precio de venta al consumidor final fue de R$ 110,18 por garrafa, que incluye los impuestos federales y estatales y la porción que se llevan las distribuidoras. Es decir, la última subasta de Petrobras arroja precios al consumidor final superiores a R$ 140 por garrafa, lo que representa aumentos del 30%.

Lula le reprochó a Petrobras el cobro de márgenes elevados. “Cuando Petrobras vende una bombona de gas a R$37,00, no puede llegar a R$160,00 en los hogares de la gente. Alguien está robando. Ah, pero esa persona está pagando para que se la entreguen. De acuerdo, pero hay una diferencia enorme entre R$37,00 y R$140,00 o R$150,00. Y ahora hicieron una subasta con un margen de ganancia del 100%. ¿Cómo pueden permitir que la gente cargue con esta responsabilidad?”, exclamó Lula.

La presión oficial también se está canalizando a través de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP). El organismo estatal que regula al sector petrolero inició una investigación contra Petrobras por un posible abuso de precios. La acción se basa en un decreto ministerial aprobado este año que prevé sanciones para las empresas que aumenten los precios de forma abusiva, con agravantes en situaciones de conflicto geopolítico o calamidad pública, como la guerra en Oriente Medio.

La primera respuesta de la petrolera estatal que conduce Magda Chambriard fue despedir al gerente del área de Comercialización. Sin embargo, la exigencia pública de Lula de cancelar la subasta es de difícil cumplimiento.

Fuentes del sector de distribución de GLP afirman que los volúmenes vendidos ya se estaban bombeando a los depósitos de las empresas y Petrobras los estaba facturando, lo que dificultaría una simple anulación del proceso y requeriría una solución alternativa, según reportó la Agencia INFRA.

Descontento de las distribuidoras de GLP

Petrobras subastó GLP a distribuidoras con precios que más que duplicaron el último precio nacional promedio informado por la petrolera.

El resultado de la subasta de Petrobras también reactivó el reclamo de las distribuidoras de GLP al gobierno para que actualice los valores de referencia en el programa “Gas del Pueblo”, que subsidia el precio completo de una carga mensual de garrafa de 13 kilos.

El programa alcanza a unas 15 millones de familias en Brasil, o alrededor de 60 millones habitantes. Las ventas de garrafas en Brasil podrían crecer entre un 7 y 8% gracias a este plan, según Sindigás.

El Ministerio de Minas y Energía fija los precios de referencia de la garrafa de 13 kilos para cada estado. Las distribuidoras perciben del Estado federal el precio de referencia por cada garrafa suministrada a los beneficiarios del plan. El programa fue lanzado en septiembre de 2025, con las primeras recargas gratuitas realizadas en noviembre.

Sin embargo, las distribuidoras vienen manifestando desacuerdos con los precios de referencia desde el inicio del programa. Tras la subasta de Petrobras, la Asociación Brasileña de Entidades Comerciales de Minoristas de Gas (Abragás) recordó que el sector ya consideraba que los valores de referencia adoptados por el programa estaban por debajo de los que se practican en los mercados regionales y que ahora se espera que el desajuste empeore.

El presidente de Abragás, Luiz Rocha, también advirtió que muchas empresas evalúan salir del programa. «Si el gobierno no toma medidas urgentes para frenar este descontento entre los revendedores, el programa corre el riesgo de sufrir un éxodo masivo de empresas acreditadas«, afirmó.

El gobierno depende de las compañías distribuidoras para poder llegar a los beneficiarios del plan. Petrobras salió del negocio de fraccionamiento y distribución de GLP en 2019 al vender su subsidiaria Liquigás a Copa Energía, aunque el directorio de la petrolera estatal indicó la intención de reingresar en el mismo en agosto de 2025.

De todas formas, Petrobras sigue siendo el jugador dominante en la importación y suministro de líquidos. En una entrevista con EconoJournal, el CEO de Copa Energía, Pedro Turqueto, explicó que la inversión privada para hacer más eficiente la logística de importación y suministro del producto al cliente se ve desalentada por las prácticas comerciales de Petrobras.

El precio del producto en Brasil no cambia con la misma velocidad que se cambia fuera. Como agentes privados, para importar, por ejemplo, necesitamos de tiempo, necesitamos tener el navío, necesitamos tener el producto. Entonces, es muy difícil planificar. Es un costo muy grande para nosotros, que somos totalmente dependientes de la voluntad política o comercial de Petrobras”, explicó el CEO de la principal distribuidora de GLP del Brasil.

, Nicolás Deza