México avanza en una transformación estructural de su mercado eléctrico con la publicación de nuevas disposiciones de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y los mecanismos de adquisición del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), que consolidan al almacenamiento como un activo clave para la confiabilidad del sistema.
Publicadas el 3 de abril de 2026, estas medidas responden a una creciente presión sobre la demanda eléctrica —impulsada, entre otros factores, por los data centers— y a limitaciones estructurales del sistema.
El nuevo esquema permite al CENACE adquirir Energía, Potencia y Productos Asociados tanto de centrales eléctricas como de sistemas de almacenamiento privados, configurando un modelo dinámico basado en pronósticos de demanda, condiciones climatológicas y contingencias operativas.
Claudio Rodríguez Galán, Co-Head Latin American Practice Group de DWF, apuntó: «Detectamos una flexibilidad administrativa interesante que busca coadyuvar los tiempos y requisitos que se requiere para obtener dicha Confiabilidad. Esta flexibilidad es obvia, necesaria y bienvenida».
Uno de los avances más relevantes es la incorporación de mecanismos de flexibilidad operativa, como la interconexión temporal y la figura de participante de mercado temporal, que permiten agilizar la entrada de nueva capacidad.
Según Rodríguez Galán, “se permite la obtención de interconexión temporal post registro de interés”, lo que reduce barreras iniciales para proyectos en desarrollo.
En paralelo, el nuevo modelo económico introduce el concepto de precio monómico, que integra todos los costos en una única oferta y redefine la lógica de ingresos de los proyectos.
Sin embargo, el nuevo marco también genera señales de alerta en materia de inversión, particularmente por la transferencia de riesgos hacia el sector privado. Rodríguez Galán advirtió que “existen elementos que pudieran afectar el apetito de Unidades de Centrales Eléctricas o Sistemas de Almacenamiento a participar”, lo que introduce incertidumbre en el desarrollo del mercado.
Entre los principales desafíos, se destaca la ausencia de incentivos como los Certificados de Energías Limpias (CELs), lo que limita el potencial de ingresos adicionales para los proyectos de almacenamiento.
A esto se suma un esquema contractual rígido que restringe la capacidad de gestionar riesgos macroeconómicos.
Según el ejecutivo, “un cambio de condiciones económicas, tipo de cambio o indisponibilidad de combustibles no pueden reclamarse como fuerza mayor”, lo que incrementa la exposición financiera de los desarrolladores.
El modelo también establece que el sector privado asume la totalidad de responsabilidades técnicas, legales y operativas, consolidando un esquema donde el riesgo recae casi exclusivamente en los inversionistas. En palabras del especialista, “los actos jurídicos y garantías están a cargo del privado, sin responsabilidad para el CENACE”, lo que redefine el balance riesgo-retorno del sector.
Adicionalmente, la exigencia de garantías cercanas a 100.000 pesos por MW y la fijación de precios únicos, fijos e invariables durante toda la duración contractual introducen rigideces que impactan en la bancabilidad de los proyectos.
La entrada México redefine el almacenamiento con nuevo marco: entre la urgencia por confiabilidad y el desafío de atraer inversión se publicó primero en Energía Estratégica.





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