Las recientes licitaciones eléctricas en Panamá concentraron un alto nivel de participación privada, en un contexto donde no se registraban convocatorias abiertas de este tipo desde hace varios años. En paralelo, los resultados evidencian avances en diversificación tecnológica, aunque el foco comienza a trasladarse hacia la ejecución efectiva de los proyectos y la capacidad de respuesta del sistema.
El presidente de World Energy Council (WEC) Panamá, Héctor M. Cotes, valoró el impacto de ambas convocatoria, dado que el proceso permitió ampliar la base de participantes y reactivar la competencia en distintos segmentos del mercado eléctrico, tanto en nueva generación como en plantas existentes.
“Existe y se mantiene un fuerte interés del sector privado en seguir invirtiendo en energía”, señaló Cotes, en línea con el volumen de ofertas registrado.
Por un lado, la licitación LPI ETESA 01-25, orientada a la nueva generación renovable, recibió siete ofertas presentadas por seis empresas, con una capacidad máxima combinada de hasta 260,57 MW. Su adjudicación está prevista para el 24 de abril, tras la evaluación técnica y económica.
Dentro de este proceso, conviven tecnologías con perfiles distintos, desde generación constante como UEP Penonomé III (69 MW) o Los Naranjos (10 MW), hasta parques eólicos con fuerte estacionalidad. Esta dinámica obliga a considerar la disponibilidad real del recurso a lo largo del año y no solo los picos de generación.
Por el otro, la LPI 01-26, destinada a plantas existentes, registró 71 ofertas, con 67 propuestas renovables, principalmente hidroeléctricas y solares. Este predominio confirma una tendencia estructural del sistema hacia fuentes limpias, incluso en esquemas de contratación sobre capacidad ya instalada.
En términos de volumen, el máximo teórico alcanza aproximadamente 1441 MW, aunque no es simultáneo debido a la estacionalidad y a la superposición de ofertas. El diseño contempla distintos renglones con bloques que escalan desde 150 MW hasta 500 MW hacia el final del período contractual, acompañando el crecimiento esperado de la demanda. La adjudicación está prevista para el 5 de mayo de 2026.
Sin embargo, Cotes sostuvo que “es importante mantener desde la Secretaría Nacional de Energía un cronograma de las siguientes licitaciones para fomentar y mantener la participación futura de la inversión privada”, advirtió, apuntando a la necesidad de previsibilidad.
La entrada Panamá avanza con licitaciones renovables y apetito inversor: ¿podrá ejecutar los proyectos? se publicó primero en Energía Estratégica.





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