El Gobierno nacional finaliza la redacción del denominado Súper RIGI, un nuevo régimen de incentivos para grandes inversiones que se presentará al Congreso como complemento del RIGI vigente.

El esquema reduce la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%, incorpora una amortización acelerada más agresiva y elimina aranceles de importación para bienes vinculados a la producción, además de derechos de exportación para los productos generados bajo el régimen.

También establece límites impositivos para provincias y municipios adheridos, con un tope de 0,5% para Ingresos Brutos y la prohibición de tasas municipales asociadas a las ventas.

El Súper RIGI apunta a sectores industriales que hoy no están desarrollados en Argentina. El Ministerio de Economía identifica como objetivos la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas, fertilizantes y desarrollos vinculados al uranio, además de actividades agroindustriales, pesqueras y forestales.

El régimen busca atraer inversiones de empresas globales que integren cadenas de valor completas y que requieran un marco fiscal estable para proyectos de capital intensivo.

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El RIGI vigente ya cuenta con 13 proyectos aprobados, que superan los USD 18.000 millones, y un pipeline total de USD 94.965 millones entre iniciativas aprobadas y en evaluación.

La minería concentra la mayor parte del régimen, con el cobre representando el 73% del CAPEX minero, a través de proyectos como Los Azules, Agua Rica–MARA, El Pachón, Josemaría y Filo del Sol. También avanzan expansiones de litio —incluyendo inversiones de Rio Tinto en Catamarca y Salta— y obras de infraestructura logística como el puerto multipropósito de Timbúes.

La articulación entre el RIGI extractivo y el Súper RIGI industrial configura un esquema dual. El RIGI actual concentra inversiones en minería, energía e infraestructura, mientras que el Súper RIGI se orienta a manufactura tecnológica asociada a la transición energética.

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Esta diferenciación permite que proyectos de litio, cobre, gas, petróleo y transmisión se complementen con inversiones industriales en baterías, electromovilidad, paneles solares, turbinas eólicas y equipos eléctricos de potencia.

El régimen industrial propuesto se integra con el RIMI, que opera como mecanismo de incentivo para la inversión en maquinaria, certificaciones y ampliación de capacidad productiva.

La combinación entre RIMI y Súper RIGI habilita la reconversión de proveedores industriales que hoy operan con capacidad ociosa y que no están homologados para participar en cadenas energéticas y mineras.

La posibilidad de financiar certificaciones, ensayos, equipamiento y auditorías técnicas permite ampliar la base de proveedores calificados y reducir tensiones operativas en sectores donde la demanda supera a la oferta.

La efectividad del Súper RIGI dependerá de la definición del monto mínimo de inversión, la precisión de las nomenclaturas arancelarias incluidas y la coordinación fiscal con provincias y municipios.

El régimen se presenta como un instrumento para complementar el RIGI extractivo con un esquema industrial que permita transformar recursos naturales en producción manufacturera y reducir la dependencia de importaciones en insumos críticos para la transición energética.

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