Debate regional. Especialistas de Argentina y Brasil analizaron la sostenibilidad financiera de las redes eléctricas modernas durante Adelatam 2026.

La viabilidad de la transición energética en América Latina no depende únicamente de la tecnología, sino de la transformación de los esquemas financieros que la sustentan. Se trata de un desafío en el cual los especialistas entienden que los modelos de remuneración tradicionales resultan obsoletos frente a una infraestructura que demanda previsibilidad y eficiencia.

Durante el panel «Tarifas inteligentes: nuevos modelos de sostenibilidad financiera y reconocimiento de costos», desarrollado en Adelatam 2026, referentes de la región coincidieron en que las redes eléctricas del futuro exigen inversiones masivas en digitalización y resiliencia climática. Ante este panorama el debate es cómo financiarlas, sobre todo en mercados con fuertes restricciones macroeconómicas y aspectos regulatorios pendientes.

El debate contó con la participación de Diego Brancher, coordinador de Regulación Tarifaria de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica de Brasil (ANEEL); Julio Pungan, CFO de Centrais Elétricas de Santa Catarina S.A. (Celesc); Rodrigo Santander, jefe Legal y Regulatorio de EDESA S.A.; y Raúl Bertero, vicedecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidente del Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética (CEARE).

Las ideas centrales del encuentro giraron en torno a la necesidad de implementar mecanismos de anticipación regulatoria, optimizar la eficiencia operativa para garantizar la sostenibilidad económica y redefinir la relación con el usuario. Los expertos destacaron que la incorporación de medidores inteligentes y la gestión de la demanda horaria representan el camino más viable hacia un sistema con menores costos globales.

En el mismo panel, se remarcó el rol de los entes reguladores tal como se analizó en otras mesas que componen la agenda de Adelatam, los que se entiende deben actualizar sus criterios para incentivar la innovación y asegurar que los sectores más vulnerables de la sociedad participen de los beneficios de la modernización.

Experiencias de avances normativos en Brasil

Brancher expuso los avances normativos de Brasil a partir de convocatorias públicas que promueven la flexibilidad en el sector de la distribución. El funcionario de ANEEL detalló que se definieron 10 proyectos que involucran a 14 distribuidoras de electricidad en Brasil. «Vamos a facturarles de una manera diferente a aproximadamente 60.000 consumidores, que es una cifra significativa».

Diego Brancher expuso sobre los proyectos piloto de tarifas diferenciadas y la importancia de la comunicación con el usuario.

«Creamos un modelo interesante donde les dimos a las distribuidoras autonomía para probar tarifas diferenciadas -explicó. Allí el agente regulador no le está diciendo a la distribuidora qué hacer; está supervisando y monitoreando».

El especialista consideró que la asimilación del nuevo esquema tarifario por parte del usuario final requiere una evolución en las estrategias informáticas de las empresas del sector. «Quizás más importante que el diseño de la tarifa en sí es la comprensión del consumidor y su capacidad para aceptarla y reaccionar a ella. Es fundamental que los consumidores de electricidad en Brasil y Latinoamérica comprendan la importancia del sector y acepten esta nueva necesidad de inversión, que probablemente resultará en tarifas más altas», entendió Brancher.

A su turno, Pungan compartió la experiencia de gestión en el estado de Santa Catarina, donde la demanda energética se ubica por encima de la media nacional, obligando a buscar alternativas de financiamiento competitivas en un contexto macroeconómico complejo. «El sector de la distribución está entrando en un nuevo nivel de inversión, y cómo se realizan inversiones calificadas dentro del escenario macroeconómico quizás sea el mayor desafío para todas las empresas de distribución».

El CFO de Centrais Elétricas de Santa Catarina describió cómo un proyecto piloto implementado junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) permitieron expandir la colocación de tecnología de medición en centros urbanos clave.

Julio Pungan compartió los resultados del plan de redes inteligentes aplicado en Santa Catarina junto al Banco Interamericano de Desarrollo.

«Llevamos a cabo un proyecto de red inteligente con un plan piloto en un pequeño municipio de Santa Catarina, con 40.000 consumidores. Y los resultados son extremadamente favorables en reducción de costos y la mejora de la eficiencia, lo que proporciona un balance muy favorable para la empresa en términos de posibilidades de obtener nuevos recursos y realizar nuevas inversiones», detalló el ejecutivo.

Argentina y el camino de innovación

Rodrigo Santander analizó las limitaciones estructurales que poseen las legislaciones vigentes en la región para acompañar la evolución tecnológica. «Todos estamos hablando de la transición energética, con la innovación permanente, con todos los institutos que van apareciendo, con el paradigma que constantemente va evolucionando y nos va pidiendo cada vez más inversión. Pero por otro lado, en la Argentina y en Latinoamérica tenemos una regulación pensada para otros tiempos«

«Los reconocimientos tarifarios sobre toda tecnología son ex post, con lo cual no hay previsibilidad, la mayoría de las tarifas se siguen rigiendo por el sistema Price Cap en Latinoamérica, entonces no hay mucho lugar para incentivos en todo este escenario», precisó el asesor legal de la compañía distribuidora salteña y miembro de Adelat.

Frente a este panorama, Santander ponderó la adopción del modelo de sandbox regulatorio, una herramienta de experimentación tomada de la experiencia brasileña que ya se implementa con dos proyectos pilotos en Salta. «Estamos embarcados en intentar, bajo una nueva lógica, normalizar barrios populares con una tarifa reducida, pero también con un régimen de calidad diferenciado, y que posteriormente vaya convergiendo a la normalidad regulatoria, que son las bondades que nos permite un sandbox. Poder aplicar, en conjunto con el regulador, una normativa particular para tratar un tema de innovación regulatoria».

Rodrigo Santander resaltó la implementación de sandbox regulatorios como herramienta para anticipar las inversiones en la transición.

El cierre del panel estuvo a cargo Raúl Bertero, quien aportó una perspectiva histórica al señalar que «el modelo regulatorio de la Argentina fue tomado de lo más avanzado que había en la época que se hizo la privatización en los 90, que era el modelo inglés, e ingresó en crisis en el 2001. Cuando hablamos de tarifas inteligentes, diría que en ese ciclo que ocurrió después, se tomaron muchas medidas justamente no inteligentes. Hay un montón de cosas que arreglar de ese sistema».

«Entonces, cuando nosotros tenemos que modernizarnos, hay una inversión para hacer, que es muy difícil cuando todavía se están recuperando tarifas que están atrasadas respecto de la realidad», puntualizó el académico. No obstante las dificultades del contexto actual, Bertero proyectó un escenario de alta eficiencia regido por tarifas horarias dinámicas y tecnología descentralizada, advirtiendo sobre la responsabilidad social que debe asumir la regulación.

«Va a haber que hacer un cambio de modelo, va a haber que ir a las tarifas inteligentes porque eso es menores costos y más eficiencia. Pero el centro de eso, son los medidores inteligentes. Este futuro donde llegas a la casa y ya prendiste el aire acondicionado con el celular no se debe lograr agudizando las enormes diferencias sociales que hay en Latinoamérica. La regulación tiene que paliar y ayudar a que esos barrios populares sean consumidores, protegidos, modernizados«, advirtió.

Raúl Bertero analizó la necesidad de avanzar hacia un modelo de tarifas inteligentes centrado en la eficiencia y la equidad social.

, Ignacio Ortiz