El Gobierno avanzó en un giro central en la política de abastecimiento invernal de gas al lograr que, por primera vez desde 2008, el Estado no subsidie el costo del Gas Natural Licuado (GNL) importado para cubrir el pico de demanda residencial.

El documento señala que “por primera vez en casi dos décadas, el Estado encontró un camino para no tener que subsidiar el costo del gas importado”. La estrategia se apoya en un esquema de subastas anticipadas en el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA) que permitió trasladar el costo real del GNL a distribuidoras, industrias, comercializadoras y generadoras eléctricas.

El mecanismo consiste en que Enarsa revende por anticipado los cargamentos de GNL licitados para el invierno. Las empresas privadas deben pagar un 25% del valor por adelantado y el 75% restante al momento de la regasificación.

Según el documento, “el Ejecutivo consiguió que distribuidoras, industrias, comercializadoras y generadoras privadas compren por anticipado el gas importado”, lo que asegura ingresos inmediatos para financiar la importación y evita que el Tesoro absorba un costo superior a los 1.000 millones de dólares durante el invierno.

La decisión obligó a ajustar derivadas regulatorias para garantizar la seguridad operativa del sistema eléctrico. El Gobierno acordó con Trafigura —el trader que adquirió la mayor parte del volumen subastado— un mecanismo para asegurar gas a centrales térmicas críticas en caso de que no logren cerrar contratos privados.

El documento indica que “Cammesa podrá solicitarle a Trafigura que entregue gas a centrales térmicas consideradas críticas para la operación del sistema”, incluso sin acuerdo comercial directo.

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Si la trader no puede colocar determinados volúmenes por razones financieras o de compliance, deberá cederlos a Enarsa, que los entregará a Cammesa.

El rediseño operativo incluyó la corrección de la prima que Enarsa aplica para cubrir costos de regasificación y logística en la terminal de Escobar. Tras fijar inicialmente un valor de 5,16 dólares por millón de BTU —superior a la oferta presentada por Naturgy como agregador comercial— la estatal redujo la prima a 3,90 dólares.

El documento destaca que “Enarsa definió una prima de US$ 3,90 por millón de BTU, lo que dejó al Ejecutivo en una posición mucho más consistente” desde el punto de vista económico.

El nuevo esquema se articula con la reforma eléctrica gradual iniciada en noviembre de 2025, que habilita a los generadores a contratar su propio combustible y a declarar hasta un 25% adicional sobre el costo del gas dentro del Costo Variable de Producción (CVP). Ese margen funciona como incentivo para que las empresas asuman el riesgo de abastecerse por su cuenta.

En ese marco, Trafigura ofreció pagar un spread cercano a 1 dólar por millón de BTU para asegurarse 300 millones de metros cúbicos de gas, superando ampliamente las ofertas de Pampa Energía y Central Puerto.

El desplazamiento del Estado como proveedor de última instancia y la creciente contractualización privada del abastecimiento invernal marcan un cambio político en la arquitectura del mercado energético.

El documento concluye que la decisión de trasladar el costo del GNL a privados “está mostrando niveles de eficacia superiores a los esperados inicialmente”, marcando un esquema donde el riesgo económico del invierno se desplaza desde el sector público hacia los actores del mercado.

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